La importancia de guiar al niño. «El niño, el secreto de la infancia»

7 marzo, 2017 3 Por jaisa

Hoy os traigo unas pinceladas del libro «El Niño, el secreto de la infancia» de María Montessori (Es un libro que me absorbió completamente al leerlo), donde la doctora Montessori explica de forma muy clara la importancia de guiar al niño en el descubrimiento de su mundo interior, entre otras cosas.

«Educar al niño no es transmitirle cultura sino facilitarle el hallazgo de su propio yo, con todas las riquezas de esa maravilla que es su mundo interior.» (El Niño, el secreto de la infancia)

En concreto os voy a dejar esas pinceladas sobre alguno de los aspectos más importantes a tener en cuanta por el adulto a la hora de trabajar bajo el abrigo de la pedagogía Montessori. Son aspectos sin los cuales no podríamos guiar al niño como se merece y que debemos tener muy claros para poder realizar ese trabajo de guía, como decía María Montessori, de la forma más perfecta posible.

La importancia de la repetición del ejercicio

Habréis visto a un niño repetir decenas de veces una misma acción, sin rendirse, hasta conseguir un objetivo que en ocasiones ni el propio niño sabe cual es. Habréis visto como un bebé hace decenas de intentos para ponerse en pie cuando llega el momento, y se cae y se levanta, se cae y se levanta y así hasta que consigue el equilibrio que le permite mantenerse en pie. Habréis visto decenas de veces como un niño se lleva la cuchara a la boca y pierde la mitad de la comida por el camino, y lo repite una y otra vez hasta que consigue dominar el movimiento.

María Montessori observó que los niños son capaces de alcanzar un grado extraordinario de concentración mientras trabajan en algo que les motiva profundamente. En ese alto grado de concentración se da, de forma natural y espontánea lo que se llama la repetición del ejercicio, en la que un niño es capaz, de forma increíblemente incansable, de repetir aquello que les genera interés infinitas veces. ¿creéis que un adulto sería capaz de realizar tantas repeticiones?

El material Montessori invita al niño a realizar grandes descubrimientos y le motiva a repetir una actividad hasta completarla con éxito observando y clasificando objetos, encontrando semejanzas o las más sutiles diferencias. Gracias a esta repetición se produce el aprendizaje que tiene lugar cuando el niño es consciente de sus errores y es a través de la repetición del ejercicio, que consigue corregirse a sí mismo, sin necesitar al adulto.

Por otro lado, esta repetición, que el niño realizará casi siempre de forma inconsciente cuantas veces lo desee, ayudará a desarrollar una creciente sensibilidad y un discernimiento sensorial más agudo. También a conseguir una adaptación muscular más perfecta al mismo tiempo que abrirá camino a algunas intuiciones intelectuales importantes. Con cada repetición surgirá un descubrimiento nuevo que llevará al niño a seguir avanzando con gran motivación y concentración, al mismo tiempo que pondrá las bases a su propia auto-disciplina.

La importancia de la libre elección.

“La libre elección es la actividad más elevada: sólo el niño que conoce aquello que necesita para ejercitar y desarrollar su vida espiritual puede escoger libremente de verdad” La mente absorbente ( página 341)

El método Montessori se basa en un profundo respeto por la personalidad de cada niño. Los niños trabajan por su propia y libre elección y se les permite un alto grado de independencia, que constituye la base de la auto-disciplina. Ellos son los que deciden que hacer y como hacerlo en cada momento, dentro de unos límites establecidos, tienen total libertad para elegir con qué material quieren trabajar y si trabajarán solos o en grupos formados por ellos mismos.

Montessori observó que el desarrollo intelectual de los niños mejoraba al darles la oportunidad de elegir libremente. El hecho de poder elegir favorece enormemente que los niños Montessori tengan mucha más capacidad de controlar su proceso de aprendizaje que los niños en las aulas tradicionales. Esto les ayudará a medida que crecen a ser capaces de tomar decisiones sin miedo, de gestionar la resolución de problemas y de trabajar para alcanzar un objetivo y conseguirlo con relativa facilidad, entre otras cosas.

¿Porqué materiales y no juguetes?

