21. Cuestionando prácticas sobre movimiento II.

Bloque 2: El movimiento 

21. Cuestionando prácticas sobre movimiento II

En esta lección, como su nombre indica, voy a seguir cuestionando prácticas que en nuestra sociedad y por desgracia en nuestras escuelas siguen estando muy presentes. Me voy a centrar principalmente en los aparatos diseñados para los bebés y que como veremos, dificultan el desarrollo y algunos lo perjudican.

Es cierto que los utilizan en muchas casas pero esto no debería de existir en la escuela. Lo primero porque debemos de favorecer el desarrollo, debemos de conocerlo y respetarlo, nunca perjudicarlo; lo segundo porque como profesionales debemos de tener una actitud reflexiva y crítica siempre en beneficio del niño y de la niña.

Llegado a este punto es posible que os preguntéis sobre qué podemos hacer cuando un bebé no disfruta estando en el suelo, o en su casa lo colocan en posturas que no alcanza por sí mismo o en aparatos que no le favorecen.

En primer lugar debemos de ofrecer información a las familias, todas quieren lo mejor para sus hijos e hijas, ninguna quiere hacer nada que pueda perjudicarles. Muchas de estas prácticas o aparatos se utilizan por tradición, porque es lo que han visto, lo que han hecho con ellos, lo que les ha aconsejado en la tienda… Que ellos tengan información sobre el tema les capacita para que sus decisiones se tomen con conciencia.

En segundo lugar, como escuela y nosotros como profesionales no podemos tener o utilizar aparatos que perjudican a  los bebés, no es ético. En ninguna escuela debería de haber tacatás, saltadores, asientos tipo bumbo…

En tercer lugar intentaremos que el bebé descubra las posibilidades que puede desplegar estando en el suelo ¿cómo? con mucho cariño, mucho tacto, mucha paciencia…

Si por ejemplo a un bebé lo “han sentado” y nunca ha podido disfrutar las posibilidades que le ofrece su cuerpo en el suelo, por lo que rechaza la postura de boca arriba, no colocaremos al bebé en el suelo “hasta que se acostumbre”, esto sería olvidar todo lo tratado en el primer bloque ¿entonces qué hacemos?

√ El bebé sigue disfrutando de la postura que conoce aunque no le beneficia pero sabemos que le ofrece seguridad.

√ Ofrecemos pequeños momentos en el suelo, desde nuestros brazos, nuestra presencia, nuestro tacto… para que los momentos vividos en el suelo sean agradables.

Con mucha paciencia y mucho cariño, el bebé irá descubriendo las posibilidades que le ofrece su cuerpo desde la postura de boca arriba: descubrir su cuerpo, voltear, desplazarse, ser cada vez más autónomo y cada vez preferirá estar menos en una postura que le genera dependencia.

 

Ahora voy a hablaros sobre los aparatos que nos venden para utilizar con los bebés:

 

El gimnasio

 

A simple vista el gimnasio nos puede parecer adecuado, la verdad es que no es del todo perjudicial pero es un objeto que es mejor prescindir.

Por su colorido y la cantidad de objetos colgando y sonidos es sobre estimulante. Este tipo de aparatos suele usarse con bebés muy pequeños porque son pequeños y sino el bebé no cabe, pero en las primeras etapas el bebé está descubriéndose a sí mismo: las manos, los pies… en cambio el gimnasio lleva su atención a los objetos que cuelgan, a las luces a los sonidos… En esta etapa tampoco coordinan la visión con la prensión es decir no están en una etapa en la que pueden coger los objetos; y una vez ya pueden cogerlos, no pueden realizar el siguiente paso, llevarlo a la boca, lo que genera frustración.

La manta donde apoya la espalda del bebé suele estar llena de texturas y telas que suenan, crujen… el bebé no es consciente de la procedencia del sonido ni de que es su movimiento el que lo genera, lo que puede crear un circulo vicioso entre excitación por el sonido y todavía más movimiento.

Como ya vimos el volteo nace de un deseo por alcanzar un objeto al que no llega, si  aquí todos los objetos están colgando ¿para qué va a voltear? y aunque lo intentara, no lo conseguiría, los arcos se lo impedirían.

Aunque esta no es de las peores versiones que existen, este otro tipo, no permite ni siquiera ver lo que hay a los lados.

Y si el bebé no puede ver lo que ocurre a su alrededor, ¿qué puede ocurrir? que apenas mueva la cabeza y su cabeza pueda quedar más aplanada.

 

La barra y el espejo

Aunque a simple vista pueda parecer que colocar la zona de movimiento junto a la barra y el espejo es adecuado, quiero matizar la idea.

Por un lado el espejo puede distraer al bebé del movimiento de su cuerpo, de hecho tardan meses en adquirir la capacidad de auto reconocerse en un espejo.

