Los periodos sensibles I

Los periodos sensibles I

5 febrero, 2017 10 Por jaisa

Hoy os traigo un post sobre un tema del que probablemente ya hayáis leído en alguna ocasión pero nunca está de más ampliar lecturas e información. Se trata de los periodos sensibles, uno de los pilares fundamentales de la pedagogía Montessori, alrededor de los cuales tienen lugar todos los aprendizajes. En este post os voy a hacer una introducción sobre la parte más teórica y en próximas publicaciones os hablaré sobre los diferentes periodos en cada etapa del desarrollo.

En todos los seres vivos existen periodos sensitivos, no voluntarios en los que el organismo tiende intuitivamente a realizar una determinada acción. Se habla de periodos porque corresponden a una determinada etapa y se llaman sensitivos porque son independientes de la voluntad. Aparecen en el individuo como “un intenso interés de repetir ciertos actos extensamente, sin ninguna razón evidente”. Pueden variar individualmente y son aproximados, pero por todos los niños pasan por ellos.

Periodos sensibles es el nombre que la Dra. Montessori puso a los períodos en los que el niño demuestra capacidades inusuales para adquirir habilidades particulares, ya que cuando se dan es cuando atrae el interés del niño.

Son “Sensibilidades especiales, que se encuentran en los seres en evolución, es decir, en los estados infantiles y se limitan a la adquisición de un carácter determinado “. (Montessori M. , El niño: el secreto de la infancia, 1982)

Es muy importante observar y comprender en qué periodo de sensibilización está el niño ya que durante ese periodo la sensibilidad responde en especial a ciertos aprendizajes. Cada etapa representa una oportunidad que puede influenciar profundamente el desarrollo de nuestros niños.

Si observamos a los niños veremos que son nuestros grandes maestros. Ellos siempre nos indican en que momento están, que necesitan, que sienten. Solo tenemos que pararnos a observar y aunque un bebé aún no hable, seremos capaces de entender lo que necesita.

Si sabemos lo que necesita, lo que le interesa, lo que le motiva en cada momento, podremos ofrecerle un ambiente y unas actividades o propuestas acordes a la necesidad que tenga en cada momento, ayudando enormemente así al desarrollo de todas sus potencialidades. De ahí la importancia de conocer el periodo sensible en el que están nuestros hijos o cada uno de nuestros alumnos.

Cada periodo sensible presenta un tipo específico de compulsión que motiva al niño a enfocarse intensamente en algún aspecto particular de su ambiente, día tras día, sin cansarse o aburrirse. Claramente, esto es un mecanismo biológico interiorizado en el niño, que lo ayuda a desarrollar habilidades y talentos que son una parte inherente de su herencia como ser humano. Inevitablemente, el comienzo y final de cada periodo sensible podrá ser diferente de un niño a otro, por eso necesitamos observar cuidadosamente y responder a nuestro niño de manera individual.

Durante un periodo sensible, el niño puede aprender nuevas cosas, dominar habilidades o desarrollar aspectos de su cerebro, y lo hace sin apenas esfuerzo y casi de manera inconsciente. Sin embargo, los periodos sensibles son etapas transitorias. Una vez que el niño tiene dominadas las habilidades o concepto, el periodo sensible desaparece, por eso si el niño no está expuesto a una correcta experiencia y estimulación en el momento correcto la oportunidad de aprendizaje pasará. Las habilidades podrán ser aprendidas más adelante, pero necesitaran años de trabajo duro. Llevar una acción fuera de su tiempo natural propicio nos obliga a desarrollar una fuerza de voluntad muy superior, nos cuesta más trabajo y además es muy difícil alcanzar la misma perfección en los resultados.

Si no estamos atentos a los periodos sensibles está oportunidad pasará para siempre. Y no quiere decir que algo no pueda aprenderse nunca más, sino que lo que se aprenda una vez pasado el periodo sensible para hacerlo se hará con una dificultad y un esfuerzo enorme. Por poner un ejemplo, quizá uno de los más sencillos de entender. Si ahora nos llamaran de un trabajo y la condición para tener el puesto fuera que aprendiéramos alemán, inglés o francés, seguramente lo aprenderíamos si tenemos mucha necesidad, pero el esfuerzo a realizar sería enorme y además nunca conseguiríamos el acento ya que nuestro periodo sensible pasó hace tiempo.

