1. Hay muchas teorías.

Bloque 1: Vínculo.

Un poco de historia.

1. “Hay muchas teorías”.

Cuando nos formamos en la universidad o en el instituto vemos muchas teorías, muchos autores, todos nos acordamos aunque sea de forma superficial de Watson, de Pavlov con los perros y las campanas, de Lorenz y los patos, de Freud y su etapa anal, la fálica… generalmente estos autores se van viendo de forma fragmentada y superficial, tendemos a memorizar lo que se dice de ellos, que no nos engañemos, en ocasiones en media hoja para resumir toda su vida, su obra y sus teoría, memorizamos sus etapas con las fechas a las que suelen aparecer, pero luego “no nos sirve” para llevarlo al aula, a veces incluso falta una reflexión crítica sobre el mismo o saber qué ocurrió después, lo que nos puede llevar a pensar cosas que se escuchan habitualmente cuando hablamos con docentes “hay diferentes teorías”, “cada uno puede usar lo que mejor le va”, “un autor dice una cosa y otro dice la contraria”…

Es cierto que hay diferentes teorías, que muchos autores hablaron de varios aspectos de la infancia y que por eso los hemos visto en las diferentes asignaturas, pero lo que no sería tan correcto es que las teorías e investigaciones sobre psicología o desarrollo fueran como camisetas de una tienda que puedes elegir una u otra en función del gusto personal, las preferencias o lo que mejor te va en ese momento.

Las teorías, los estudios, las investigaciones… nacen en un momento histórico determinado (no es lo mismo cuando aparecen en una etapa de conflicto, de posguerra que en un momento histórico pacífico) en un contexto concreto (un país con sus características concretas…) con los medios disponibles hasta el momento (no es lo mismo poderte basar sólo en lo observable que poder medir lo que ocurre dentro del cerebro durante la misma situación)…

Por eso, en esta lección quiero que veamos a muy grandes rasgos algunas de esas teorías centrándome en la historia de la psicología, sólo voy a nombrar algunas porque la información teórica ya la habéis estudiado, lo que pretendo es que podáis situarlas a grandes rasgos en el tiempo, ver lo que sucedió primero y lo que vino después y por qué, de esta forma podremos llevar esas teorías a nuestro día a día, podremos reflexionar, decidir sobre ellas, podremos tener argumentos para aceptarlas o rechazarlas.

 Y sobre todo os invito a pensar ¿Se centran en las necesidades del niño y la niña?

Sinceramente, a mí me vino muy bien elaborar mi línea del tiempo, que es la que utilizo para explicar estos temas en las charlas.

Podéis observar que el esta línea del tiempo abarca poco más de 100 años y que en cambio el ser humano como tal, lleva 40.000 en la tierra y es que, el interés en la educación infantil y la crianza se inicia principalmente en esta época, la psicología anterior, que nace de la filosofía, se centraba en definir la nueva ciencia que estaban creando, en comprender la mente…

Podemos observar en la parte superior fechas, de colores corrientes psicológicas, podemos observar también que algunas de ellas están delimitadas en el tiempo, aunque verdaderamente no es así, todas en mayor o menor medida siguen vigentes, han evolucionado… algunas sí que nacen en una fecha puntual tras una publicación importante, una investigación, un manifiesto… los colores y el espacio que abarcan sí que marcan la época en que tuvieron mayor apogeo.

La línea superior se corresponde con corrientes de EEUU, que por regla general les interesaba más lo práctico, qué poder hacer con la mente, qué se hacía con ella…

La línea intermedia se corresponde con corrientes europeas, que por regla general les interesaba más comprender y entender de qué estaba compuesta la mente.

Y la línea inferior marca un momento importante bajo mi punto de vista y para nuestra formación, la aparición de la teoría del apego.

Pues bien, muchas de las ideas sobre crianza que todavía hoy perduran en nuestro país aparecieron a finales del siglo XIX, al inicio de nuestra línea del tiempo y no vinieron de manos de un psicólogo sino de un profesor de universidad, en concreto de pediatría. Era el doctor norteamericano Holt.

Este doctor defendía una crianza basada en la disciplina y elaboró un libro, un best seller, que su título se traduciría como “El cuidado y alimentación de los niños: Un Catecismo para madres y cuidadoras de niños” un libro destinado a las familias en el que explicaba todos sus consejos; algunos de ellos, como:

√ No coger al bebé en brazos si llora.

