La importancia de los materiales manipulativos en la etapa de Primaria -Post de Alessandra Mosquera-

5 febrero, 2018 3 Por jaisa

Hoy os traigo la primera de, espero que muchas más, colaboración con una persona maravillosa, Alessandra Mosquera, autora del blog Nuestros Momentos Montessori.

Una de las cosas que más nos ha gustado de Alessandra es su visión del método, que, parece que si no se va a una escuela Montessori, pasada la etapa 3-6 todo se pierde. En su caso lleva a su hijo (Izan) a una escuela tradicional y defiende, y lo práctica, que desde el hogar se pueden seguir haciendo muchas cosas tanto con los materiales como con la filosofía Montessori para apoyar el trabajo de la escuela.

Sin más os dejo con su post donde habla de la importancia de la manipulación a partir de los 6 años, espero que os encante 😉

«Cuando pensamos en materiales manipulativos, solemos asociarlos a los grupos de Infantil (de 0 a 6 años). De hecho es muy difícil encontrarlos en las aulas de Primaria, es como si al llegar a los 6 años el niño ya no necesitara manipular para aprender. Pasamos a las fichas, al libro de texto, a los deberes. Los manipulativos parecen que son “cosas de niños pequeños” y menos importantes. Y esto es un gran error.

Como se sabe, a partir de los 6 años los niños pasan a tener pensamiento abstracto, y por eso la gran parte de los colegios deja de usar los manipulativos para pasar a los libros. Aunque sea verdad que el niño de esa edad ya tenga la capacidad del pensamiento abstracto, utilizar manipulativos todavía es muy útil (y yo diría que necesario) no solamente en la etapa de Primaria, sino también en la de Secundaria.

Hay muchos estudios científicos que comprueban esa idea, la neuroeducación ya llegó a la conclusión que el aprendizaje solo puede ocurrir cuando hay emoción (http://blogs.elpais.com/ayuda-al-estudiante/2013/12/la-neuroeducacion-demuestra-que-emocion-y-conocimiento-van-juntos.html)– y nada como los materiales manipulativos para despertar la emoción al aprender. Algo que María Montessori ya lo sabía a principios del siglo XX y que ahora, en 2018, estamos por fin comprendiendo cuánta razón la doctora italiana tenía.

Pero, ¿por qué los manipulativos son tan importantes? Primero expliquemos que son los manipulativos exactamente. Llamamos materiales manipulativos, en el ámbito educativo, a todos aquellos objetos que se usan para transmitir conceptos de aprendizaje, que vuelcan la atención del estudiante de manera visual y táctil, como por ejemplo puzzles, tapones, bloques de madera, etc. Son materiales que los niños usan de manera constructiva, pues los chicos están totalmente envueltos en descubrir al utilizarlos. Por ejemplo, al manosear un cubo de madera, el niño comprende, con su visión y su tacto, que es un objeto con seis caras cuadradas. Aunque los profesores suelen presentar un material manipulativo con el objetivo de enseñar un concepto (es decir, lo hace de manera dirigida), lo aconsejable sería que los manipulativos estuvieran siempre al alcance del niño, antes mismo de que el profesor le explique, para que, al llegar este momento, el niño ya tenga sus preguntas interiorizadas para su proceso. De la misma manera, los manipulativos deberían seguir disponibles después de la presentación del concepto, para que el niño siga manoseándolo cuando quiera para solidificar los conocimientos».

María Montessori ya lo hacía en la Casa de Niños, dejando los materiales en estanterías a su altura para que los niños pudiesen utilizarlos siempre que quisieran. El niño de 3 a 6 aprende lo que es un cubo mirando y tocándolo, y este mismo niño, al entrar en Taller después de los 6, seguirá utilizando materiales manipulativos, como por ejemplo, las perlas, de la misma manera que antes, pero ahora su cerebro está más maduro y listo para conceptos aún más complejos.

También podemos usar materiales manipulativos en Lengua, para aprender poesía, por ejemplo. Un niño puede recortar palabras que riman de una revista y pegarlas en una hoja de papel. Puede utilizar el alfabeto móvil para formar palabras o tocar una letra con textura para entender el trazo. En ciencias, puede abrir un pez, por ejemplo, para saber cómo son los órganos por dentro. Puede derretir, evaporar y congelar el agua para aprender los estados sólido, líquido y gaseoso. María Montessori ya decía que la mano está ligada al cerebro en la inteligencia.

En el caso de las matemáticas, que es una ciencia abstracta, es mucho más fácil y emocionante para un niño utilizar un material, que le comprobará un concepto, que limitarse al libro de texto. El material llevará la realidad a la idea abstracta. Algo que el cubo del binomio lo hace a la perfección cuando la guía explica, con su ayuda, como llegar a (a+b)2.

Cuando un niño utiliza un material manipulativo para entender lo que es la suma, por ejemplo, él ve que los elementos se unen – se suman – y que pasan juntos, a ser más. Puede tocarlos, puede hacer los cálculos que desee, puede contarlos.

En mi experiencia como madre, vi como mi hijo tenía dificultad con las sumas y restas; al solucionar un problema, por ejemplo, él no lograba diferenciar los conceptos de “unir” (sumar) y de “quitar” (restar). Le parecía todo igual. Le presenté las perlas Montessori, le enseñé cual representaba el uno, el dos etc. Luego le presenté que al unir dos perlas del número 1 teníamos dos bolitas, iguales a las perlas que representan el número 2. Y que, al unir dos barritas del número 2, llegábamos a la barrita del número 4. Entonces él comprendió que el acto de unir era sumar.

Luego, al quitar una bolita, de las dos de 1 que estaban unidas, volvíamos a tener la perla del número 1. Comprendió que quitar es restar.

Este fue nuestro primer acercamiento. Luego, meses después, le pregunté qué era 100. Su respuesta fue: “es uno, cero, cero”. El momento de presentarle el sistema decimal Montessori. Al tocar el número 100 en Montessori, él comprendió que 100 es una centena de unidades. Su reacción fue de sorpresa y encantamiento. No quería soltarlas.

Bueno, eso está muy bien, pero en la escuela de mi hijo él no va aprender con perlas, podrás decirme. O entonces te preguntarás: ¿quieres qué mi hijo vaya a comprar el pan con una caja de perlas debajo del brazo para calcular el cambio? No, señores. No se trata de eso. Lo que se trata es de dar la oportunidad al niño de entender, con sus manos y sus ojos, esas ideas abstractas que él ya ve en los libros del colegio. Trata de dar a su cerebro la oportunidad de abrirse a un mundo nuevo. Un mundo en que las matemáticas son bellas, que las palabras se pueden tocar a parte de hablar, que las ciencias son pura fascinación y que la Tierra es un lugar maravilloso, regido por leyes igual de maravillosas.»

Os dejo, además, una breve presentación que hace Alessandra de ella misma, para que la conozcáis y sepáis un poco más de ella. Seguro que os enamora tanto como a mi.

«Soy Alessandra Mosquera, madre de Izan de 7 años, y vivimos en Madrid. Nací en Sao Paulo, Brasil y llevo 13 años en España. Vivimos en un municipio madrileño junto con Ernesto (más conocido como “el papi”) y dos perritos maravillosos, Pancho y Moon.
En Brasil trabajaba como reportera de un importante periódico de S. Paulo y lo dejé todo al enamorarme de Ernesto. Sí, suena un poco cursi, pero he venido a España por amor. Y por amor dejé mi profesión, mi familia, amigos, mi tierra y toda mi identidad.
Al nacer Izan descubrí un mundo nuevo – el mundo de la crianza con apego – y no tardé mucho en conocer a María Montessori. Conocer la doctora para mí fue una revelación y una sensación de que “por fin había encontrado mi sitio”. Montessori para mí es mucho más que un método pedagógico, es una filosofía de vida, es la respuesta a todas las preguntas que llevaba años haciéndome, que el periodismo, ni nadie, contestaron.
Soy asistente Montessori de Casa de Niños por la AMI y educo mi hijo de acuerdo con las enseñanzas de María Montessori desde que él tenía 2 años y medio. Aunque mi hijo esté matriculado en un colegio tradicional (está en segundo de Primaria), creo que Montessori es compatible para trabajarlo en casa. En 2017 me formé como educadora para familias de Disciplina Positiva con Marisa Moya, para dar más herramientas y conocimientos en la educación de mi hijo, pero también porque deseo llevar a más familias.
Entiendo que el mundo necesita Montessori. No son solo los niños. Somos todos. Los adultos somos quienes más necesitamos Montessori pues tenemos nuestro Niño interior, que tanto sufrió la tiranía del adulto a lo largo de los años. Estamos heridos y, sin querer, herimos a nuestros hijos porque es lo que aprendimos. Por eso es tan importante educar al Adulto con Montessori, pues no llegaremos nunca al Niño sin pasar por el Adulto.

Soy Alessandra Mosquera, madre de Izan de 7 años, y vivimos en Madrid. Nací en Sao Paulo, Brasil y llevo 13 años en España. Vivimos en un municipio madrileño junto con Ernesto (más conocido como “el papi”) y dos perritos maravillosos, Pancho y Moon.

En Brasil trabajaba como reportera de un importante periódico de S. Paulo y lo dejé todo al enamorarme de Ernesto. Sí, suena un poco cursi, pero he venido a España por amor. Y por amor dejé mi profesión, mi familia, amigos, mi tierra y toda mi identidad.

Al nacer Izan descubrí un mundo nuevo – el mundo de la crianza con apego – y no tardé mucho en conocer a María Montessori. Conocer la doctora para mí fue una revelación y una sensación de que “por fin había encontrado mi sitio”. Montessori para mí es mucho más que un método pedagógico, es una filosofía de vida, es la respuesta a todas las preguntas que llevaba años haciéndome, que el periodismo, ni nadie, contestaron.

Soy asistente Montessori de Casa de Niños por la AMI y educo mi hijo de acuerdo con las enseñanzas de María Montessori desde que él tenía 2 años y medio. Aunque mi hijo esté matriculado en un colegio tradicional (está en segundo de Primaria), creo que Montessori es compatible para trabajarlo en casa. En 2017 me formé como educadora para familias de Disciplina Positiva con Marisa Moya, para dar más herramientas y conocimientos en la educación de mi hijo, pero también porque deseo llevar a más familias.

Entiendo que el mundo necesita Montessori. No son solo los niños. Somos todos. Los adultos somos quienes más necesitamos Montessori pues tenemos nuestro Niño interior, que tanto sufrió la tiranía del adulto a lo largo de los años. Estamos heridos y, sin querer, herimos a nuestros hijos porque es lo que aprendimos. Por eso es tan importante educar al Adulto con Montessori, pues no llegaremos nunca al Niño sin pasar por el Adulto.»

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