En Montessori siempre se ofrecen materiales que permitan una actividad con propósito en lugar de juguetes. Es de todos sabido que los salones Montessori no hay los típicos juguetes para el trabajo del juego simbólico ¿Por que motivo?

Cuando María Montessori hizo sus observaciones en este campo al surgir de forma natural, vio que los niños no prestaban ningún interés por estos juguetes que no les ofrecían nada especial para su desarrollo cuando tenían a su alcance una serie de materiales que les aportaban grandes retos, grandes descubrimientos y maravillosos aprendizajes. Vio que los niños tienen la gran necesidad de aprender y conocer el mundo y los juguetes no les llevan a cumplir ese fin. Como dice ella misma los materiales ofrecen algo “más elevado que todas aquellas cosas frívolas” y por eso, la mayoría de los niños prefiere el uso de materiales y de objetos reales de la vida diaria.

En la actualidad hay mucho debate en cuanto a la necesidad de juego simbólico y numerosas críticas a que en Montessori no exista este tipo de juguetes. Suele ser habitual tanto en las escuelas tradicionales como en los hogares que los niños tengan juguetes que imitan utensilios reales (cocinitas, planchas, herramientas, etc.). Lo que María Montessori observó es que los niños quieren y necesitan realizar dichas actividades de verdad y por ello es importante que los niños tengan acceso a utensilios y herramientas reales, de calidad y que funcionen correctamente. Por poner un ejemplo no aprenderán a cortar con un cuchillo de juguete, para ese fin deben practicar con un cuchillo real que corte de verdad.

La única diferencia entre nuestros utensilios y los de los niños debería ser el tamaño, para que sus pequeñas manos los puedan manejar bien, siempre teniendo en cuenta la seguridad de lo que les ofrecemos. Si les ofrecemos utensilios reales los niños se sentirán mas valorados, por otro lado concederán valor a esos utensilios y lo cuidarán, ya que sabe que no es un juguete. Ofrecerle utensilios reales ayudará a que se impliquen en las actividades cotidianas y que se sienta capaz de realizar dichas actividades, y lo más importante, aprende a través de experiencias reales.

Un martillo de juguete no cumple la misma función que uno real. Foto: Jaisa Educativos

La importancia de eliminar los premios y castigos

«El premio y el castigo son excitaciones que tienen por objeto provocar el esfuerzo; con este sistema es imposible pensar en el desarrollo natural del niño. El jockey ofrece un terrón de azúcar al caballo de carreras antes de montarlo, y el cochero fustiga sus caballos para que le transmiten las riendas. Sin embargo, ninguno de estos caballos corre tan soberbiamente como los libres caballos de las estepas.» M.Montessori. El Método de la pedagogía Científica. Araluce. Barcelona. 1915.

Una de las características de la pedagogía Montessori es la ausencia de premios y castigos. María Montessori defendió la importancia de suprimir los premios y los castigos. Tras observar a los niños pudo ver que las recompensas les resultaban indiferentes y que los castigos no servían para el fin con el que se aplicaban. Actualmente resulta difícil prescindir de recompensas y castigos en una sociedad en la que todo está basado en eso.

Para fomentar la disciplina eliminó la necesidad de coacción mediante recompensas y castigos y buscó alentar la autodisciplina interna, otorgando al niño un amplio margen de libertad, de forma que del niño surja una disciplina real desde su interior.

Los premios o recompensas tienden a llevar a los niños a realizar acciones con intención de recibir aprobación del adulto, de forma que dejan de actuar por satisfacción propia a cambio de obtener algo ajeno. En Montessori lo que se busca es que los niños sean independientes y autónomos, que sean capaces de tener un espíritu critico decidiendo por ellos mismos cuando algo está bien o mal. Se busca favorecer la auto-motivación y la auto-disciplina, es decir, que el niño haga bien las cosas por el mero hecho de hacerlas y por su propia satisfacción, en vez de hacerlo para conseguir un premio, evitar un castigo o satisfacer a los demás.

Cuando castigamos a los niños les llevamos a que acaben decidiendo no realizar acciones por temor a las consecuencias negativas, no por una decisión personal en la que sean conscientes del bien y el mal. Además lo que conseguiremos es que los niños se comporten como nosotros queremos, a nuestro modo, y no como ellos son realmente de forma que lo único que buscaran será complacer al adulto.