√ No mimarlo con demasiado contacto físico.

√ No prestarles demasiada atención para no malcriarlos.

√ Entrenar a los niños para ir al baño.

√ Comer a horas regulares para prevenir enfermedades

√  …

 

¿Os suenan este tipo de consejos?  ¡Son del año 1894! Y todavía siguen vigentes en nuestra sociedad y lo que es peor, a veces por parte de profesionales.

 

 

“Dormir o acunar al lactante, y otros hábitos similares, carecen de utilidad, y pueden incluso resultar perniciosos. Sé de un caso en el que hubo de seguir meciendo a un niño para mantenerlo dormido hasta la edad de dos años: en efecto, este se despertaba indefectiblemente en el momento en que se dejaba de acunarlo.” Holt añadía: “No es necesario en absoluto acunar, es perjudicial” y en 1916 aconsejó la cuna sin balancines.

 

Texto extraído del libro” EL SENTIDO DEL TACTO: LA COMUNICACIÓN HUMANA A TRAVÉS DE LA PIEL Ashley Montagu

 

 

Las ideas de Holt tuvieron una gran acogida por parte de médicos y enfermeras, además sus consejos “daban resultados” y las madres los seguían queriendo lo mejor para sus hijos.

 

Los años fueron pasando y en los años 30, también en América, apareció el conductismo, estos psicólogos querían hacer de la psicología una verdadera ciencia, medirlo todo, controlarlo todo, sobre todo la conducta. Pero por aquella época no existían los aparatos que existen hoy en día para medir lo que ocurre por dentro del cuerpo, para observar lo que ocurre en el cerebro como con las resonancias magnéticas, los electroencefalogramas, lo que ocurre por el cuerpo como medir la conductancia de la piel, no se podían medir los niveles hormonales… Así que intentaron hacer una ciencia objetiva con los medios disponibles en el momento, tenían que observar y medir la conducta, lo que ocurre fuera del cuerpo, la respuesta, no les interesaba lo que ocurría dentro del cuerpo, ni la mente,  las emociones…

Creían en una continuidad entre el animal y el hombre por lo que utilizaron sobre todo en sus investigaciones aves, como la paloma; roedores y gatos, pensando que las conclusiones a las que llegaran con sus investigaciones se podrían extrapolar al ser humano, pero ¿nuestra mente es igual que la de una paloma?, ¿es diferente nuestro cerebro?, ¿aunque seamos animales, somos del mismo tipo de mamíferos?

Aunque también realizaron investigaciones con humanos y bebés.

Sus experimentos eran en laboratorios para poder controlar todas las variables, predecirlas…

¿Qué ocurría? Pues que al no poder medir lo que ocurría dentro del cuerpo porque no existían aparatos para ello (además de considerar que no era importante) sólo se basaban en lo observable:

√ Si te doy un premio y repites más veces la conducta ¡funciona!

√ Si te ignoro cuando lloras y dejas de hacerlo ¡funciona!

√ Si te castigo cuando haces algo que no me gusta y dejas de hacerlo ¡funciona!

√ Si te dejo llorando en la habitación pero acabas durmiéndote ¡funciona!

Pero ¿a qué precio?

Dentro de esta corriente Watson, un psicólogo también profesor de universidad, en concreto de la Johns Hopkins, elaboró un nuevo libro de crianza “Atención psicológica en bebés y niños” por supuesto, alabando las ideas de Holt y agravándolas.

Algunas de las ideas de su libro eran:

√ Evitar el contacto físico hacia el niño para que no se volviera dependiente.

√ Mantener distancia emocional respecto a los hijos, no besarles, abrazarles, acariciarles…

√ No responder con demasiada rapidez al llanto.

√ Enseñar a los niños a controlar sus esfínteres y un horario de comidas.

√ No prestarles demasiada atención para no malcriarlos…

√ Sus técnicas funcionaban, los niños se volvían independientes, no reclamaban atención, no la pedían…

√ Bajo mi punto de vista, además es una técnica “cómoda” para el adulto, puedes moldear la conducta infantil a base de premios y castigos, según tus propias necesidades. Pero ¿a qué precio?

√ Pues la verdad es que no tardaron muchos años en llegar las consecuencias de este tipo de crianza y educación, y es importante conocerlas para darnos cuenta de que no son “diferentes teorías a escoger”.

