Día 4. La mente absorbente

Lección 4. La mente absorbente

María Montessori, con frecuencia comparó la mente de un niño con una esponja, con la diferencia que la esponja tiene una capacidad de absorción limitada y la mente del niño es infinita. La mente del niño absorbe toda la información del ambiente que le rodea, tanto lo bueno como lo malo.

El desarrollo interior del niño está íntimamente relacionado con el logro de la independencia y para conseguirla, el niño está equipado con ciertas potencialidades que no existen en el adulto. A una de ellas María Montessori la llamó “la mente absorbente”. Observó que los niños aprenden a leer, escribir y a realizar operaciones de manera natural, de forma similar a como aprenden a caminar y a hablar. Analizó y explicó como sucede este maravilloso proceso.

Como vimos en el apartado anterior, el primer plano de desarrollo va de los cero hasta los seis años de edad y este plano se caracteriza especialmente por la mente absorbente.

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Un bebé en pleno periodo de mente absorbente.

La Dra. Montessori veía a todo niño pequeño como un embrión espiritual, aunque éste hubiera nacido físicamente, su vida psíquica todavía se encontraba en un periodo formativo y en un proceso de desarrollo acelerado.

Durante este periodo, el crecimiento se da de forma involuntaria y espontánea y la evolución tiene lugar de forma muy rápida y significativa. Este periodo representa una oportunidad única para el aprendizaje y el progreso se da sin esfuerzo durante los primeros años de la infancia. Por ejemplo, un niño de dos años aprende su lengua materna sin ninguna instrucción formal y sin el esfuerzo consciente que cualquier adulto tendría que realizar para poder dominar un segundo idioma. Adquirir información de esta manera es una actividad natural y maravillosa para cualquier niño, ya que usa todos sus sentidos para investigar lo que se encuentra a su alrededor.

María Montessori realizó observaciones en el niño, dándose cuenta de que el niño pequeño parecía tener una Mente Absorbente, es decir, una extraordinaria habilidad para absorber las experiencias de su alrededor e incorporarlas sin darse cuenta a su propia existencia, como una esponja. La mente del niño pequeño se considera mucho más receptiva a experiencias y a toda clase de aprendizaje, que la de los adultos y niños mayores.

En este primer plano de desarrollo que se divide en dos etapas, encontramos la primera, de cero a tres años, donde se muestra un proceso fundamentalmente inconsciente. El niño es frecuentemente dominado por sus necesidades inconscientes de absorber por medio de la observación, participación y exploración.

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De 0 a 3 todos los aprendizajes se integran en el niño de forma totalmente inconsciente

Tras ver estas observaciones de María Montessori está claro que intentar enseñas a los niños menores de tres años determinadas cosas cuando su proceso de aprendizaje se da de forma inconsciente no tiene demasiado sentido. Estaremos favoreciendo su desarrollo únicamente ofreciéndoles un ambiente preparado (*) adecuado, ellos de ahí absorberán todo lo que necesitan (lo que ellos necesitan, no lo que los adultos necesitemos)

En su libro “La Mente Absorbente del niño” María Montessori desarrolla todo este concepto de forma muy extensa. 

Puedes encontrarlo aquí

(*) Ambiente preparado: este es un término que se utiliza frecuentemente en la pedaogía Montessori. Se refiere a un ambiente que se ha organizado cuidadosamente para ayudar al niño a aprender y a crecer de forma autónoma. Este ambiente está formado por dos factores: el entorno y el material, preparado de una manera tal que desenvuelvan en él las partes social, emocional, intelectual, la comprobación y necesidades morales de un niño.

Descárgate aquí la lección en pdf de este tema

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