8. Desarrollo del cerebro.

Bloque 1: Vínculo.

8. Desarrollo del cerebro.

 

Hasta ahora hemos visto un poco de historia para poder comprender un poco más a los diferentes autores y las corrientes, cómo se crea el vínculo y algunas necesidades básicas de los más pequeños. Comprender todo lo anterior es de gran ayuda para poder acompañar a los pequeños, pero también nos hace falta comprender el desarrollo.

En este primer bloque sobre el vínculo vamos a hablar del cerebro para poder comprender por qué nuestros peques son como son y hacen lo que hacen. Conocer el desarrollo del cerebro junto a lo anterior nos va a servir para comprender tantas situaciones que se dan comúnmente cuando varios peques comparten espacio, tiempo y figura de referencia.

 

Ya os comenté en la lección 3 que el ser humano nacía inmaduro, debido a las características de nuestro cuerpo, la gestación humana termina antes de que el bebé esté completamente desarrollado y el cerebro es una de esas partes que no está completada al nacer.

En el desarrollo, todos los bebés, niños y niñas siguen una secuencia común, un mismo orden, aunque el ritmo de desarrollo de cada uno es diferente. Aunque haya una secuencia común el ambiente (sí es adecuado o no) influye y condiciona.

En el caso del cerebro sucede lo mismo, todos los seres humanos siguen un desarrollo común marcado por los genes, es decir, el cerebro está preparado para que en determinado momento vital comience a madurar una estructura o deje de madurar otra, aunque haya ritmos diferentes el cerebro sigue un desarrollo compartido, de la misma forma que a todos los bebés les salen los dientes aproximadamente antes del año.

Pero el desarrollo del cerebro no sólo depende de ese desarrollo común marcado por los genes, sino que también depende del ambiente, de lo que recibe del entorno, como la alimentación; pero principalmente de cómo se les trate, del vínculo.

Y esto es así porque el cerebro está lleno de neuronas, los bebés nacen con todas ellas, pero lo que no está formado son las conexiones entre ellas, la mielinización.

Las conexiones entre las neuronas van a depender de las experiencias que reciban del ambiente, es lo que hará que conecten unas neuronas y no otras. Las conexiones que más se repiten son las que se van quedando registradas y hacen que cada bebé, niño o niña en particular se comporte de una forma y no de otra, estableciendo lo que para esa persona son los caminos “normales”, así como también sus niveles bioquímicos. Un bebé el que no se le atiende su llanto de forma reiterada, tendrá un nivel de hormona del estrés diferente al del bebé que sí que se le atiende, nivel que puede producir cambios en la morfología cerebral como hemos visto al hablar del sueño y el llanto.

En la imagen anterior hemos visto una sola neurona, pero el bebé nace con unas 100.000 millones de ellas que se van conectando y que son las que sobreviven. En la imagen vemos de forma gráfica cómo unas neuronas crean sinapsis con otras, se conectan las dendritas con los botones sinápticos.

 

Nacer con el cerebro sin desarrollar tiene una gran ventaja, que nos permite ser más “plásticos”, aprender a lo largo de la vida, adaptarnos a las circunstancias cambiantes, de hecho, el ser humano puede vivir casi en cualquier parte del mundo. Pero es cierto que esta plasticidad es mayor a menor edad.

 

Como vemos en esta imagen el recién nacido aunque tiene todas las neuronas apenas tiene conexiones entre ellas, a lo largo del desarrollo se van creando conexiones, pero las neuronas que no se utilizan, se pierden, el cerebro está preparado para ello, como vemos a los 14 años ha habido lo que se denomina “poda sináptica”.

El cerebro se desarrolla siguiendo un orden, lo hace desde abajo hacia arriba, desde detrás hacia adelante y desde adentro hacia afuera.

Para entender mejor este desarrollo vamos a seguir el modelo del cerebro Triuno de Paul Mc Lean, este autor dividió para su comprensión el cerebro humano en 3 zonas separadas pero interconectadas: El tronco cerebral, el sistema límbico y el neocortex; que él denominó respectivamente: cerebro reptiliano, mamífero y humano.

Al nacer, el bebé tendría el primer y el segundo nivel, el reptiliano y el límbico, prácticamente formado, por eso el bebé tiene reflejos, respira, le late el corazón, tiene sentimientos, sensaciones…

Pero el tercer nivel, debido a que le falta la mielina, no comienza a funcionar hasta cerca de los 3 años y termina de madurar al final de la adolescencia, como veremos, esta es una de las razones por la que nuestros pequeños no es que no quieran comportarse de una determinada manera, es que no pueden.

 

El cerebro también tiene 2 hemisferios, el derecho y el izquierdo.

El izquierdo se encarga del razonamiento lógico, es lineal, secuencial, más lento, es el hemisferio verbal, simbólico…

El derecho es el que integra, procesa y guarda la información relacionada con las emociones, es el responsable de la intuición y de la comunicación no verbal, es más global, visual, más imaginativo…

Aunque a partir de los 3 años, si todo el desarrollo ha sido el adecuado deberán de trabajar como una unidad, es el hemisferio derecho es el que domina en la primera infancia y el que explica una parte de porqué nuestros peques son como son.

 

Hasta aquí hemos visto a grandes rasgos cómo se desarrolla el cerebro, en la siguiente lección vamos a entender lo que generalmente entendemos como conflictos desde otra perspectiva, desde el punto de vista del niño, apoyándonos en todo lo que hemos visto hasta ahora.

Imágenes

  1. Neurona 
  2. Sinapsis 
  3. Sinapsis detalle 
  4. Sinapsis edad 
  5. Cerebro triuno 
  6. Hemisferios cerebrales

descárgate aquí la lección en pdf 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *