30. La provocación: Bases teóricas y materiales.

Bloque 3: Aprendizaje y juego

30. La provocación: bases teóricas y materiales

En las lecciones anteriores ya hemos visto por un lado, la importancia del vínculo, del acompañamiento emocional, y por otro cómo aprenden los bebés, los niños y las niñas. Sabemos que cuando los peques se sienten seguros y queridos comienzan a conquistar su progresiva autonomía, a interesarse por el exterior, movidos por su deseo interno, por sus necesidades, por sus intereses… comienzan a moverse por el espacio y a descubrirlo ¿cómo? Explorando los materiales y jugando.

En esta lección os voy a presentar cómo llevo yo al aula este último paso. Sabiendo que cada niña y cada niño es único, que por el hecho de tener una misma edad o habitar una misma aula no tiene por qué estar en el mismo momento evolutivo, ni tener los mismos intereses ni deseos que otro niño; sabiendo que los aprendizajes se construyen y que no se adquieren pasivamente a través de lecciones o fichas; sabiendo que jugando es como los niños y niñas aprenden; sabiendo que los ritmos y tiempos de cada tiempo son diferentes; comencé a llevar a mi aula la idea de provocación.

¿Por qué comienzo a llamar a lo que hago provocación? A día de hoy, no he encontrado ningún documento originario del término provocación. Tal y como podéis leer en mi blog en una entrada de 2016, después de un tiempo realizando este tipo de propuestas en el aula (podéis ver alguna entrada de aquel momento en mi blog como el mándala floral, de primavera…) y de no saber cómo denominarlas, topé con un documento de un blog que nombraba la palabra “provocación”  y me pareció que se ajustaba a lo que yo hacía, así como otro sobre las instalaciones artísticas.

Copio textualmente lo que escribí en aquel momento en el blog:

“Los niños sienten una necesidad de explorar, así que creamos un ambiente que invitara a los niños a satisfacer su curiosidad.

Esta actividad no sabría muy bien como denominarla, por un lado creo que encaja bastante bien en la idea de provocación (para conocer un poco más sobre el término de provocación de Reggio Emilia, os dejo este artículo de Happy mama), pero también encaja en la idea de instalación artística (os dejo un documento que explica esta forma de arte contemporáneo que está empezando a coger fuerza en educación).”

 

En aquel momento no me había adentrado en la propuesta pedagógica de Reggio Emilia ni había leído más allá que algún pequeño artículo sobre instalaciones artísticas. Tiempo después, al adentrarme en Reggio, no he encontrado (por el momento) ninguna referencia como tal a la provocación, de hecho, en una jornada con Marina Mori, maestra y formadora de Reggio Emilia, al preguntar el púbico sobre las provocaciones explicó que ese término no pertenecía a esta propuesta pedagógica. En cambio por la red, sobre todo en inglés, sí que se encuentran propuestas con el término “PROVOCATION”.

Respecto a las instalaciones artísticas, como su nombre indica, parten de una obra de arte, la propuesta no la hace un maestro, sino un artista. Javier abad doctor en Bellas artes lo ha llevado a las aulas, así explica en su libro “El juego simbólico” qué es una instalación en el arte contemporáneo: “(…) instalaciones, lugares concebidos por los artistas actuales para la sensorialidad o la simbolización (…) con la posibilidad de “ser jugadas” como parte del proyecto del artista que nos invita a participar como usuarios de la obra de arte (no sólo desde la contemplación, sino también desde la acción).” 

 

Después de esta pequeña aclaración de conceptos, os voy a contar lo que es para mí una provocación.

 

Para mí una provocación es una propuesta de juego, de manipulación, de exploración, de descubrimiento, de transformación y creación.

Para que invite al uso, despierte la curiosidad y el deseo, los materiales de la propuesta deben de colocarse de una forma bella, armónica, que atraiga, que seduzca, aunque habrá que tener en cuenta que en función de cómo coloquemos los materiales podrá sugerir un uso u otro del material, ya que no provoca lo mismo unos mismos materiales alineados creando caminos, que apilados en torres altas o encajados unos dentro de otros, así que no sólo consiste en realizar una propuesta estética, sino en ¿por qué lo coloco así?, ¿Qué sugerirá si lo coloco de esta forma?, y lo que es más importante, ¿qué necesidad he observado para que yo coloque los materiales ahora así?, es decir ¿por qué lo hago?

