5. Necesidades III: Alimentación.

Bloque 1: Vínculo.

5. Necesidades III: Alimentación.

 

La alimentación a demanda

Ya hemos visto que el feto tenía todas sus necesidades satisfechas y que al nacer estas pasaban a depender de la voluntad del adulto que se encargaba de sus cuidados, teniendo en cuenta la importancia de la exterogestación y cómo se desarrolla un vínculo de apego seguro, deberíamos de favorecer que la alimentación fuera a demanda.

A demanda significa saber escuchar el propio cuerpo y comer cuando el niño o la niña lo pide y la cantidad que pide ¿por qué? Porque sólo ellos saben lo que necesitan. Son capaces de autorregularse

 

“El niño que come por encima de su apetito o que come lo que no le apetece es un niño que generará, lógicamente, conflictos a la mesa, y ello puede derivar en problemas que van más allá de que tengamos que escuchar la frase “se me hace bola”, a corto plazo, o la frase “su hijo tiene exceso de peso” a medio-largo plazo.” Basulto. Se me hace bola.

 

Todos los animales comen y duermen lo que necesitan de forma instintiva y en el niño o la niña, no es diferente (a no ser que haya alguna dificultad de base).

Las cantidades que necesita cada bebé, niño o niña sólo puede saberlo cada uno, de hecho, hay una gran variabilidad entre la cantidad de alimento que puede necesitar uno u otro aunque tengan la misma edad, se muevan parecido… Lo importante es ver si va ganando peso, si tiene energía para moverse, jugar y estar feliz y se va desarrollando.

En esta imagen de Julio Basulto podéis encontrar la variabilidad de requerimiento energético que puede necesitar un niño o niña a una edad determinada, es decir, hay niñas que necesitan 662 y con eso están sanas y otras de las mimas características que necesitan ¡el doble! Para poderse desarrollar ¿qué ocurre cuando tomamos como referencia a la que necesita el doble? que creemos que la que necesita la mitad tiene algún problema, que come poco, que hay que estimularle el apetito… ¿qué pasa con el que necesita el doble si tomamos como referencia de normalidad al que necesita la mitad? que creemos que hay alguna dificultad, cuestionamos si realmente tiene hambre…

Respecto a la calidad, somos nosotros los adultos los responsables, las personas tenemos mecanismos innatos para saber qué alimentos necesitamos comer pero ¡ojo! me refiero a alimentos, no sustancias comestibles o calorías vacías. Podemos pensar que si dejamos que los peques se alimenten siguiendo sus necesidades sólo se alimentarán de alimentos insanos, pero ahí está la clave ¿quién compra los alimentos?, ¿quién decide que en una fiesta del aula va a haber “gusanitos”, ganchitos y patatas fritas?, ¿Quién decide que en el aula va a haber galletas por si algún niño tiene hambre, en vez de fruta, pan…? Nosotros somos los responsables de comprar alimentos sanos y dentro de una gama de alimentos sanos y teniendo en cuenta la pirámide alimenticia ¿qué más nos da que coma manzana o pera?, ¿o que en vez de arroz prefiera comer más pan, que son igualmente cereales?, ¿o que prefiera comer mayor cantidad de legumbres que de carne, que son ambas proteínas? Como dicen en Lóczy “no hay comida insustituible”.

El niño o la niña tienen que poder decidir si quieren comer y la cantidad que necesitan, por supuesto que en un contexto escolar, en las aulas de los niños más mayores, donde hay unos horarios marcados es más complicado de respetar que en casa, pero debemos de intentar hacerlo y sobre todo no insistir (“prueba un poquito”), obligar, forzar, chantajear, premiar… con la comida, es importante que el ambiente sea cómo y relajado, durante las comidas no sólo estamos ofreciendo alimento, estamos construyendo la relación con los pequeños, estamos favoreciendo los vínculos.

Picar entre horas, lejos de lo que se cree habitualmente no es un mal hábito, de hecho es más saludable realizar varias comidas al día, siempre que los alimentos que se ofrecen sean sanos.

La alimentación complementaria siguiendo las recomendaciones de la OMS no debe de comenzar hasta los 6 meses de edad, hasta entonces, la alimentación con leche preferiblemente materna, debe de ser exclusiva y pasados los 6 meses, la introducción de los alimentos debe de complementar a la leche (materna o artificial) no sustituir la tomas, por eso se llama “alimentación complementaria” porque complementa a la leche que es el alimento principal de los bebés hasta el año, por eso se les llama “lactantes”.

Suele ser habitual que los niños y las niñas comiencen a comer menos a partir del año y es importante conocerlo para que las familias no se preocupen. Durante el primer año, como el bebé nace inmaduro necesita comer mucho para crecer, de hecho suelen triplicar su peso en un solo año, el bebé que al mes necesitaba un 35% de las calorías que tomaba para crecer, sólo necesita un 3% al año. Esa es la razón por la que cada vez “comen menos”.

Otro hecho habitual sobre los 2 años aproximadamente es la “neofobia”, niños y niñas que antes probaban alimentos nuevos, dejan de hacerlo y van restringiendo la variedad de alimentos que toman. Es un mecanismo de supervivencia, una etapa.

 

Respecto a la lactancia

Como profesionales que estamos en contacto con bebés y sus familias y teniendo en cuenta que la lactancia materna es el alimento natural y principal de las crías humanas, me parece imprescindible tener unas mínimas nociones sobre esta, sino, nuestros consejos y comentarios pueden perjudicar la lactancia, que es muy necesaria.   

