4. Necesidades II: Tacto y contacto.

Bloque 1: Vínculo.

4. Necesidades II: El tacto y el contacto.

 

Y una vez ya conocemos de dónde venimos y sabemos que el feto humano nace antes de que la gestación se haya completado, podemos comprender mejor su dependencia, que es necesaria y que no se puede crear, en todo caso, podemos satisfacer las necesidades para que el bebé vaya madurando saludablemente, y en un entorno seguro pueda ir desplegando su competencia de autonomía.

Por otro lado me parece importante que como personas en contacto con niños de 0 a 3 años tengamos en cuenta todo lo explicado anteriormente aunque saberlo nos genere preguntas como ¿Cómo puedo satisfacer las necesidades de 8 bebés, 13 niños de 1 a 2 años o 20 de 2 a 3 años?, ¿Cómo puedo favorecer la exterogestación cuando estoy con varios bebés?…

Que las ratios sean las que son, que por otro lado son exageradas, no significa que no debamos conocer la realidad, la naturaleza del bebé humano. Porque sólo así podremos acompañar de la mejor forma que podamos desde donde estamos y podemos, porque sólo así podremos acompañar a las familias que tienen dudas y que a veces necesitan nuestro apoyo, porque sólo así podremos dejar de lado prácticas que están normalizadas en las aulas y que no benefician a los niños y las niñas, porque sólo así podremos desmentir consejos que no favorecen a los más pequeños, porque sólo así podremos ir generando un cambio de mirada, podremos luchar por una educación más justa, por unas ratios más bajas y por un mejor acompañamiento a la primera infancia.

Y ¿Cuáles son las necesidades de un bebé y niño/a pequeño/a?

Os voy a hablar de algunas de ellas:

El tacto y el contacto

La piel es el sistema orgánico más importante de nuestro cuerpo, es el primer sentido que se desarrolla así que desde la séptima semana de gestación, el feto, está expuesto a los estímulos táctiles que se generan por el movimiento de la madre. El ser humano puede vivir sin vista, sin gusto, sin visión o sin audición, pero no puede vivir sin piel.

Los seres humanos necesitamos ser tocados y permanecer en contacto, el contacto que necesitan los bebés humanos es mayor que en el resto de mamíferos, lo necesitan y genera beneficios no sólo para el bebé, el niño o la niña, también la madre lo necesita en las primeras etapas, como si de magia se tratara, simplemente el estar en contacto con su bebé ayuda a la mamá a cesar la hemorragia posparto, a que se contraiga el útero, a que se separe y expulse la placenta, a que mejore su circulación… y es que mamá y bebé, son una unidad.

Parece que a todos nos ha llegado más o menos esta información, hoy en día en casi todos los hospitales se defiende el contacto piel con piel desde el primer momento, pero parece que conforme pasan los días la necesidad es menor ¿qué ocurre al llegar a casa? ¿se favorece permanecer piel con piel la mayor parte del tiempo o enseguida se les pone ropa y se les coloca en los aparatos que venden para dejar al bebé: la mini cuna, la hamaquita…?, ¿estamos acostumbrados en nuestra sociedad a ver bebés que permanecen en contacto con la piel de su figura de referencia?, cuando entran a una escuela infantil a las 16 semanas ¿podemos satisfacer esa necesidad?, si se conocen los beneficios del tacto ¿por qué las bajas maternales duran sólo 16 semanas?

En contacto para el niño y la niña es sumamente importante, en los recién nacidos, siguiendo estudios de la universidad de Duke y de Harvard sobre los efectos para la salud del contacto físico, este reduce las apneas y la muerte súbita, favorece un aumento de peso en menor tiempo en bebés prematuros, favorece un desarrollo mejor de los reflejos, mayor resistencia ante enfermedades, estados de ánimo más equilibrados…

Y a cualquier edad, el contacto físico baja la frecuencia cardiaca y la presión arterial, estimula el sistema inmunitario por lo que se muestra mayor resistencia frente a las enfermedades, estimula la secreción de endorfinas que es un analgésico natural, reduce el índice de cortisol que es la hormona del estrés, disminuye la tendencia a la depresión y la sensación de soledad.

 

El tacto además es un medio de comunicación, el primero que siente el bebé, más adelante utilizará también la vista y el oído. Por eso, lo primero que siente el bebé cuando lo cogemos son las manos, la presión, el tono, la seguridad, la confianza, los apoyos…

El bebé hasta los 6 – 9 meses no se concibe como un ser separado de su madre (o de un adulto de referencia, como podemos ser los educadores) por eso se siente seguro cuando está en contacto, cuando siente cerca la respiración adulta, el ritmo cardíaco, el movimiento… y se siente angustiado cuando se siente en soledad.

El tacto siempre va a ser una fuente de seguridad, no sólo en las primeras etapas, cuando el bebé, niño o niña pequeña estén en brazos se sienten seguros, sus músculos se relajan, respiran más profundamente, desaparecen las tensiones mientras se sienten mecidos y acariciados y se sincroniza el ritmo cardiaco con el del adulto.

El tacto es tan importante como el alimento.

De hecho ya vimos las consecuencias nefastas de la crianza conductista, lo que ocurrió en los orfanatos.

Los bebés siempre han permanecido en contacto de un adulto en la mayoría de culturas y épocas, es un invento moderno, de los últimos 90 años y sólo de la cultura occidental el que los bebés y niños pequeños permanezcan alejados de sus figuras de referencia ¿qué hubiera sido de un bebé cavernícola durmiendo separado de los adultos?, ¿cuántas habitaciones había en las casas hace 100 años?, ¿hace cuanto que se utilizan carritos, hamacas…?

Se ha observado que cuando la necesidad de contacto y tacto no es satisfecha genera frustración hasta el punto de observar conductas como agarrarse el propio cuerpo, chuparse el pulgar, mecerse, balancearse… intentando realizar una regresión al movimiento y estimulación pasivos que recibían dentro del útero.

También se ha observado que las culturas donde menos contacto físico hay en las primeras etapas, existe mayor violencia en la etapa adulta, y tiene una explicación, ya que su cerebro se dirige por la adrenalina, fruto de la falta de contacto en la primera infancia, lo que les hace responder de forma más violenta y agitada.

 

¿Y qué pasa con eso de “no lo cojas, que se acostumbra”? Pues que es mentira, en todo caso se acostumbrará a todos los beneficios del contacto físico, pero no generará dependencia.

Lo primero porque el bebé ya es dependiente, no es algo que se pueda crear, pero afirmar este tipo de cuestiones es no tener conocimiento sobre el desarrollo infantil, en todo caso estaremos mostrando nuestro miedo a que esa situación perdure, pero no es así cuando las necesidades se satisfacen.

Ya os comenté al hablar del vínculo que el bebé necesita sentirse seguro para explorar el entorno, para comprender el mundo, así que tenemos que cultivar esa relación, ese vínculo para que niño o la niña puedan, cuando lo necesiten, ir descubriendo su progresiva autonomía. Los peques con los que se favorece el contacto físico y el tacto no sólo son más independientes cuando llega el momento sino que también tienen mayor autoestima porque se han sentido amados y atendidos cuando lo han necesitado y por lo tanto están seguros y tranquilos para ir descubriendo el mundo.

 

 

Imágenes:

  1. Contacto piel con piel 
  2. Culturas

DESCÁRGATE AQUÍ LA LECCIÓN EN PDF

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *