39. Cuestionando rutinas en la etapa de 0 a 3 años.

Bloque 4: Escuela infantil

39. Cuestionando rutinas en la etapa de 0 a 3 años

 

En esta lección voy a cuestionar prácticas que tradicionalmente se han llevado a cabo en el primer ciclo de educación infantil y que me parece que es importante reflexionar sobre ellas. A modo introductorio y para no repetirme, os dejo un artículo sobre “prácticas cuestionables en educación infantil” para poder continuar desde ahí. 

Una vez leído el artículo voy a añadir alguna práctica sobre la que bajo mi punto de vista, deberíamos de reflexionar.

 

El acompañamiento emocional, o mejor dicho, la falta de acompañamiento emocional

Sobre este tema ya profundicé en el primer bloque de este curso, la falta de conocimiento sobre la importancia del vínculo, no cogerlos porque se cree que de esa forma se acostumbran ¡incluso recomendarles a los padres que dejen de hacerlo en casa!, no prestar demasiada atención al período de adaptación, ignorarlos o “enseñarles” a tolerar la frustración, a que demoren sus necesidades son prácticas que no son adecuadas teniendo en cuenta la información de la que hoy en día disponemos.

De la misma forma, enseñarles a compartir, a pedir perdón, a dar besos, utilizar los premios y los castigos como forma de control o de motivación, tampoco son adecuados tal y como vimos en el primer bloque del curso.

 

“Enseñar” a controlar los esfínteres o quitar pañales

En el primer bloque también dedicamos una lección a este tema pero hay escuelas en las que se decide mirando una fecha en el calendario.

Los esfínteres maduran, el pañal se deja sin necesidad de entrenamiento, de sentar a los peques en el orinal o en el váter y por supuesto, sin necesidad de premios y de castigos. Una vez controlan esfínteres tampoco es necesario marcar tiempos para ir todos al  baño e intentar “hacer algo” o para el cambio de pañal.

 

La música de fondo

Este tema ya lo perfilé un poco al hablar sobre el ambiente. Es habitual poner música de fondo en las aulas, en algunas suenan “los Cantajuegos” sin descanso.

Por un lado, ya os comenté que la audición no puede bloquearse a voluntad; si no quieres ver algo, puedes cerrar los ojos o girar la cara, si no te gusta una textura puedes elegir no tocarla, pero si no quieres escuchar un sonido, no puedes evitarlo.

Si continuamente os hablo sobre el respeto a las necesidades individuales y que el ambiente debe de dar respuesta a todas las que podamos, en el caso de colocar música de fondo para los peques que necesitan calma, dormir o concentrarse es molesto.

Por otro lado, sube el volumen general del ambiente y al elevar el volumen también el movimiento. Para comunicarse hay que elevar la voz, de esa forma, los peques que quieren la música para bailar no la escuchan y se vuelve a subir el volumen de la música y aumenta todavía más el tono general del ambiente.

La música de fondo, de la misma forma que la televisión de fondo genera menos situaciones de interacción a través del lenguaje, lo que no favorece su desarrollo.

 

Las actividades dirigidas

Aunque este tema ya lo habéis podido leer en el artículo, no sólo quiero hacer referencia a las fichas sino a todas las actividades en las que el adulto dirige la acción de los niños y niñas, aunque estas impliquen movimiento como en la psicomotricidad dirigida o en una actividad sensorial. Es imposible que todos los niños y niñas actúen por su propio deseo, muchos de esos peques pierden la conexión con su deseo colocándose en un discurso pragmático, para contentar al adulto o para recibir un premio (que puede ser una mirada de aprobación, una sonrisa…) o evitar un castigo. Otros en cambio, conectan con lo que realmente necesitan que es no estar realizando esa actividad y son los que solemos catalogar como que “molestan”, “se mueven”, “se portan mal”…

Hace un tiempo se pusieron “de moda” las cajas sensoriales por las que los peques andaban por encima con los pies descalzos notando las diferentes texturas, la idea no era mala, de hecho, yo misma publiqué hace muchos años una propuesta similar, pero la metodología utilizada que se podía observar en los vídeos no me parece en muchos casos la más acorde para esta etapa (y quizá tampoco para otras): la educadora sosteniendo a los peques por las manitas para que fueran pasando en fila por las cajas una tras otras mientras el resto de peques esperaban su turno.