La provocación es una invitación al juego, que como ya hemos visto, debe de ser libre, y como juego libre depende de cada niño y de cada niña entrar o no en la propuesta, es decir, no es una actividad que se programe para que hagan todos los peques a la vez, sino que es una propuesta más dentro del aula y los niños y niñas pueden elegir si utilizarla o no, durante cuánto tiempo, en qué momento del día, cuántas veces, porque su utilización nace del deseo de la curiosidad, de la motivación intrínseca.

De la misma forma, no hay una forma correcta o incorrecta de realizarla, el adulto no dirige, ni invita, ni sugiere, ni propone.

Ni hay unos objetivos marcados de antemano que deben cumplirse, en lugar de ello, el adulto se plantea una hipótesis a partir del material y las necesidades observadas, que como hipótesis que son, pueden cumplirse o no.

Llegado a este punto podéis preguntaros ¿no van todos los niños y niñas a la vez a la propuesta? Pues la verdad es que no, el aula es un ambiente preparado pensado en las necesidades de los peques, con más propuestas, con materiales diversos para el juego. Cada día, al llegar al aula los peques encuentran una nueva provocación, una provocación pensada y diseñada a partir de la información previamente recogida. Ellos saben que la propuesta permanece a lo largo de la mañana y que no es algo puntual, que se realiza simplemente un día y de forma esporádica, así que, como cada niño y cada niña son únicos, con sus propias necesidades, deseos… se acerca a esta cuando surge su necesidad de hacerlo. ¿Y si no se acerca? No pasa nada porque va a haber muchas más propuestas y materiales que favorezcan diferentes destrezas que en algún momento, le atraerán.

 

¿Por qué utilizar la provocación?

La provocación como invitación al juego, a la manipulación, al descubrimiento, a la observación…

Respeta la individualidad, hoy en día sabemos que cada niño y cada niña es diferente aunque todos atraviesen unos estadios comunes en un orden determinado, que aunque en una clase nos encontremos peques con la misma edad cronológica no significa que su madurez y desarrollo sea el mismo y por supuesto cada uno tiene sus propios deseos, necesidades, intereses…

La provocación, tiene en cuenta que el bebé, la niña y el niño aprenden de forma activa, que a través de su acción y la interacción con el medio, van desarrollando su inteligencia y descubriendo el mundo; la provocación iría en la línea constructivista de la que hemos hablado anteriormente, en la que el ser humano es constructor de su propio aprendizaje. Nosotros pues, ponemos a su alcance las herramientas, para que cada uno pueda construir sus propios caminos para alcanzar los aprendizajes.

Y favorece el juego con los materiales, que como hemos visto, es la forma de aprender de los niños y las niñas.

La organización temporal de la provocación, como los materiales ofrecidos en la misma, favorecen el desarrollo personalizado y activo; de esta forma, los aprendizajes que se adquieren son reales y significativos.

 

Los materiales

Los materiales que utilizo en las provocaciones son diversos, pero generalmente son de diferentes materiales y abiertos.

De diferentes materiales: Cuando os hablé sobre el desarrollo de la inteligencia ya vimos la importancia de la etapa sensoriomotora, aquella en la que los peques desarrollan su inteligencia gracias al movimiento y el desarrollo de sus sentidos.

Teniendo en cuenta que los estadios del desarrollo cognitivo siempre están presentes, que sientan las bases de los siguientes estadios y que nuestros peques del primer ciclo se encuentran en una etapa sensoriomotora o muy cerca de ella, me parece importante dar prioridad al uso de diferentes materiales, preferiblemente naturales.

 

¿Qué materiales podemos ofrecer?