Si arriba os he comentado que durante las comidas se forja la relación con los niños, en la lactancia con mayor motivo. La lactancia materna no es sólo alimento, no puede sustituirse por un biberón porque dar el pecho es vínculo, protección, cariño, seguridad, succión no nutritiva…

La lactancia es “a demanda”, sea con leche natural o artificial, tanto en horario, como en cantidad. Decir que un bebé “toma 120ml y le toca dentro de 2 horas” es no entender los mecanismos de hambre y saciedad que deberíamos de respetar desde el inicio. En primer lugar porque no es posible que su cuerpo siempre necesite la misma cantidad de alimento, una ventaja del pecho es que no podemos saber cuánto toma, sabemos el tiempo que ha estado mamando pero como no sabemos cómo era su succión y cuánta leche salía en ese momento, se respeta mucho más el tema de la cantidad. Con el bebé que toma biberón debería de realizarse de la misma forma, sin insistir cuando muestra que ya no quiere más, sin volver a probar a los pocos minutos o al rato, deberíamos aprender a leer las señales para interpretar cuándo ya no quiere más y también cuándo necesita comer, las señales que emite antes de llegar a llorar, ponerse molesto o que llegue “la hora”. Es importante saber que los bebés no necesitan comer cada 3 horas, cuando la leche artificial se puso “de moda” en nuestra sociedad, en la española fue en los años 70, así que hace sólo 40 años que los bebés toman fórmula. La leche artificial era muy difícil de digerir, de ahí que tuvieran que pasar al menos 4 horas entre una toma y otra para que no fuera perjudicial para el niño, de ahí que se instaurara en nuestra sociedad las famosas 3 horas entre tomas, pero la leche, sea como sea, debe de ser a demanda.

 

La lactancia materna no es sólo alimento también es tacto, contacto, piel con piel, sostén… Es simétrica porque mama de ambos pechos, es decir en una toma recibe los estímulos por un ojo, una oreja y en la otra, por el contrario. Es importante que las condiciones en las que demos el biberón sean lo más similares a dar el pecho: pegado a nuestro cuerpo, en brazos, dedicándole tiempo, miradas, de forma simétrica, es decir, alternando ambos lados, no sólo el que a nosotros nos resulte más cómodo…

Habréis observado que la transición del pecho al biberón no es sencilla, muchos niños no toman nada del biberón por mucho que lo intentemos durante todo el tiempo que permanecen en la escuela. En principio, si el bebé no lo pasa mal y no permanece demasiadas horas, tampoco es un problema, seguramente cuando llegue a casa recuperará todo lo que no ha comido en la escuela. Bajo mi punto de vista intentarlo en casa, probar a dar biberones para que se vaya acostumbrando, tampoco es buena idea, el bebé los va a rechazar igualmente y además se pierde tomas que sí que necesitaría. Es importante conocer que no sólo existe el biberón, hay más formas de alimentar a recién nacidos y bebés como con vaso, jeringuilla, cuchara…

Sacarse leche no es fácil, sobre todo es costoso, así que es importante que reconozcamos el trabajo mostrado por las familias que traen leche materna a la escuela, hay un protocolo de la asociación española de pediatría sobre el almacenamiento, calentamiento… de la misma, que os dejo más abajo.

Las recomendaciones de la OMS respecto a la lactancia materna es que esta debe de ser exclusiva hasta los 6 meses y después mantenerse como mínimo hasta los 2 años. La leche materna nunca pierde propiedades, de hecho, van cambiando y se van ajustando al niño o la niña y sus necesidades, por lo que siempre es importante.

Y la leche materna se toma succionando y nuestros pequeños tienen lo que se llama el reflejo de succión, que no sólo les sirve para alimentarse en las primeras etapas, sino que también les sirve para calmarse. El reflejo de succión no es un capricho, es una necesidad, si el niño o la niña continúa con la lactancia materna más allá de los 2 años este reflejo se verá satisfecho, pero si el destete es precoz, el niño o la niña seguirá necesitando algo que succionar. En nuestra sociedad solemos ofrecer el chupete, pero no lo mantenemos todo el tiempo que permanece la necesidad de succión infantil porque generalmente, de la misma forma que ponemos el chupete, lo quitamos, cuando a los adultos nos conviene, sin tener en cuenta que la necesidad sigue presente y siguen necesitando algo que succionar: el dedo, la ropa, un juguete… Es cierto que el uso prologado del chupete o del biberón puede perjudicar el desarrollo de las arcadas dentarias, en cambio la lactancia materna, favorece ese desarrollo. Generalmente los niños y las niñas dejan de tener la necesidad de succionar a la edad que se produciría el destete natural, que en nuestra especie es entre los 3 años y los 7.

 

 

 

Imágenes

  1. Requerimientos energéticos 
  2. Señales hambre 
  3. Lactancia con vaso 
  4. Imagen protocolo para la lactancia materna 

 

 

Enlace a la guía Alimentación saludable en la etapa escolar.

Enlace a la guía Recomendaciones para la alimentación en la primera infancia (de 0 a 3 años).

Enlace al protocolo para la alimentación con leche materna en las escuelas infantiles.

descárgate aquí la lección en pdf

 

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