El juego ¡LIBRE!

23 enero, 2019 0 Por jaisa

En nuestra sociedad parece que para desarrollar la inteligencia de los bebés, los niños y las niñas haya que realizarles estimulación, enseñar los colores, las formas, las letras, los números, los nombres de los animales, escuchar a Mozart, utilizar las nuevas tecnologías con aplicaciones educativas, comprarles juguetes “educativos”, llevarles a clase de piano o violín… pero si tenemos en cuenta cómo se desarrolla la inteligencia del bebé, el niño o la niña,  nos damos cuenta de que la verdad es bien distinta.

Los bebés, los niños y las niñas para desarrollar su área cognitiva, para desarrollar su inteligencia necesitan ¡jugar! El juego y su evolución es el que permite a los peques desarrollarse y nosotros tenemos que favorecer oportunidades para que puedan jugar. Además como los bebés, los niños y las niñas son una globalidad, a través del juego no sólo van a desarrollar la parte cognitiva, sino que van a desarrollar su globalidad, también el ámbito socioafectivo y el motor.

¿Y qué tiene que ver el juego con el desarrollo de la inteligencia?

Siguiendo la teoría de Piaget, el bebé hasta los 2 años necesita movimiento y experiencias sensoriales ¿existe mejor manera de poder desarrollar estos 2 aspectos que jugando? Y a partir de los 2 años aproximadamente, el juego simbólico ponía en relación todas las formas de representación: las imágenes mentales, la imitación diferida, el lenguaje… y la emoción. Además para que este desarrollo cognitivo evolucionara era necesario que el bebé, niño o niña lo realizara de forma activa y partiendo de sus necesidades, deseos, motivaciones…

Es cierto que los niños y las niñas juegan en todos los lugares y contextos, pero quizá no todo lo que consideramos juego sea realmente el juego que permite el desarrollo natural en los primeros años, los adultos solemos utilizar la palabra Juego para muchas cosas, pero no todas lo son, o por lo menos no es el juego que bajo mi punto de vista es realmente importante, el juego que permite adquirir la mayoría de los aprendizajes de los primeros años de forma natural.

 

El juego es algo que nace de dentro del niño o de la niña, de su interior, de sus necesidades, de su deseo y el peque lo desarrolla para evolucionar; en cambio, la diversión es algo que viene de fuera, como cuando ves una película, una obra de teatro, juegas con una tablet o utilizas un juguete de luces y pilas. Aunque a simple vista pueda parecer lo mismo, no lo es, cambia el origen, la necesidad, la posibilidad de cambio, la implicación emocional y la posibilidad de desarrollo.

El juego por lo tanto que favorece el desarrollo natural, que sirve para adquirir los aprendizajes más importantes de los primeros años, es el juego LIBRE.

Y libre significa que responde a los gustos, necesidades e intereses diferentes de cada peque, en cada momento y de cada etapa, porque si entendemos que cada niño y niña son diferentes; aunque tengan la misma edad, no pueden tener las mismas necesidades al mismo tiempo, por lo tanto prácticas tan habituales de muchas aulas como crear rincones donde permanecen un tiempo determinado, rincones por los que deben pasar y dejar registrado, o sacar determinados juguetes en función del día de la semana o de la necesidad del momento del adulto (ahora bajo la caja de construcciones para que jueguen todos y la vuelco en medio de la clase, en otro momento los animales…) no son prácticas que favorezcan el juego y por lo tanto, el desarrollo global de los primeros años.

El juego que permite el desarrollo y la adquisición de los aprendizajes más importantes de los primeros años, es aquel que es:

-Libre, es decir, elegido por el bebé, el niño o la niña, que puede elegir de entre una gama de materiales.

-Sin objetivos predefinidos, el juego a simple vista es “inútil”, el bebé, el niño o la niña no planifican de antemano cómo van a jugar, a qué, para qué y cómo terminará el juego. Lo hacen por placer y siguiendo a ese deseo es como consiguen desarrollarse.

-Sin forma correcta o incorrecta de realizarlo, porque de la misma forma que no hay un objetivo, tampoco hay una forma de jugar “bien” y una de jugar “mal”, el juego es abierto.

-Causa placer en sí mismo, el hecho de jugar ya satisface su necesidad. Cuando el juego genera frustración, enfado… hay que valorar el tipo de acompañamiento, los modelos y si realmente es un juego o es una actividad.

-El juego es emoción, durante el juego hay una implicación emocional.

¿Alguien le ha dicho a este niño que debe de hacer un agujero?, ¿sabe cuánto rato va a estar cavando?, ¿para qué lo hace?, ¿cómo debe de hacerlo? la respuesta es no. Nace de su deseo, de su necesidad, se implica en su juego, no se frustra aunque sea una acción que cansa, le resulta placentero, su emoción le acompaña.

-El juego para que sea juego no necesita la dirección, ayuda, sugerencia o interferencia adulta, es algo que nace de dentro del niño o de la niña, nuestro rol durante el juego no es jugar con ellos, sino ser su figura de referencia para que se sientan seguros y se sientan libres de jugar, observarlos, acompañarlos, mirarlos y que se sientan mirados, preparar propuestas a partir de lo observado, recoger información sobre lo que hacen.

Sin necesidad de «enseñar los colores» simplemente jugando, los peques van adquiriendo los aprendizajes.

Simplemente jugando los peques descubren su cuerpo, el funcionamiento y las características de los objetos, leyes de la física, vivencian aprendizajes, ensayan, repiten, se equivocan, se replantean situaciones, desarrollan el pensamiento matemático, aprenden a relacionarse con los demás, desarrollan la creatividad, descubren el mundo…

¿Hay alguna actividad que pueda igualarlo?

En el curso que he preparado para profesionales de la etapa 0-3 quiero profundizar sobre las verdaderas necesidades de los niños y las niñas y reflexionar sobre las prácticas que se llevan a cabo generalmente en la escuela durante esta etapa, para que la escuela que ofrecemos durante los tres primeros años sea lo más respetuosa posible con las necesidades infantiles.

Si sueñas con otro modelo de escuela infantil en las que las necesidades se tengan más en cuenta y además te gustaría comprender el desarrollo de una forma práctica, sientes que necesitas más herramientas y te gustaría contar con una pequeña tribu con la que compartir este camino

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Recuerda que, si te interesa el tema y quieres aprender más, esto es sólo una parte de una de las lecciones del curso:

 “Reflexión y profundización sobre las necesidades y prácticas en educación 0-3 años”

 

Laura Estremera Bayod