Una vez se desplazan, la barra puede favorecer una verticalización prematura.

 

La hamaca

La principal razón para no utilizarla es que no permite al bebé moverse más que en una dirección, haciendo “un abdominal”, movimiento que no forma parte del desarrollo motor. El arco contiene unos objetos que no puede alcanzar y si lo consigue, son unos objetos que no puede llevarse a la boca. Los objetos colocados por encima del bebé más el cojín de la cabeza que impide moverla hacia los lados, puede generar aplanamientos en la cabecita.

Por otro lado, la postura que adopta el bebé en la hamaca es similar a la del maxi cosi (huevito o silla del coche), la barbilla toca contra el pecho y no permite que el bebé respire correctamente.

Si el bebé no sabe sentarse por sí mismo no debería de colocarse a una inclinación mayor de 45 grados.

Venden versiones a motor, que vibran… pero no nos engañemos, lo que el bebé necesita es el movimiento que le proporciona otro ser humano al ser mecido.

 

Los cojines de lactancia

Los cojines de lactancia son para lo que son, no para los bebés. El bebé antes de que se siente por sí mismo necesita estar sobre una superficie firme y horizontal, no hay razón para colocarlos un poco levantados.

Simplemente mirando a este bebé nos damos cuenta de que no está preparado para estar sentado, observar que no es capaz de controlar su cuerpo, que está luchando en contra de la fuerza de la gravedad. Este tipo de objeto perjudica el desarrollo motor.

 

Los asientos tipo bumbo

Este tipo de aparatos no sólo no favorece el desarrollo motor, sino que lo perjudica; no es sólo que el bebé  no evolucione de una forma natural sino que obliga a permanecer en una postura para la que el bebé no está preparado.

Observar la línea de media del bebé, que se cae hacia un lado, además la bandeja no permite ni siquiera descubrir su cuerpo, bajar sus brazos…  y cuando se le caen los objetos ¿cómo los recupera?

 

El parque

 

Aunque el parque permite que el bebé voltee, cambie de postura… porque no está atado, el espacio es muy reducido lo que suele generar una vertizalización prematura.

En el instituto Lóczy había parques para que los bebés más pequeños pudieran moverse libremente sin que los niños más mayores pudieran interferir en sus movimientos,  pero no del tamaño que aquí estamos acostumbrados.

 

El saltador

Este tipo de aparatos perjudica el desarrollo motor del bebé, lo coloca en una postura que no es capaz de adquirir por sí mismo, cuelga de sus genitales y favorece un mal apoyo plantar. Además, si no es capaz de soportar su peso ¿cómo va a ser capaz de soportar su peso con el movimiento de resorte?

 

El tacatá

Este aparato además de lo anterior, favorece la marcha frontal, pero como ya vimos, la primera marcha que debe de aparecer es la lateral.

Los brazos no pueden bajarlos, los juguetes no puede llevarlos a la boca lo que permite una exploración pobre.

Os dejo un artículo en el que trato este tema de forma más detallada.

 

Aunque parece que hoy en día hay más conciencia sobre lo perjudicial que es el tacatá parece que el motivo para no utilizarlo que más ha calado en nuestra sociedad es de que puede causar accidentes. La industria se ha aprovechado y le ha eliminado las ruedas, creando múltiples versiones: que giran alrededor de una base fija, que se mueve sobre unas guías, que rebota…

Pero este tipo de aparatos no sólo son perjudiciales por los accidentes que pueden causar si el bebé se cae por una escalera, un bordillo o accede a lugares peligrosos; no son adecuados porque perjudican el desarrollo motor, y en cambio continúan presentes en muchas escuelas infantiles, sobre todo rurales en las que las clases son mixtas.

 

El andador

Con el andador sucede como con las hamacas, si se utilizan una vez el niño camina, puede decidir si utilizarlo o no, es un elemento más; pero si se utiliza antes de que pueda andar por sí mismo, no es adecuado porque debería estar realizando una marcha lateral, no frontal.

Si observamos la imagen podemos ver a un niño que no es capaz de verticalizarse de una forma adecuada, de mantener el equilibro… por lo que no debería de estar utilizando este aparato.

Y vosotros ¿conocéis más aparatos que no favorecen el desarrollo motor?

 

Imágenes

  1. Gimnasio 
  2. Gimnasio 
  3. Espejo y barra 
  4. Hamaca 
  5. Cojín de lactancia 
  6. Cojín de lactancia 2 
  7. Bumbo con bandeja 
  8. Bumbo 
  9. Parque 1 
  10. Parque 2 
  11. Saltador 
  12. Tacatá 
  13. Saltador tacatá 
  14. Andador 

 

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