√ Debido a las guerras muchos niños eran huérfanos y se criaban en instituciones, en estas, con todavía más motivo, se seguía al pie de la letra las recomendaciones de la medicina y de la psicología.

Si en algo estaban de acuerdo conductistas y psicoanalistas era que el bebé se “apegaba” a la madre porque le daba de comer, siendo la comida el motivo principal de la vinculación y que una vez el niño pudiera hacerlo solo, las conductas afectivas era algo infantil, que debía superarse.

Los niños de los orfanatos estaban limpios, alimentados y controlados médicamente, con los conocimientos de la época, “no les faltaba de nada”, pero en cambio, los niños morían, había orfanatos donde la tasa de mortalidad era del 100%, en otros se acercaba a la cifra. Los niños padecían “marasmo”, “síndrome de hospitalismo” y nada podía hacer la medicina para salvarlos.

 

Era tal la preocupación a nivel mundial que se comenzó a estudiar el tema, en concreto, la OMS, encargó a Bowlby un estudio sobre el tema y ¿sabéis lo que averiguó?

 

Que lo que necesitaban estos niños era amor, cariño, afecto. Que el ser humano no sólo necesita alimento y cuidados corporales, además necesita una figura de referencia, una base segura para poder sentirse querido y poder explorar y enfrentarse al mundo.

 

Por esa época más o menos, Harlow también realizó investigaciones con monos Rhesus, aunque estaba investigando otros temas, hizo un gran descubrimiento para el tema de los vínculos afectivos. Ya os he comentado que hasta el momento se creía que lo que hacía que un bebé se apegara a su madre no era la satisfacción de las necesidades afectivas sino la alimentación. Harlow tras observar que los monos bebés separados en jaulas de sus madres se aferraban a los pañales o trapos de las jaulas como si les diera seguridad diseñó un experimento.

 

Colocó al bebé con 2 “mamás” monas artificiales, una era de alambre y la otra estaba forrada de felpa. La mamá de alambre tenía un biberón, es decir, era la que le dispensaba la comida al pequeño mono, la que le mantenía con vida y la que por lógica hubiera preferido el bebé mono; la mamá de felpa, no le proporcionaba nada a simple vista ¿podéis imaginaros que tipo de mamá prefería el bebé mono?

Prefería la de felpa, se vinculaba a ella y sólo utilizaba la de alambre el tiempo mínimo e imprescindible para comer. Cuando el mono se sentía en peligro porque en el laboratorio introducían en la jaula un “robot” para asustarlo, acudía a su madre de felpa y se agarraba a ella, en cambio el mono que no había gozado de mamá de felpa, en la misma situación se encontraba perdido, confuso, aterrorizado, no tenía nada que le proporcionara seguridad; y cuando estos monos se les separaba por un tiempo de la mamá de felpa, se reencontraban con ella abrazándola demostrando la importancia de la seguridad emocional.

 

En los años 60 comenzaron a aparecer aparatos que permitieron medir lo que ocurría dentro del cuerpo

¿qué te pasa cuando te ignoro?, ¿Cuándo te dejo llorando?, ¿qué es lo que ocurre en tu cerebro cuando estás en una rabieta y de repente, se te pasa?, ¿qué ocurre cuando te castigo? …

Y que permitieron darnos cuenta de que muchas de las prácticas que se realizaban de forma habitual, aunque a simple vista funcionaran y los adultos lograran lo que querían, realmente no beneficiaban al niño, incluso les perjudicaba. Lo veremos más adelante.

El constructivismo también ofreció una nueva mirada hacia la infancia y el aprendizaje que tendremos en cuenta a lo largo de este curso.

 

En conclusión

¿Realmente son teorías a escoger?, ¿se puede “coger de cada una lo que nos sirve”? Me parece importante conocer la historia y la evolución, saber por qué nace una teoría o una investigación, qué ocurrió cuando se realizó otra, las consecuencias que tuvo… para poder tener claro qué tipo de educación queremos, qué defendemos y cómo acompañamos.

 

Laura Estremera

Imágenes

  1. Línea del tiempo: producción propia, Laura estremera
  2. Doctor Holt
  3. Libro de Holt
  4. Watson 
  5. Libro de Watson
  6. Orfanato 
  7. Bebé orfanato
  8. Bowlby 
  9. Mono
  10. Experimento harlow 

Aquí podéis descargar la lección en PDF

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