Lo mismo ocurre cuando preparamos actividades y les obligamos a “probarlas” cogemos su mano para que toquen “un poquito”…

 

La estimulación para bebés

Ya hemos visto que los bebés adquieren todos los hitos del desarrollo motor cuando les ofrecemos las condiciones adecuadas, el tiempo y el acompañamiento adecuado. No es necesario ni adecuado realizarles “ejercicios” para que fortalezcan ninguna parte de su cuerpo.

 

Los cuentos para solucionar “dificultades”

Últimamente se han puesto muy de moda los cuentos que “sirven para algo”, que a través de su lectura pretenden enseñar algo al niño o a la niña, por ejemplo a no pegar, a no hacerse pipi encima, a dejar el pañal, a no morder, a no tener rabietas, a dejar el chupete, a no tener celos… en la mayoría de ocasiones son situaciones naturales que corresponden a una etapa del desarrollo y que lo que necesitan es un acompañamiento emocional real por parte del adulto, de su figura de referencia y no de un cuento o bien de una madurez que es cuestión de tiempo.  La finalidad de estos cuestos es que el niño o la niña imite al protagonista, que por un lado no es su necesidad, en todo caso es aprender a modificar la manifestación externa de la emoción pero como ya vimos, la interna seguiría presente. Pero si tenemos en cuenta que se los estamos ofreciendo a peques de 0 a 3 años que todavía no tienen teoría de la mente y que están en una etapa de egocentrismo intelectual, nos damos cuenta de que no pueden ponerse en el punto de vista del otro, interpretar las acciones desde otra perspectiva por lo que el “objetivo” de los cuentos no se va a cumplir  y además en un momento emocional intenso sabemos que el que toma el control es el cerebro emocional por lo que no será posible que razonen y “apliquen” lo aprendido a través del cuento, por no mencionar que en estas edades se aprende desde la vivencia real y las situaciones reales no desde lo que los otros nos cuentan oralmente.

 

Coger de “todo un poco”

Esta idea ya la vimos al hablar sobre Reggio Emilia, a veces muchas escuelas expresan que en su proyecto educativo realizan “Montessori, Reggio, Waldorf, Bits de inteligencia, estimulación, actividades sensoriales, fichas de editorial y Pikler” (es un ejemplo extremo). Si bien es cierto que todos leemos, nos inspiramos y lo que leemos va integrándose en nosotros en menor o mayor medida y nuestra mirada hacia la infancia va reconstruyéndose continuamente (y precisamente es importante que nos continuemos formando, leyendo y reflexionando) También es cierto que no podemos aplicar de forma pura diferentes pedagogías y más cuando muchas en algunos temas son puntos opuestos o bien tienen una mirada hacia la infancia totalmente opuesta, como ocurre con Pikler y la estimulación; o los bits y Montessori o Reggio. Es importante que tengamos una imagen clara de infancia, de sus capacidades, potencialidades para evitar aplicar o probar cosas “porque sí” pensando que en esta etapa “todo vale”.

 

Las mascotas

Generalmente vienen marcadas por una editorial pero a veces forma parte del nombre del aula “el grupo de los patitos”, “los ositos”… Con mascota me refiero a cuando hay un peluche que es la mascota de la clase, que en muchas ocasiones es una marioneta que habla (tengamos en cuenta que los peques de 0 a 3 años no diferencian entre realidad y fantasía, que creen que todo es posible y que los objetos inanimados tienen vida) que hay que cuidar y que les cuenta cosas ¿es realmente una necesidad de la infancia?

 

Los festivales de navidad y de fin de curso

Después de lo que hemos visto a lo largo del curso sobre las actividades dirigidas, el vínculo, las emociones, el juego… ¿es realmente necesario?, ¿es una necesidad de la etapa de 0 a 3?

 

Los disfraces

Muy relacionado con el punto anterior estaría la obligación de disfrazar a los peques para carnaval u otras festividades. A estas edades los peques no entienden lo que significa disfrazarse, todavía están formando su propia imagen y disfrazarse significa adquirir por un tiempo luna identidad que no es propia, ponerse en el punto de vista del personaje disfrazado, capacidades que, lógicamente no tienen los peques de 0 a 3 años.

Es diferente poner a su disposición disfraces o complementos y que ellos mismos, sí tienen curiosidad, se los coloquen, en este caso no tiene una función de disfraz ni intentan jugar con otras identidades, simplemente exploran sensaciones.

 

La visita de Papá Noel, los Reyes Magos…

Generalmente que una persona disfrazada invada su espacio, les suele causar terror. El adulto de referencia en la sala no puede acoger la demanda de tantos niños asustados y si ya intentamos que se fotografíen con él, que los coja en brazos… la situación suele ser todavía peor. Ante festividades de este tipo, creo que es importante preguntarnos para quién lo hacemos ¿es para el disfrute de los niños o de los adultos?, ¿realmente los niños y niñas disfrutan?, ¿es respetuoso?, ¿es por tradición?, ¿se podría hacer de otra manera?

 

Las esperas innecesarias

Cuando proponemos actividades dirigidas suele ser habitual que se creen esperas por parte de los niños y niñas, esperas que generan nerviosismo y en muchas ocasiones conflictos. A veces, planificando el tiempo de otra forma se pueden evitar, otras veces realizando las actividades o propuestas de forma escalonada.

Situaciones en las que suele ocurrir:

Proponemos una actividad con pintura, damos por finalizada la actividad a la vez y tenemos que lavarles las manos a todos.

Se han descalzado y tenemos que ir al patio, hay que poner 18 pares de zapatillas y todos los peques se sientan alrededor del adulto para que se las coloque.

Hay que ir al patio, les avisamos sobre ello y van todos a la vez a por las chaquetas, pero todavía no se las saben poner.

Están todos preparados con las chaquetas, los gorros, las bufandas dentro de la clase y nos damos cuenta de que el grupo anterior, está todavía en el patio, hay que esperar hasta que entren a su clase.

Hemos colocado todos los baberos, los peques están sentados en la mesa, pero la comida en las bandejas todavía no llega.

¿Os habéis sentido identificados en alguna de las situaciones anteriores?

Muchas veces escalonando nuestras acciones encontramos un recurso para que esto no ocurra, por ejemplo:

Que los peques puedan ir limpiándose (o limpiándolos) tal y como acaban, cada uno tendrá sus tiempos por lo que unos ya habrán terminado y les iremos ayudando y otros continuarán pintando.

Comenzar a poner las zapatillas de uno en uno, en vez de anunciarlo de forma grupal y una vez que las tengan puestas, que continúen jugando.

En otras situaciones en las que no depende de nosotros es importante tener en cuenta que las necesidades de los niños deben de ser la prioridad de la escuela, que los tiempos tienen que ajustarse a ellos y no a las necesidades de los adultos (administrativas…)

 

Las filas

Los adultos no hacemos filas como se las hacemos hacer a los niños ¿os imagináis en la fila del supermercado mientras la persona de detrás os sujeta de la camiseta?, hay pocas situaciones en la vida real en las que realmente hacemos fila, incluso en el banco hay unos sillones donde esperar, en el médico asientos, en el mercado números… en la vida real, en pocas ocasiones hacemos fila, por lo que enseñarles a hacer fila no es una preparación para el futuro.

Las filas suelen generar muchos conflictos, enfados…  Cuando tenemos que movernos por el centro porque nuestra aula se encuentra alejada de otros espacios, a veces las filas se pueden sustituir por andar despacio y con calma por los pasillos. Cuando la necesidad de movimiento puede expresarse dentro del aula los peques no suelen “salir corriendo” por los pasillos. Cuando el aula tiene salida directa al patio no es necesario hacer fila para poder salir o entrar.

 

La asamblea

Y me gustaría terminar esta lección con una última reflexión ¿la asamblea es realmente una necesidad de los niños y niñas en los 3 primeros años?

Seguro que muchos lleváis años utilizándola, yo misma la he utilizado durante mucho tiempo, pero después de muchas vueltas y de una reflexión profunda a día de hoy, creo que no es una necesidad de los peques en sus primeros años.

La real academia de la lengua dice que una asamblea es una  “Reunión de los miembros de una colectividad para discutir determinadas cuestiones de interés común y, en su caso, adoptar decisiones”

En el primer ciclo, las decisiones no las toman los peques y tampoco discuten sobre cuestiones de interés común. Generalmente lo que conocemos como asamblea es una actividad dirigida por el adulto que se realiza sentados en el suelo (aunque a veces el adulto lo hace en una silla pequeña quedando a una altura diferente a la de los niños) en la que el adulto habla y cuenta cosas y los niños y niñas escuchan mientras están quietos, a veces se les pide opinión o se les cede la palabra.

Una vez planteé esta cuestión en una charla y educadoras me defendieron su importancia para:

√ El lenguaje y la comunicación: Pero está demostrado que el lenguaje se desarrolla en contextos reales, un momento privilegiado son las situaciones de cuidado, las situaciones reales que se dan a lo largo de la jornada escolar… y no el contexto artificial de la asamblea. Si algún peque es tímido o “habla poco” no necesita que “le obliguemos” a hablar delante de sus compañeros, es en las situaciones individuales, en las de cuidado, donde debemos de forjar nuestra relación con él, favorecer el vínculo de apego, para que una vez se sienta seguro pueda “abrirse” a la comunicación.

√ Tener un momento de encuentro: ¿Es una necesidad de los peques de 0 a 3 años encontrarse en un momento puntual de la mañana?, ¿o es nuestra?, ¿Cuándo comienza su interés por los iguales?, ¿no pueden surgir encuentros en otras situaciones más naturales?

√ Conocer el tiempo que hace cada día: El tiempo se conoce saliendo al patio, sintiendo el frio en la cara, los rayos de sol, las gotas de lluvia… y no colocando soles plastificados con un velcro en un mural.

√ Conocer el nombre de los compañeros: Es las situaciones cotidianas, cuando hablamos con los peques, cuando juegan, cuando surgen conflictos, situaciones, cuando reconocemos lo que están haciendo… aparecen los nombres de forma natural y los aprenden, sin necesidad de realizar asambleas para ello.

√ Saber quién no ha venido: Sin necesidad de realizar una asamblea, los niños y niñas más mayores (con anterioridad aunque se lo digamos nosotros en la asamblea es un concepto demasiado abstracto para comprenderlo) saben perfectamente quién falta, preguntan al educador…

√ Leer cuentos: Leer cuentos está bien, pero no es necesario que todos tengan que escucharlo al mismo tiempo y que todos se interesen por el mismo, podemos sentarnos a leer cuentos en el aula ¡claro! pero no tenemos por qué cortar el juego y la actividad de todos los niños teniendo en cuenta que lo que realmente necesitan para desarrollarse es satisfacer su actividad autónoma. Podemos sentarnos en un espacio para ello y que se acerquen los peques que les interese.

√ Explicar conceptos: Si tenemos en cuenta cómo se desarrolla la inteligencia, ya vimos que los aprendizajes se vivencian, se manipulan, nacen de un deseo, de una necesidad. Los peques de estas edades tal y como hemos visto a lo largo de las lecciones, no aprenden del discurso verbal (los adultos en cambio, sí) ni de observar imágenes u objetos de forma pasiva.

 

Por lo tanto, creo que la asamblea no es un recurso que debamos de utilizar en el primer ciclo de educación infantil, pero también pienso que sería realmente útil en educación primaria, etapa en la que los niños y niñas se pueden expresar a través del lenguaje oral, pueden discutir cuestiones de interés común, pueden adoptar decisiones… y en ese momento, paradójicamente, la asamblea desaparece.

 

Además, teniendo en cuenta que cada niño y cada niña es diferente, y que tiene necesidades, ritmos e intereses diversos, no es posible que todos necesiten el momento de asamblea, y si nos fijamos con detenimiento cuando la realizamos, encontramos niños que atienden y  disfrutan, pero  también muchos otros que se aburren, se levantan, se mueven, molestan…

¿Qué opináis al respecto?, ¿Qué otras situaciones que se dan en la etapa de los 0 a 3 años os parecen cuestionables?

 

“Miremos con ojos críticos, con ojos de niño, a nuestro alrededor, activemos la escucha y desechemos lo que no responde a ninguna necesidad real, sino a rutinas inertes. Así del mismo modo que avanza la evolución y la vida al crear nuevas formas, nuestras escuelas irán avanzando en consonancia con el avance de los tiempos, de la inteligencia y de los anhelos profundos de niños y adultos.” Trueba. Espacios en armonía

 

 

Imágenes:

Ilustraciones propias, Laura Estremera

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