 Madera: Troncos, piezas de construcción, anillas…

 Metal: Flaneras, cubos, tubos, cucharas, ollas…

 Cartón, papel…

 Cristal, espejos…

 Tela: Lana, cuerda, puntillas, blonda, saquitos, gomas…

 Alimentos: Masas, verduras del huerto, frutas de temporada, frutos secos, calabazas, infusiones, pan rallado, harina…

 Material natural: Plantas, piedras, conchas, barro, agua, plantas aromáticas, flores, hojas, arena, esponja…

 Material de desecho: Tapas, botes, corchos, bobinas de hilo, tubos de wc, botellas, cds…

Por supuesto, siempre tendremos en cuenta el buen estado de los mismos, que no sean tóxicos, que no se desprendan partes, el tamaño de las piezas… así como el momento evolutivo general en el que se encuentra el grupo. No tiene sentido ofrecer materiales que favorecen destrezas para las que todavía no están preparados, como ofrecer piezas pequeñas que impliquen la pinza de los dedos a bebés que todavía no han desarrollado ese tipo de prensión y no van a poder manipularlas.

√ Materiales abiertos: un material o juguete abierto es aquel que en sí, “no es nada pero puede serlo todo”, que es el bebé, la niña o el niño el que le da vida.; por ejemplo, un tronco de madera.

Para el bebé, el tronco de madera le sirve para cogerlo, comprobar su peso, su textura, olerlo, llevárselo a la boca, dejarlo caer y escuchar el sonido que produce… y descubrir todas sus características; para un peque de 1 a 2 años, que se encuentra en una etapa de reacciones circulares terciarias, el palo le sirve para combinarlo con otros materiales, lo intenta meter por una anilla, por un tubo, lo ve aparecer y desaparecer, golpea con él una flanera, lo hace rodar por una cuesta… descubriendo cómo el material se pone en relación con otros materiales; para un peque de 2 a 3 años, que se encuentra en una etapa preoperatoria, el palo puede ser una ambulancia, puede moverla con su mano, hacer el sonido con su boca, imaginar sus luces, evocar y reproducir la ambulancia que ha visto por la calle, integrando su vivencia.

Por un lado, como vemos, los materiales abiertos, se ajustan a todos los niveles, a todos los peques, puesto que es cada niña y cada niño los que le dan vida; los materiales se van utilizando de forma diferente en función de las necesidades del momento, permiten avances y retrocesos por las diferentes etapas. Es decir, aunque un niño o una niña se encuentre en una etapa preoperatoria, vuelve a la exploración sensorial cuando se encuentra ante un nuevo material, lo toca, lo huele, lo deja caer, lo combina con otros objetos…

Por otro lado, permiten un juego rico, que nace del interior y de las necesidades reales de cada niño y niña. Imaginaos que en vez de ofrecer un tronco de madera, le ofrecemos a ese peque una ambulancia de juguete de plástico que tiene luces, sonidos y que anda sola; además, como se la ofrecemos nosotros, el peque no tiene vivencias previas de lo que es una ambulancia y para qué sirve más allá de lo que ve en juguete, le cuentan los adultos o ha visto en los dibujos. En este caso, el papel del peque es pasivo, de espectador, por un lado es la ambulancia la que juega por él, la que hace el movimiento, el sonido… y por otro, no hay vivencia ni implicación emocional, no es el peque el que decide a qué jugar porque lo necesita, sino que el juguete es el que impone el juego al niño.

Los materiales abiertos también suelen conocerse como materiales desestructurados.

Los juguetes cerrados por lo tanto, son los que juegan por el niño o la niña, los que toman el papel protagonista y dejan al niño o a la niña como meros observadores y por lo tanto, después de lo que hemos visto en las lecciones anteriores, los que no le permiten desarrollarse a través del juego.

Me gustaría recordaros una frase de mi libro Criando y que resume lo que acabamos de ver, que dice:

“Cuántas menos cosas haga un juguete, más cosas hará la mente del niño”

 

Volviendo a los materiales que utilizo en las provocaciones, además de seleccionar materiales abiertos y de diferentes materiales, busco que estos combinen entre sí, precisamente para favorecer la curiosidad, la exploración, la manipulación, el desarrollo de las reacciones circulares terciarias… Buscando en esa combinación el desarrollo de determinadas destrezas plasmadas en las hipótesis.

 

Imágenes:

Propias Laura Estremera

Descárgate aquí el pdf de la lección

 

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