15. Los cuidados corporales (Pikler).

Bloque 1: El vínculo.

15. Los cuidados corporales.

Ahora que ya os he introducido la pedagogía Pikler, la observación y la importancia del los cuidados, voy a ir un paso más allá y os voy a explicar situaciones concretas de los cuidados cotidianos, en esta lección en concreto os voy a explicar el cambio de pañal.

Para construir la relación

Los cuidados corporales son los momentos más importantes en la interacción niño, niña – adulto.

Son momentos de atención profunda, de creación de relaciones mutuas, momentos en los que el adulto está plenamente dedicado al niño o a la niña, que no interrumpe porque sucede alguna otra situación. Por eso es imprescindible que todo esté preparado antes el cambio o a mano y por supuesto, bajo ninguna circunstancia se les deja solos en el cambiador.

Son momentos cara a cara con el adulto, momentos en los que gracias a la cooperación aprende a señalar y expresar sus necesidades, en los que puede completar la acción. Momentos que le permiten conocerse mejor y conocer al adulto.

Los momentos de cambio de pañal también son una ocasión para hablar de forma íntima con el niño o la niña, de lo que le ha pasado durante la mañana, de lo que está haciendo el adulto, de lo que hace el niño, lo que lleva puesto, de sus intereses, de lo que va a pasar, mostrando al niño que él y lo que hace, es importante para el adulto.

Es importante que sean momentos de interacción en los que se trata al niño en su globalidad, no nos quedamos centrados en la limpieza de su culo o sus genitales, sino que estamos con el niño, con su gesto, con su mirada…

 

¿Cómo se realizan los cuidados corporales?

Como en el resto de situaciones, se les debe de prevenir de lo que se les va a hacer, tanto de lo agradable, como de lo desagradable. “Voy a coger tu pañal”

Y dar tiempo para que emitan una respuesta.

Ya os hablé sobre “la mano de la educadora” que define Anna Tardos, el gesto debe de ser suave, pausado, de forma que se relajen los músculos. Los gestos mecánicos, duros y rápidos impiden prepararse para el gesto y ser parte activa.

Un ejemplo

En un cambio de pañal de un peque que todavía permanece tumbado en el suelo boca arriba:

√ El adulto iría hasta él.

√ Al estar cerca de se le llamaría por su nombre.

√ Se buscaría la mirada hasta establecer contacto visual.

√ Se esperaría a que mostrara un ligero gesto de que se ha dado cuenta.

√ Se le anticiparía lo que se le va a hacer: “voy a cogerte en brazos para cambiarte”.

√ Se le cogería de la forma que veremos más adelante, con un gesto lento, suave pero firme.

√ Se le anticiparía que se le va a dejar en el cambiador: “voy a dejarte sobre el cambiador”

√ Se le anticiparía cada acción, lo que vamos a hacer y lo que estamos haciendo…

Como vemos, el proceso es mucho más largo a lo que tradicionalmente estamos acostumbrados a ver, pero también un proceso más respetuoso.

Cuando hay que mover el cuerpo del niño o la niña pequeños, se hace con suavidad, colocando las manos en el lugar exacto, por ejemplo, cuando el bebé permanece boca arriba en el cambio de pañal porque aún no puede girarse o elige esa postura, no se le agarra de los tobillos para limpiarle el culo, situación que les resulta muy incómoda porque también levanta su espalda y hace que su peso recaiga sobre la parte superior de su espalda. En su lugar se coloca la mano en horizontal bajo las rodillas, una postura que para el niño es más respetuosa, mantiene toda la espalda apoyada y que nos permite utilizar el dedo pulgar e índice para abrir algún pliegue sí es necesario.

Durante el cambio, el vestir, el desvestir… el niño o la niña se encuentra en cooperación, por lo que a pesar de haber un marco fijo, una técnica, el peque puede influir en lo que ocurre.

Puede decidir en qué postura se encuentra más cómodo para el cambio de pañal. Siempre se le deja en una postura que ya domina, pero el adulto para y le da un tiempo para que adopte otra si la necesita, puede cambiar de postura y moverse a lo largo de todo el cambio de pañal. Es cierto que hay posturas en las que es imposible hacerlo, en esos casos se le dice:

√ “Ahora voy a quitarte el pantalón”.

√ (En ese momento por ejemplo se sienta).

√ “Necesito que cambies de postura, sentado no puedo quitarte el pantalón”.

√ Se espera un tiempo.

√ Si vemos que no se cambia de postura…

√ “Entonces tendré que tumbarte para poder hacerlo”.

√ Se le anticipa y trata con delicadeza.

Es el niño o la niña el que marca el ritmo de los cuidados corporales.

Con su movimiento en el cambiador nos expresa muchas cosas, entre ellas sus sentimientos, si está a gusto…

 

¿Por qué se permite que se muevan durante el cambio de pañal?

Pues porque el deseo de moverse es una necesidad, de hecho, una vez consiguen una nueva postura, querrá utilizarla en todos los lugares, también en el cambiador y es más sencillo que los adultos se adapten a las necesidades infantiles a que ellos desistan de una necesidad.

 

Y os preguntaréis ¿no es peligroso que se muevan durante el cambio de pañal?, ¿no se caerán del cambiador? Pues es que el Instituto Lóczy diseñó unos cambiadores especiales que van cambiando según el tamaño y el desarrollo y en la posibilidad de establecer contacto visual, no quedando el niño por encima del adulto.

 

El cambiador

El primer mueble que se utiliza es para el cambio de pañal, para vestir y desvestir… como veis es una superficie amplia, que permite colocar al bebé en vertical, con barandillas en tres de sus lados que además se colocan a diferente altura, es decir, para niños que ya gatean, se ponen de pie, son mucho más altas, como barandillas de una cuna porque la mayor parte del tiempo del cambio del pañal están de pie.

Sus medidas son 80 de alto x 65 de profundo x 85 – 90 de largo.

 

El vestidor

Con los niños más mayores, que ya pueden subir y bajar solos por una escalera o un taburete se utiliza la “mesa de cambio”, se llama así porque al principio utilizaban una pequeña mesa. Es un mueble más bajo y pequeño que el anterior cambiador y que generalmente se coloca en una esquina.

 

Sus medidas son 60 de alto x 50 de profundo x 75 de largo.

 

El cojín en el suelo o alfombra y taburete

Con niños y niñas más mayores, que ya entienden y atienden la palabra del adulto, suele utilizarse un cojín en el suelo o una alfombra que se coloca siempre en el mismo sitio. En más un límite simbólico.

Mientras el niño o la niña están en el cojín, aunque ya sepan vestirse solos, el adulto permanece, porque aunque sepan vestirse de forma autónoma necesitan la atención del adulto y los momentos de relación.

Imágenes

  1. Imagen de producción propia, Laura Estremera
  2. Imágenes del libro Bañando al bebé
  3. Cambiador 
  4. Cambiador con niño

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