En lugar de castigos debemos trabajar la responsabilidad y las consecuencias, en lugar de premios. Debemos reforzar la motivación interna. Debemos mostrar al niño como queremos que se comporten dando ejemplo y respetando las normas básicas de convivencia en un ambiente: respetarse a sí mismo, respetar a los demás y respetar el ambiente.

Nunca he tenido la necesidad de castigar a mis hijos y os aseguro que hemos llegado bastante bien hasta hoy.

La importancia del silencio

El silencio es una parte vital en los salones Montessori. Enseñar a los niños a descubrir la belleza que hay en el silencio constituye un gran regalo y María Montessori lo confirmó con sus observaciones, en ocasiones incluso sin acabar de creer lo que ella misma veía con sis propios ojos. El juego del silencio, al que María Montessori llegó casi por casualidad, contribuye a que los niños desarrollen un nivel mucho más elevado de auto-disciplina (disciplina interna) junto con una mayor conciencia de sus cuerpos y de lo que sucede a su alrededor.

La importancia del respeto a la dignidad del niño

En el método Montessori se parte de que el niño tiene la capacidad y la necesidad de experimentar y de aprender. El adulto debe conocer sus necesidades para darles respuesta, pero no desde una actitud «invasora», sino desde el respeto a su dignidad y autonomía, poniendo normas pero dejando libertad.

En la educación tradicional no se aprecia esa sensibilidad hacia el respeto por el niño y desde luego su dignidad parece quedar muy en segundo plano. Los niños son humillados continuamente con pequeños actos que realizamos los adultos “por su bien” (arrebatarles algo de la mano, decidir cuando deben ir al baño o beber agua, imponer nuestra opinión sobre la suya sin pararnos a defenderla con argumentos). Si queremos que los niños se sientan valorados, respetados y queridos debemos elevar su dignidad a la máxima potencia y tratarlos como seres humanos que ya son y no como futuros adultos que debemos domesticar. Tenemos el deber de reconocer y respetar la dignidad de los niños.

Quizá haya quien crea que no es para tanto, pero desde el momento en el que les obligamos a comerse todo lo del plato aunque no quieran mas, a ponerse una chaqueta aunque estén sudando, a pintar un círculo rojo cuando querrían estar haciendo un castillo de arena, a quitarse el pañal cuando no están preparados, cortarse el pelo cuando nosotros les obligamos, y muchas otros ejemplos similares no les estamos respetando en absoluto. ¿Y si nos lo hicieran a nosotros?

La importancia de la disciplina

Normalmente entendemos la disciplina como un término con connotación negativa. Si buscamos una posible definición de disciplina podemos encontrarnos con explicaciones como esta: “Conjunto de reglas de comportamiento para mantener el orden y la subordinación entre los miembros de un cuerpo o una colectividad en una profesión o en una determinada colectividad “

La Disciplina,en Montessori va mucho más allá de esto y ella misma lo explicó así:

“LLAMAMOS DISCIPLINADO A UN INDIVIDUO QUE ES DUEÑO DE SÍ Y QUE PUEDE, POR LO TANTO, DISPONER DE SÍ MISMO CUANDO SEA PRECISO SEGUIR UNA LÍNEA DE CONDUCTA…”

Por lo tanto un niño disciplinado es un niño seguro que es dueño de sus actos y que es capaz de realizar ciertas conductas sin una imposición externa, al contrario de lo que se realizaba clasicamente en la educación tradicional, en la cual un niño disciplinado era el que no molestaba y estaba callado sin apenas moverse de la silla.

Para María Montessori la disciplina y la libertad no constituyen conceptos opuestos sino que se complementan. Para conseguir fomentar la disciplina elimina la necesidad de coacción mediante recompensas y castigos. El ambiente y el método utilizado alientan la auto-disciplina interna. Se le permite al niño un amplio margen de libertad que constituye la base de una disciplina real, que tiene su origen dentro del niño y no está impuesta desde afuera.

Como ves son muchos los aspectos a tener en cuenta a la hora de guiar a un niño, al final, lo más importante siempre es transmitir nuestro afecto incondicional porque, a fin de cuentas, todos somos humanos. Ser humilde y capaz de reconocer los propios errores  es algo que el niño también observa.

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