13. La observación Pikleriana.

Bloque 1: El vínculo.

13. La observación Pikleriana.

Ya vimos en la lección anterior que la pedagogía Pikler exigía ver al niño y a la niña desde otro punto de vista, no como un ser pasivo que se va desarrollando gracias a la estimulación y la intervención del adulto sino como un ser con iniciativa, capaz, que se le debe de tener en cuenta.

El adulto que cuida del niño o de la niña sobre todo cuando se hace fuera del ambiente familiar, como puede ser en una escuela, una institución… puede llegar a realizar los cuidados cotidianos de una forma mecánica y despersonalizada, para evitarlo, la pedagogía Pikler nos propone observar a cada niño y cada niña para poder ajustar nuestro trato a las necesidades de cada niño y niña.

 

¿Qué se observa?

√ El comportamiento.

√ Las señales que emite.

√ Las respuestas.

 

¿Para qué observar?

√ Para ver al bebé, niño o niña como una persona con iniciativa, activa y competente.

√ Para descubrir su capacidad de desarrollarse, el despliegue de capacidades innatas que a menudo son insospechadas e ignoradas.

√ Para conocer el desarrollo infantil.

√ Para profundizar y reflexionar sobre la metodología y práctica profesional.

√ Para conocer al niño real, no esperando lo que todavía no es capaz. Suele ser habitual ver al niño con un “sentimiento de falta”: “ya casi anda”, “todavía no gatea”… esto genera un sentimiento de insatisfacción. Cuando observamos al bebé, al niño o la niña, comenzamos a ver lo que sí es capaz, lo que hace, no transmitiéndole ese mensaje de incompetencia, sino recibiendo el de “soy competente”, “lo que hago tiene valor”.

√ Para comprenderlo.

√ Para cuidar de ellos mejor, respondiendo a las necesidades reales.

Para conocer los progresos diarios.

√ Para compartir lo observado, tanto con otros educadores, con las familias y como control de nuestro trabajo.

Ya os comenté en la lección anterior que Emmi Pikler también proponía observar a las familias, en este caso, la observación es útil para:

√ Conocer, comprender y aceptar al bebé real, a veces los padres crean una imagen fantaseada de quién será su hijo o hija, una imagen interna que se forma con anterioridad, unas expectativas… que no son las del bebé real, observarlo nos permite conocerlo realmente.

√ Con la imagen de bebé reconstruido, los padres pueden ajustarse mejor a su bebé, interactuar…

 

 

En el caso de los educadores, la observación tiene otras necesidades añadidas, y es que, no sólo es útil para un mejor conocimiento, comprensión y ajuste,  no sólo sirve para conocer en cada bebé hasta la más sutil de sus manifestaciones para sintonizar con cada uno.

A diferencia de en la familia, que el vínculo se va a desarrollar de forma natural e instintiva, en la escuela o en otra institución no ocurre lo mismo. La observación va a contribuir en la creación de ese nuevo vínculo, despierta y mantiene el interés por cada niño y su desarrollo.

 

Conociendo la individualidad a través de la observación

En las situaciones de cuidados cotidianos, situaciones que ocurren muchas veces al día y que el niño está de forma individual con el adulto como en el cambio de pañal, la comida, el lavado de manos, al limpiar los mocos… se forja la relación, pero esta interacción debe de ser personalizada y eso se consigue gracias a los cuidados cotidianos, observando:

-El educador o educadora aprende a ajustarse a las necesidades de cada uno, aunque hay una técnica uniforme, una coreografía común que comparten todos y que sirve para dar continuidad, predictibilidad y estabilidad al cogerlos, al cambiarles… el ritmo de los gestos, de las acciones… se deben de adaptar a las necesidades de cada niño o niña.

Observar es imprescindible para asegurar las condiciones del entorno para el tiempo que el niño o la niña pasan sin la educadora. Es decir, cuando no está en las situaciones de cuidados personales, el niño o la niña están en el espacio jugando y moviéndose de forma autónoma, por lo que hay que diseñar y preparar el espacio de forma que les permita desenvolverse de forma autónoma, que puedan realizar actividades por iniciativa propia y disfrutando de sus propios descubrimientos cotidianos.

 

Y es que, observar a los niños y las niñas, registrarlo y compartirlo genera satisfacción en el adulto, se da cuenta de que los peques se desarrollan gracias a sus cuidados, observarlos felices le aporta convicción por lo que hace (ve los resultados en la práctica de la teoría) lo que incrementa su sentimiento de responsabilidad y profesionalidad y además le permite elaborar emocionalmente lo vivido.

 

¿Cómo se observa?

La observación Pikleriana es un hábito no una actividad aislada, forma parte esencial de la formación y es un instrumento básico de la pedagogía Pikler.

Es una observación directa y participante que se usa cada día.

Es una observación que no interfiere, el niño y la niña lo que recibe es atención y le transmite el mensaje: “eres importante, lo que haces es interesante”.

 

“(…) antes que nada hay que observar al niño. Eso parece muy simple, pero de hecho no es una tarea fácil (…) pues los ojos no son suficientes para ver. Hay que saber observar; sentir y pensar en el lugar del niño, poder entrar en su mundo, identificarse con él.” Pikler. ¿Qué sabe hacer el bebé?

 

 

Imágenes:

  1. Foto Pikler

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