Hoy os traigo en el blog una entrada muy especial. Y es muy especial por dos cosas, la primera es que habla de una etapa educativa que parece siempre alejada de los focos, donde se supone que los estudiantes ya son 100% responsables de su aprendizaje y donde no parece haber mucho movimiento para mejorar las cosas pedagógicamente hablando: la adolescencia. Y la segunda es que está escrita por una persona a la que tengo un inmenso cariño por su generosidad y su entrega hacia la labor docente y, sobre todo, hacia los adolescentes. Hablo de la maravillosa Raquel P. Ruiz, que aunque no es la primera vez que escribe para nuestro blog sí es la primera en la que la presento como es debido. Esta profesora de matemáticas de instituto, capaz de marcar nuevas y efectivas reglas en su aula en favor de sus alumnos como educandos y como personas es, además, la autora del blog, llenito de materiales imprimibles gratuitos y de interesantísimas entradas, sobre el Método Montessori: MiMontessori. Si no lo conoces te invito a que te des una vuelta por él y lo disfrutes (aunque seguro que después de leer este interesantísimo artículo no me cabe duda de que te quedarás con ganas de más y querrás seguir leyendo más y más post de Raquel).

Sin más, os dejo esta entrada que espero que comentéis mucho 😉


Cuando hablamos del aprendizaje de las matemáticas en secundaria e intentamos introducir la palabra “manipulativo”, la primera frase que se nos viene a la cabeza es “genial, pero ¿cómo?”. Si nos leemos la ley Wert (la LOMCE), que es algo muy ameno de leer, una lectura ligera después de comer y tal…  😉 , bueno, pues si la leemos nos insta a que seamos guías en el proceso de aprendizaje de los alumnos, que ellos deben ser el propio motor de su aprendizaje. Me encanta esa filosofía de la ley, sino fuese porque luego nos encorsetan los contenidos a dar (demasiados para el tiempo que hay) y los estándares evaluables a tener en cuenta.
Aún así, se puede buscar un margen, siempre hay formas de justificar determinadas metodologías en el aula. Y aunque, no he conseguido leer demasiadas cosas de cómo se enfocan las matemáticas en secundaria con el método Montessori, sí sé que para que una actividad sea considerada “Montessori friendly” debe cumplir los siguientes requisitos:

    1. Partir de los intereses del adolescente.
    2. Tener control del error.
    3. Manipulativa (dentro de lo posible)
    4. Concreta, aislando las dificultades.

En nuestro caso, ya en el primer punto, nos damos de bruces con los contenidos que marca la ley… nada de los intereses del adolescente 😥 . Aunque es cierto que cualquier actividad que implique aprender sin libro, de una forma “no tradicional”, le predispone a una actitud abierta hacia el aprendizaje.
Esa es mi intención en las clases de primero de la ESO ¿y por qué en primero? Porque ya empecé el año pasado realizando actividades y vi los resultados, porque el temario es menos exigente y no hay la presión que tienen por ejemplo cuarto y los bachilleratos. (Ya llegaré, voy poco a poco)
Os pongo actividades concretas, para que veáis que son fácilmente adaptables a vuestro curso:

1. Los enteros. Criptografía. Cocina.

Partimos de que los alumnos ya conocen los números negativos, lo que les cuesta y lo que deben queremos que aprendan es a operar con ellos. Para ello empleé las perlas Montessori, tenemos la suerte de que en clase hay un proyector y utilicé los gráficos que usé para hacer las tarjetas. El caso es que les dije que sumar un número es contar hacia delante si el número es positivo, y hacia la izquierda si es negativo (La explicación es un poco más elaborada que eso 🙂 ). Les mostré varias sumas distintas y luego les puse unos tarjetas con ejercicios (la solución estaba en la parte de detrás). Les di perlas (tengo el decanomio hecho por mi amiga Sílvia <3 ) aunque no fueron suficientes y se las iban intercambiando (ellos buscan soluciones para todo). El caso es que es verles reírse mientras aprenden a sumar enteros tiene su parte mágica. Intenté hacerlo con las multiplicaciones, pero me vi incapaz de explicarles porque un número negativo por otro número negativo tiene como resultado un número positivo de forma sencilla… Me voy adaptando, que sé cómo puedo hacerlo, allá que voy, que no… bueno, al menos mis chicos no se quejan.
Para afianzar los conocimientos, en vez de un examen (que también tuve que hacer, cosas de la inspección educativa y que los instrumentos de evaluación deben ser los mismos para todos los primeros…) se puede hacer una actividad que les resultó buenísima. Consistía en hacer una receta de “bolitas dulces”, la receta estaba criptada y para descifrarla tenían que realizar operaciones con enteros. El resultado final fue este:

De la misma forma, pero con una receta de tarta de queso (que no hacía falta hornear) y fracciones. La idea es que les resulte motivador practicar, que vean un objetivo atractivo para hacerlo… y nada mejor que algo que se puedan zampar después.
 

¿veis el control del error 😛

 
2. Los porcentajes. Slime.

Para el tema de porcentajes, que no dejan de ser fracciones, la única actividad que van a realizar, puesto que el concepto es fácil de asimilar será, la realización de slime (masa sensorial) empleando porcentajes. La receta estará dada con porcentajes y ellos deberán calcular las cantidades para hacerla. El control del error es, obviamente, que el slime no quede demasiado líquido o demasiado pegajoso…
El curso pasado para practicar con porcentajes les hice una simulación de gastos mensuales. Al azar tendrían un sueldo de entre 800 y 1200 euros. Les asigné, también al azar, una zona en la que debían buscar un piso de alquiler. Los gastos de agua, luz y gas venían dados como un porcentaje de su sueldo (debían calcular la cantidad) y debían asignar cantidades a gastos de alquiler, comida, higiene, transporte, ocio… y pasarlo a porcentaje. Luego calculaban el ahorro mensual. No solo aprendieron porcentajes, se dieron cuenta de lo difícil que era tener todo lo que querían y no comer solo arroz. Aquí no había control del error, pero me pareció que aprendieron mucho más de lo que tenía en mente.

3. Algebra. Costura.

En el álgebra la motivación es esencial, es la parte más abstracta del curso, explicarlo de forma manipulativa no supe hacerlo, pero si podía elaborar una actividad que sí que lo fuese. La actividad consistía en coser su propio estuche de fieltro. Las puntadas las aprenderíamos investigando en YouTube pero las dimensiones de las partes del estuche serían las soluciones a unas ecuaciones de primer grado. Todos disfrutaron con la actividad, y es una actividad que se puede adaptar a cualquier tema de primero o de segundo de la ESO.
Este año doy también un curso de Segundo de la ESO y en él también realizo actividades de este tipo.

4. Estadística. Grabación de un programa televisivo.

Porque dar el temario de estadística, con lo aburrido que es, cuando puedes hacer estadística. Siempre veo como “trabajo estándar” el que los alumnos hagan una encuesta y con ella realicen cálculos estadísticos (media, moda…). Quise ir más allá, y que se divirtieran haciendo un trabajo para este tema. Les propuse hacer de periodistas, trabajar en un tema, investigar preguntando y sacar conclusiones. Luego veríamos ese programa en clase (se hicieron varios grupos), pusieron hasta las tomas falsas, que risas. 
Además, tengo la suerte de poder impartir ajedrez, con el que se aprende mucha más lógica matemática (entre otras muchas cosas) que haciendo cientos de problemas.


Que quiero decir con todo esto, quiero afirmar que se puede, se puede dar clase de forma diferente dentro del sistema. Que hacen falta ganas y mucho trabajo de preparación. Que es difícil aplicar Montessori en secundaria porque nos falta mucha información… pero que hay otras metodologías como el trabajo por proyectos, o la clase invertida o sencillamente elaborar actividades motivadoras (que pueden luego ser un churro y no gustar). Que hay que intentarlo porque lo que hay ahora es tedioso (ya lo era cuando estudiaba, no quiero que siga siéndolo) y no funciona. Que espero, algún día, que no resulte tan complicado encontrar información para hacerlo distinto. En fin, que si alguien quiere y necesita ayuda podemos intentarlo juntos. 
Os aseguro que merece la pena el esfuerzo, es divertido para ellos y para nosotros, y aprenden, vaya que si aprenden (aunque sea algo que no esperábamos que aprendieran).

¿Qué te ha parecido la entrada?, interesante ¿verdad? Déjame un comentario a ver si pensamos lo mismo, ¿sí?

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