Recordando el caso del niño salvaje de Aveyron, tratado por Itard, esto queda muy claro. Víctor de Aveyron fue encontrado en el bosque con 10 años, siempre en contacto único con los animales. No hablaba, emitía sonidos. No caminaba, gateaba, trepaba, reptaba… Nunca había llevado ropa. Víctor consiguió aprender algunas de las habilidades consideradas “humanas”, pero solo algunas y le costó muchísimo esfuerzo.

Debemos evitar que el aprendizaje sea una carga. Estando atentos a los periodos sensibles es posible aprender sin ninguna dificultad.

La observación de los periodos sensibles es una de las bases principales del método Montessori. Y para tratar estos periodos recibió la influencia de los estudios de Itard.

Es importante tener en cuenta las siguiente características de los periodos sensibles:
  • Son universales: son un fenómeno biológico que se da en todos los niños. En cualquier parte del mundo, un niño, a la edad de 6 años, habla, se mueve, funciona independientemente y ha ordenado su mente en relación con su cultura, sin importar cuál sea esta. No importa raza, cultura ni religión. Todos los niños en cualquier parte del mundo pasan por estos periodos sensibles de la misma forma. Otra cosa es que la necesidad que tiene cada uno en cada periodo sea cubierta de una forma u otra o incluso no cubierta.
  • Ayudan a que el niño pueda desarrollar todas sus capacidades con facilidad y perfección.
  • Al seguir sus periodos sensitivos los niños lejos de agotarse sienten una gran satisfacción.
  • Ayudan tanto al desarrollo de animales como de seres humanos ya que al surgir un gran interés hacen que se aprenda con pasión.
  • Son observables ya que podemos ver al niño atraído hacia una actividad u objeto de forma intrínseca y siguiendo una motivación interior.
Si hablamos de su temporalidad vemos que:
  • Son subconscientes: cuando la característica se vuelve consciente, la sensibilidad termina. En ese momento ellos no son conscientes del gran interés que les genera un tema en concreto. Muchas veces nos extrañamos como adultos de lo que pueden llegar a insistir en una cosa, pero los niños, son capaces de seguir y seguir y seguir sin descanso hasta que han sacado todo el partido necesario a aquello que necesitaban.
  • Están activos antes de que podamos observarlos de forma externa.
  • Son Transitorios: los periodos sensibles son pasajeros y desaparecen o bien porque ya ha adquirido las habilidades que necesitaba o bien porque no ha habido el suficiente estímulo y se ha dejado pasar. Lo más común cuando no se ha tenido en cuenta esta observación de la que hablamos es que dejemos marchar estos periodos sin haber hecho nada. Y es una lástima porque hemos perdido en ese momento una gran oportunidad de impulsar el gran potencial que tiene cada niño.
  • Son irrepetibles: Solo suceden una vez en la vida. María Montessori describió estos periodos como ventanas que se abren y cierran durante tiempo limitado, que debemos aprender a observar con cuidado para poder atenderlos convenientemente. Puede parecer que es realmente difícil no haber visto un periodo sensible en nuestros hijos o alumnos y que si es irrepetible ya no hay nada que hacer. Siempre podemos ofrecer un ambiente adecuado y con unas propuestas interesantes y eso siempre ayudará a nuestros hijos y alumnos.

Lo que debemos trabajar como adultos es el entrenar esa capacidad y observar, observar y observar al máximo, hasta que llegue un momento en el que la observación surja de forma natural. La mayoría de los adultos acostumbramos a intervenir en todo y a observar y “dejar hacer” muy poco.

Un adulto observador será capaz de reconocer cada periodo sensible con relativa facilidad.


Mañana os hablaré de forma más amplia sobre los periodos sensibles con un post donde explicaré los diferentes periodos sensibles que debemos observar. Este es un tema que tanto en mis cursos presenciales como en mis cursos online da lugar a grandes conversaciones sobre observaciones que los participantes explican desde su experiencia y es realmente bonito ver como esa mirada hacia el niño ayuda tantísimo  a tener otra perspectiva en las relaciones de los padres con sus hijos y de los maestros con sus alumnos.

Recuerda que, como te dije en el post de ayer, todos nuestros suscriptores recibirán en su buzón la próxima semana el mini-libro:  “Montessori, una ayuda para la vida” que he escrito con mucha ilusión y cariño.

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