No se si ser madre antes, en tiempos de nuestras abuelas, era tan agotador. Probablemente si, pero de otra forma.  Hoy en día los niveles de exigencia y autoexigencia se han disparado de forma alarmante y sin darnos cuenta, acabamos atrapadas en ese bucle y normalizando que la vida debe ser así. Debemos ser multitarea y darlo todo, a tope, todo el día y todos los días. Hoy en día permitirse descansar es un lujo, se habla mucha de lo importante que es buscar tiempo para una misma y pocas lo hacemos ¿Porqué?

Mi familia es a lo que más tiempo quiero dedicar y cada uno de nosotros debe buscar tiempo para si mismo.

Nos han educado para competir, para ser las mejores en todo, para que creamos que debemos ser capaces de sacar mil cosas adelante sin dejar de encargarnos de la familia, la casa, las amistades ¿A que precio? Generalmente se paga con la salud, ya sea mental o física. Oigo continuamente a mujeres decir “no puedo más”, “estoy agotada”, “necesito descansar”, “adoro a mis hijos pero…”, “me encantaría hacer… pero no tengo tiempo para nada”, ” no consigo organizar todo lo que tengo que hacer”, “no llego”

Y es que la carga es muy grande y muy pesada. Llevar una vida que no quieres y vivir agotada no debería ser una opción. Sin ser conscientes, estamos enseñando a nuestros hijos a que acepten también algo que no queremos ni para nosotras mismas. Les estamos entrenando para aguantar jornadas maratonianas de actividades sin descanso, para que asuman que “primero es la obligación y luego la devoción”, pero con muchas, muchísimas obligaciones que hacen que la devoción lo llegue nunca.  Es que claro ¡tienen que ser alguien en la vida! Como si no lo fueran ya.

“Tiempo para vivir”

Cada vez más estoy más enfocada en hacer reflexionar sobre este tema y difundir la necesidad de un cambio. No somos robots y pretender serlo sale caro, especialmente a nivel emocional. No quiero ver a mis hijos crecer siendo autómatas, cumpliendo órdenes constantes, haciendo las cosas para contentar a otros y olvidándose de ellos mismos. No quiero verlos crecer sin tiempo para respirar, para pararse a pensar en lo que quieren, en como se sienten ellos mismos y las personas de su entorno. Quiero tener y quiero que tengan tiempo para vivir.

Además seguro que conoces esa sensación de culpabilidad por equivocarte a veces, por hacerlo peor de lo que quieres, por no conseguir que todo sea perfecto. El error es parte del aprendizaje y la vida se vuelve perfecta cuando aceptas que lo que tienes es lo mejor que puedes tener es ese momento mientras trabajas para mejorar cada día un poquito más.

Esta es mi familia haciendo el payaso ¿Felicidad y equilibrio? ¿Quien no lo quiere no?

Imagen de Jaisa Educativos

Esta imagen refleja uno de tantos momentos preciosos en familia, y todos los tenemos. Párate a observar, a agradecer y a saborear cada instante, porqué son pequeños tesoros que quedan ahí para siempre. Solemos quedarnos en lo malo y dar vueltas en torno eso y dejamos pasar estos instantes haciendo que en nuestra mente solo queden esas sensaciones negativas. De verdad, mira a tu alrededor y verás cuántas cosas bonitas tienes a tu alcance.

“Deja de comportarte como un robot, observa y analiza cada área de tu vida, reflexiona sobre todo lo que quieres cambiar y ve a por ello. Puedes dejar esa presión social atrás y es más fácil de lo que piensas. Tu familia y tu os sentaréis mejor”

Siempre me preguntáis como lo hago, me preguntáis por herramientas, pedagogías, técnicas, etc. Es cierto que conocer la teoría ayuda, pero la práctica! Ayyy, la práctica es otra cosa, es donde todas nos desbordamos. Creo que ser feliz  y tener equilibrio no implica ser feliz el 100% del tiempo. En una familia hay mil emociones, cada uno de nosotros somos diferentes, con nuestra carga emocional, nuestros intereses, nuestras pasiones y nuestras necesidades. Nosotros somos 5 y somos completamente diferentes, pero hemos conseguido que pase lo pase, podamos encontrar ese equilibrio que nos haga sentir mejor, y eso no excluye que a veces nos enfademos, lloremos o nos sintamos tristes, eso es parte de la vida y esas emociones son parte de cualquier ser humano.

Creo que ahora hay mucha confusión con todo esto del positivismo, hacer afirmaciones, visualizar, meditar, etc. Todo eso es genial, y nosotros lo hacemos, pero veo mucha gente que lee sobre estos temas y asocia que si no tiene siempre la mente positiva está mal y que si no consigue estar siempre alegre no va por buen camino. Trabajar todas esas técnicas no quiere decir que jamás puedas pensar en negativo, la vida nos pone a prueba continuamente y hay días que uno se quedaría en la cama sin salir y no hay que sentirse horrible por eso.

¡Equilibrio! Una de las cosas que me encanta de mi familia. Hemos conseguido sostenernos, cuando cualquiera de los 5 tiene un mal día o los adultos una de esas semanas malas, los demás somos conscientes y estamos ahí, acompañando esos días malos, sin reproches y hablando hasta el infinito. Javi y yo ya lo tenemos dominado y los niños lo ven y lo copian.

Aquí nuestro lema es “uno para todos y todos para uno”

Creo que esa es la clave de todo, hablar hasta el infinito. Aquí no pasa ni medio día en el que si sucede algo no se hable. Ahí está nuestro equilibrio; hablar, respetar, empatizar, entender y sostener al que lo necesita durante el tiempo que lo necesite.

Hablar y compartir es la clave de todo

Estoy segura de que cualquier persona puede conseguirlo. Quizá leas esto y pienses “si claro, no sabes como es mi vida”. No, no lo se, pero te aseguro que la mía no ha sido fácil en muchos aspectos y lo he conseguido.  Por eso, porqué yo he superado vivencias difíciles y porqué se que es posible para cualquier persona, quiero ayudarte si estás dispuesta a trabajar contigo misma, así que te animo a se una de la 10 mujeres que formen parte del próximo MasterMind de Jaisa porqué va a ser un antes y un después. Aquí puedes ver en que consiste

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Muchas gracias por seguirme en esta aventura

Sandra Vallcanera

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