6. Necesidades IV: El sueño.

Bloque 1: Vínculo.

6. Necesidades IV: El sueño.

El sueño

De la misma forma que os comenté en la lección sobre alimentación que todos los animales saben lo que necesitan comer, todos los animales saben lo que necesitan dormir. Es importante remarcar este hecho porque el sueño, como la alimentación, suele ser un tema que genera muchos conflictos familiares.

El feto en el útero ya duerme, es decir, el bebé al nacer sabe dormir, todos los niños y niñas duermen ¿dónde está pues el problema? En nuestras expectativas, en que queremos que duerman cuando nosotros queremos, como nosotros queremos, donde nosotros queremos, con quien nosotros queremos y durante el tiempo que nosotros queremos.

Y suele generar un conflicto porque el sueño infantil y el adulto es diferente, y suele “encajar” mal, pero si el sueño infantil es así, es por algo, existen motivos biológicos para que el sueño infantil sea como es y se vaya modificando a lo largo del desarrollo.

Cualquier intento en modificar el sueño infantil es intentar modificar la biología del niño  o de la niña y va a tener repercusiones en su desarrollo ¿qué es lo más acertado? conocer cómo es el sueño infantil, respetarlo y modificarnos nosotros, los adultos, que somos los que tenemos la capacidad para ello sin que haya repercusiones más allá de un enfado o un poco de mal humor.

El bebé en el útero no diferencia el día y la noche, y al nacer tampoco diferencia el ritmo circadiano, por lo que los intervalos entre las fases del sueño son aleatorios, sobre los 3 meses de edad ya pueden diferenciar el día y la noche y gracias a su desarrollo neurológico pueden tener ciclos de sueño más largos. Así el sueño se va modificando en cada etapa del ciclo vital, es decir, todos los niños llegar a dormir como adultos.

El sueño es evolutivo y se va ajustando a las necesidades de desarrollo del bebé, del niño y de la niña, durante el sueño se construye el cerebro: es necesario para el desarrollo del sistema motor y neurosensorial, para la creación de los circuitos de la memoria… y la privación de este perjudica partes del cerebro, contribuyendo al desarrollo de trastornos cognitivos y de conducta.

Todos mientras dormimos atravesamos ciclos de sueño, unas fases que se repiten una y otra vez a lo largo de la noche, entre los ciclos tenemos micro despertares de los que apenas nos enteramos,  a veces aprovechamos para mirar la hora, taparnos… y seguimos durmiendo. Estos ciclos en los adultos duran aproximadamente 90 minutos. En cambio en el bebé estos ciclos duran una hora, si durante los micro despertares se siente solo, inseguro… se despierta del todo, necesita al adulto y llora, le cuesta más calmarse, tranquilizarse y volver a iniciar un nuevo ciclo de sueño.  Cuando el bebé duerme en compañía de una persona responsable, al cambiar de ciclo no se siente solo, se siente seguro y es más sencillo que el niño o la niña vuelvan a quedarse dormidos iniciando un nuevo ciclo de sueño.

El sueño en compañía es el que ha predominado a lo largo de toda la historia de la evolución y de hecho, es el que realizan la mayoría de las culturas hoy en día, que los niños duerman solos es un invento relativamente moderno, de menos de 200 años, que no es nada si lo comparamos con el tiempo que lleva el ser humano en la tierra y sólo de la cultura occidental, desde que las casas tienen varios dormitorios.

Es curioso que en las culturas avanzadas pero que los niños duermen acompañados, como es la asiática, “no existan” los trastornos del sueño infantil y que en las culturas donde más se intenta amoldar el sueño infantil al adulto y en soledad sea donde más consultas a especialistas y problemas aparezcan ¿de quién es realmente el problema?

En nuestra sociedad el colecho, dormir con los hijos, no está muy bien visto, quizá por toda la tradición conductista que vimos en la primera lección del doctor Holt, Watson, le siguió Spock y a España llegó con Estivill.

No existen estudios de que dormir en compañía sea perjudicial, al contrario, la información al respecto sólo apunta a los beneficios del sueño compartido, de hecho cuando un bebé duerme con su madre se sincronizan sus patrones de actividad cerebral, su ritmo circadiano, el movimiento muscular y la respiración. Y las investigaciones también alarman sobre los peligros de dejar a un bebé llorando hasta que se duerme.

El ministerio de Sanidad del gobierno de España, pone a disposición una guía que se llama “maternidad y salud, ciencia, conciencia y experiencia, que a pesar de ser un poco larga de leer, aborda este tema entre otros, desde los estudios que hay al respecto y en los que encontramos fragmentos como estos:

 

Os dejo también al final de la lección un enlace a un documento más corto pero que también habla sobre el colecho.

Para dormir con los bebés es cierto que hay que tener en cuenta una serie de precauciones como no dormir con el bebé en un sofá, utilizar una superficie firme, no dormir si se es fumador, se toman drogas, alcohol o medicamentos para dormir, no utilizar cama de agua… recomendaciones que varios organizamos oficiales difunden, como es UNICEF.

 

En el aula, la verdad es que los niños no se encuentran solos, duermen en compañía, tanto la de los otros niños como la nuestra, ya que no creo que en ningún centro los niños y las niñas se queden solos, sin un adulto de referencia, así que generalmente cuando se producen los micro despertares, reconocen que no están solos. Mientras no tienen con nosotros un vínculo seguro es posible que no quieran dormir, tampoco comer, son situaciones que requieren de cierta confianza.

Por otro lado, el sueño, como necesidad básica que es, e inmodificable, debe de ser a demanda, debe de primar la individualidad frente a los horarios rígidos. No podemos “mantener” a un niño o una niña despierto para que luego “no moleste” en la hora de la siesta, para que coma o porque toca cambiar de actividad o de espacio. Las necesidades de los pequeños deben de priorizar sobre otro tipo de actividades, los adultos somos los que debemos adaptarnos a sus necesidades.

Después de lo que hemos visto en las lecciones anteriores, dormir a los peques en brazos, acurrucarlos en nuestro regazo, permanecer junto a ellos hasta que se duermen… no sólo es importante para que concilien el sueño desde un lugar seguro sino que también favorece el vínculo y por lo tanto la progresiva autonomía, el que vayan conquistándola por ellos mismos.

 

Os dejo un enlace a un documento breve pero muy interesante sobre colecho y lactancia, es un documento algo “antiguo”, del año 2003, pero hace un recorrido muy rápido sobre diferentes autores, estudios y asociaciones que hablan del tema.

Documento Maternidad y salud: ciencia, conciencia y experiencia.

DESCÁRGATE AQUÍ LA LECCIÓN EN PDF

CONTENIDO EXTRA 

1. Este vídeo me encanta, la de veces que lo he compartido y enviado… es breve y creo que lo deja claro.

2. Otro vídeo muy interesante sobre el sueño sobre todo en la primera etapa, muy útil para romper mitos y cambiar de mirada, os lo recomiendo.

 

 

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