Día 11. El papel del adulto: El/la guía

7. El papel del adulto el/la Guía

El adulto en los salones Montessori es un observador y un guía; ayuda y estimula al niño en todos sus esfuerzos. Para la Dra. Montessori todo educador debe “seguir al niño” y no al contrario. Un guía siempre debe seguir los intereses de los niños.

Habitualmente hay una guía y una asistente por salón. Normalmente hay entre 20-25 niños por aula, un número bastante razonable si tenemos en cuenta que cada niño aprende de forma autónoma y que el guía no tiene que dirigir, sino que está para ayudar solo cuando el niño lo necesite. Aunque la ratio recomendada por María Montesori era de 40 niños por aula, porque creía que de esa manera se creaba un ambiente de pequeña comunidad.

En Montessori encontramos a las asistentes que están de apoyo en el aula, las guías que se encargan de realizar las presentaciones de los materiales a los niños y las entrenadoras que son las formadoras de guías.

¿Cuál es el papel del adulto?

✓ Permite al niño actuar y pensar por sí mismo, ayudándolo a desarrollar confianza y disciplina interior (autodisciplina).

✓ Reconoce las necesidades evolutivas y características de cada edad, y construye un ambiente favorable, tanto físico como espiritual, para dar respuesta a esas necesidades.

✓ Ayuda al niño a entrar en contacto con el ambiente.

✓ Especifica los límites y las normas. En las aulas Montessori no hay demasiadas normas, pero las que hay son importantísmas y deben cumplirse siempre.

✓ Prepara, preserva y renueva el ambiente.

✓ Observa y registra el progreso de cada niño. El guía observa más allá de lo aparente para poder ofrecerle al niño lo que necesita.

✓ Propicia la autonomía y la responsabilidad.

✓ Protege la concentración del niño y respeta el ritmo de cada uno.

✓ Debe estar preparado/a espiritualmente y también en aptitudes, debe ser cuidadoso/a, reflejar y aplicar los mejores valores, vigilar el proceso de aprendizaje del niño y comunicarse efectivamente con él.

✓ No imparte ni premios ni castigos, la satisfacción es interna y surge del trabajo personal del niño.

✓ No corrige y no interviene, o lo hace cada vez menos a medida que el niño se desarrolla.

✓ El guía presenta los materiales de manera individualizada o en grupos reducidos, una sola vez. Lo hace de manera lenta, sin utilizar apenas palabras. Al niño se le muestra la manera idónea de utilizar ese material, pero siempre se respeta que el niño haga uso de ese material como quiera, sin que haya un objetivo que tenga que alcanzar necesariamente.

✓ Cuando el niño, según su desarrollo evolutivo, está listo para una lección, la guía introduce el uso de nuevos materiales. En los años más avanzados, cada niño confecciona al comienzo de la semana una lista de objetivos y luego administra su tiempo durante la semana de forma de cumplirlos. No es la guía sino el niño mismo el responsable de su propio aprendizaje y desarrollo.

✓ Propone actividades grupales, que a menudo se realizan alrededor de un círculo, muy característico en los espacios Montessori.

Todas estas características de un guía Montessori pueden aplicarse también a cualquier padre que quiera propiciar este tipo de ambientes de aprendizaje en su propia casa.

Descárgate aquí la lección en pdf de este tema

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