41. Mi orden del día.

Bloque 4: Escuela infantil

41. Mi orden del día

En esta lección vamos a concretar un poco más sobre el día a día en el aula, en concreto os voy a contar cómo organizo yo mi día a día, lo que conocemos por horario. Aquí os voy a contar mi experiencia pero eso no significa que no existan más formas posibles y adecuadas.

 

“La escuela está también inmersa en este grave problema. Objetivos a cumplir, agendas imposibles, funcionalidad, rendimiento, calidad, competitividad… son términos que nos rodean, nos invaden y nos ahogan.

Pero crecer lleva su tiempo. Acelerar los tiempos no solo es inútil, sino un acto peligroso e irresponsable. Son necesarios tiempos lentos para una infancia rica, respetuosa con la necesidad de ir con calma, de no ir apresurados con la urgencia de metas”. Trueba. Espacios en armonía

 

El orden del día debe de realizarse teniendo en cuenta las necesidades de los niños y las niñas, no de los adultos. Aunque a simple vista parece obvio, no siempre se lleva a la práctica, muchas veces el horario está condicionado por los turnos de trabajo, como el de los educadores, el horario al que viene el catering, cuando hace la comida el cocinero, cuando puede venir un personal externo al aula…

Nuestro hacer, el diseño del ambiente, del orden del día y de las propuestas deberían de poder dar respuesta a las necesidades emocionales que vimos en el primer bloque, motrices que vimos en el segundo y cognitivas que vimos en el tercero. A lo largo del cuarto bloque estamos viendo cómo podemos llevar todo eso al aula.

El orden del día pues debe de favorecer el desarrollo de toda la globalidad que es el niño o la niña y debe de encontrar tiempos de juego y movimiento en los que favorecer su actividad autónoma y tiempos de cuidados, en los que construir la relación.

 

√ Tiempos con el adulto: Momentos de cuidados en los que construye la relación, un vínculo afectivo, en los que descubre que es importante para el adulto, que merece amor, que le permite en otros momentos desarrollar su actividad autónoma.

 

√ Tiempos aparte: Momentos de juego, movimiento y actividad autónoma, en los que descubre el amor propio, el autoconocimiento y el conocimiento del exterior.

 

El orden del día se repite a diario de forma que los bebés, los niños y las niñas encuentren una estabilidad y puedan ir progresivamente anticipando lo que va a ocurrir.

 

La transición es fluida evitando cortes bruscos de actividad, esperas, momentos en los que permanecen inactivos.

En la pedagogía Pikler por ejemplo, para evitar las esperas establecen los turnos en el cambio de pañal, es decir, les cambian cada vez que lo necesitan y además unos cambios fijos al final del día, al levantarse de la siesta… y también para el momento de la comida, pudiendo anticipar cada niño cuando va a ser su turno y gracias a la anticipación que le ofrece la educadora cuando va a cambiar o a dar de comer al anterior, puede continuar jugando tranquilamente sabiendo que pronto va a ser su turno.

 

Mi orden del día

Este es mi orden del día de una mañana cualquiera de 4 horas, es decir de 9 a 13 horas en un grupo de 2 a 3 años.

¿Cómo se distribuyen los tiempos a lo largo de una mañana cualquiera en mi grupo de 2 a 3 años?

√ La primera hora, mientras van llegando, realizamos una sesión de  psicomotricidad relacional que como ya hemos visto, entiende al niño y la niña en su globalidad: lo motor, lo cognitivo y lo afectivo. Es un espacio, un tiempo y unos objetos para el juego y gracias a la tecnicidad del psicomotricista favorece la evolución de cada uno, la atención del adulto es hacia todo el grupo. En este momento también se solapa con la entrada relajada.

 

√ La segunda hora, es de tiempo en el aula, en un ambiente preparado, es decir, el espacio actúa como un tercer maestro. Nuestra metodología junto a la distribución del espacio favorece realizar diferentes actividades al mismo tiempo y llevar a cabo diferentes propuestas:

  • Descansar, con una zona que invite a relajarse, ver cuentos o dormir.
  • Autorregulación: alimentación a demanda (no estableciendo hora del almuerzo sino ofreciendo un plato con fruta y que cada uno coma cuando sienta la necesidad de hacerlo), beber a demanda (poniendo a su alcance vasos y grifo), poder ir al baño cuando lo necesitan.
  • Juego, a través de juguetes y materiales no estructurados, evitando en la medida de lo posible el plástico.
  • Expresión: teniendo en todo momento disponible pizarra y tizas, plastilina.
  • Observación: poniendo a su alcance elementos reales, plantas, flores, frutos…
  • Provocación: todos los días se prepara una provocación diferente en el aula, aunque la propuesta sigue los mismos principios que los comentados anteriormente, no permite la vivencia con todo el cuerpo, sino con las manos, se colocan los materiales sobre una mesa.
  • Moverse: el aula es un espacio de libre circulación en el que los niños se mueven continuamente y cambian de actividad de forma libre, hay un pequeño espacio en el aula (unos neumáticos) para poder subir en ellos, hacer equilibrios, saltar, refugiarse…

En este momento se llevan a cabo situaciones de cuidado cotidianos individuales como el cambio de pañal, poner los zapatos para salir al exterior, el abrigo…

 

√ La tercera hora, es de juego en el exterior: disfrutar de tiempo y espacio para correr, para moverse, para trepar, para vivir los cambios de las estaciones, para jugar con la arena… La atención es principalmente grupal.

 

√ En la última hora, se regresa al aula, para comer,  jugar y preparar para la salida, volviendo a cobrar un peso especial las situaciones de cuidado.

 

Como podéis observar el juego está presente a lo largo de toda la jornada y tiene el papel protagonista.

 

Con esta distribución del horario, he observado ciclos a lo largo de la mañana semejantes a los se viven a lo largo de una sesión de psicomotricidad:

√ Sensoriomotor en la sala de psicomotricidad, utilizando todo su cuerpo.

√ Al entrar al ambiente preparado, después de haber agotado el placer sensoriomotor, buscan materiales que les favorezcan un juego más calmado, de representación o simbólico, más manipulativo,  algunos buscan la expresión. Es el momento en el que se encuentran la provocación preparada cada mañana.

√ En el patio vuelve a predominar el sensoriomotor, utilizando de nuevo todo su cuerpo para la vivencia.

√ Al regresar al aula vuelven a realizar juegos de representación, simbólicos, de expresión,  incluso algunos, buscan materiales más cognitivos al final de la mañana: puzles, mémoris… materiales que tienen un objetivo concreto y que no demandan en el resto de la mañana.

 

Este ciclo de actividad lo he representado en el lado izquierdo de la imagen, una progresión desde lo corporal hacia lo cognitivo.

  

 

Imágenes

Propias Laura Estremera

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