22. Psicomotricidad vivenciada relacional.

Bloque 2: Movimiento

22. Psicomotricidad vivenciada relacional

Hasta ahora os he hablado sobre el movimiento pero enfocado al primer año de vida ¿y después? Por un lado, el movimiento siempre debe de estar presente en el aula, los ambientes deberían de permitir que los peques siguieran su deseo y además incluir espacios y materiales que permitieran subir, bajar, esconderse… por otro, en la escuela debería de tener presencia la psicomotricidad vivenciada, de la que os voy a hablar en esta lección.

La psicomotricidad es un campo muy amplio y complejo, pensar que la formación como psicomotricista es un máster que incluye auto observación, trabajo personal, contenido teórico, vivencia en la sala,  lecturas, prácticas… por lo que no se puede resumir en una lección.

Lo que aquí quiero transmitiros es una visión general sobre la psicomotricidad y lo que se hace en la sala durante una sesión de psicomotricidad vivenciada.

Seguramente cuando estudiasteis os hicieron más inciso en la psicomotricidad dirigida que es diferente de la relacional aunque el espacio y los materiales puedan ser comunes. En la dirigida el adulto se plantea unos objetivos (por ejemplo, que los niños y las niñas salten con los pies juntos, por lo que coloca varios aros en fila, anden sobre un tablón, por lo que coloca seguido un banco y den una voltereta, por lo que coloca una colchoneta) entonces prepara un circuito que permita realizar estos tres objetivos. Los niños y las niñas entran a la sala y realizan el circuito uno detrás de otro, guardan turno, esperan el suyo y lo realizan (o lo intentan). Como es lógico en esta situación, teniendo en cuenta que cada niño es diferente, habrá niños y niñas que lo sabrán realizar, otros que se aburrirán porque será demasiado sencillo y otros que no estarán preparados para realizarlo. Este tipo de psicomotricidad está centrada en las necesidades del adulto y no en las de los niños y las niñas. Además realmente es motricidad porque parcela al niño y a la niña por áreas y lo que se pretende desarrollar es el movimiento, el desarrollo motor.

La psicomotricidad vivenciada o relacional tiene otra mirada hacia la infancia y otra metodología.

La psicomotricidad vivenciada nace en los años 70 de la mano de Lapierre y Aucouturier, ellos veían al niño y a la niña hasta los 7 u 8 años como una globalidad, es decir, que el área motora, la cognitiva y la afectiva formaban una globalidad y que los pequeños no se podían parcelar o segmentar en áreas o asignaturas, de hecho ellos proponen no sólo una psicomotricidad vivenciada, sino una educación vivenciada.

El niño y la niña que son globales deben de tener un desarrollo armónico de toda su globalidad, de todas las áreas, pero los peques comunican todo con el cuerpo a través de su expresividad motriz, que es la que sabe leer el psicomotricista.

Por lo tanto la mirada de la psicomotricidad es más que el tiempo de la sala, es una forma de comprender a la infancia y al ser humano. Pero lo cierto es que se concreta en la sesión.

Una sesión de psicomotricidad relacional es un tiempo y un espacio para que el niño y la niña jueguen, se muevan y vivencien partiendo de sus necesidades internas, de su deseo, bajo el acompañamiento del psicomotricista. Por eso a simple vista, una sesión de psicomotricidad vivenciada puede parecer que sólo son niños jugando y moviéndose mucho en un espacio con unos materiales, pero a través de ese juego y de ese movimiento, se favorece el desarrollo natural del niño y de la niña.

El espacio

Las sesiones de psicomotricidad se realizan en la sala, que suele ser un lugar amplio y luminoso, sin muebles.

Desde la metodología con la que yo me he formado no hay ritual de entrada, seguro que habéis visto en alguna ocasión imágenes de que se hace un muro para dar inicio a la sesión, o se recuerdan unas normas… desde la metodología Psicopraxis no se realiza para que cada uno pueda entrar a la sala con el ritmo que lleva en ese momento y que necesita. El que está calmado puede ir entrando en la sesión poco a poco, el que primero necesita mirar, se le respeta, el que entra con una necesidad grande de movimiento, se le respeta.

El cierre sí que se anticipa ofreciendo materiales que favorecen la descentración o la creación y se realiza un cierre común, con una canción cuando estamos con niños y niñas más pequeños y hablando sobre la sesión con niños y niñas mayores.

 

El tiempo

Una sesión suele durar una hora y se suelen realizar 2 sesiones semanales. Cuando yo estaba en mi aula de 2 a 3 años realizábamos una sesión diaria al comenzar cada mañana.

 

Objetos

Parte del suelo suele ser de tatami para evitar accidentes.

Los materiales que se utilizan en la psicomotricidad suelen ser: módulos de goma espuma de tamaño grande para poder construir con ellos, vivenciar, investirlos… al ser de este material pesan poco lo que permite levantarlos, hacer grandes construcciones, subir sobre ellos para conquistar la altura; se derruyen sin causar accidentes y al ser ligeramente blandos permiten jugar con el equilibrio y el desequilibrio.

También se utilizan cuerdas, picas, telas, pelotas, aros… que favorecen la manipulación, la transformación para ser utilizados en los juegos.

Material para la descentración y la manipulación, que suelen utilizarse al final de la sesión como pinturas, maderas, construcciones…

 

Los otros

Al ser relacional, en la sala hay más niños y niñas además de un psicomotricista.

 

La metodología

En las sesiones de psicomotricidad vivenciada, relacional, se ofrece a los niños y niñas un tiempo y un espacio para que se muevan y jueguen, para que se presente forma psicomotriz siguiendo sus deseos, necesidades, intereses.

El niño y la niña de forma activa, va siguiendo sus directrices internas por lo que vivencia con su cuerpo, lo descubre, sus posibilidades y limitaciones, las de los objetos, las de los otros.

Entendiendo al niño y a la niña como un ser global en lo afectivo, lo cognitivo y emocional, no dando prioridad a un área sobre otra, entendiendo que todo está unido y relacionado.

La psicomotricista, ofrece seguridad,  observa,  acompaña a cada niño y niña de la sala, al grupo y a las familias, para favorecer la evolución de cada uno respetando su individualidad. Su interacción es indirecta.

La metodología es activa, significativa, vivencial, acompaña y hace evolucionar al niño y a la niña tal cual es y  no cómo nos gustaría que fuera. 

 

La estructura de la sesión

Las sesiones de forma natural, comienzan con la explosión del placer sensoriomotor, con mucho movimiento; poco a poco el tono de la sesión va disminuyendo y comienza un momento de manipulación de objetos con niños y niñas muy pequeños o de juego simbólico con niños y niñas más mayores; Para finalizar la sesión se favorece la descentración, característica típica del pensamiento en la etapa de las operaciones concretas a través del uso de construcciones, maderitas… o la creación con materiales diversos. Las sesiones finalizan con un cierre.

 

¿Qué favorece?

Desarrollo motor: En la sala y en contacto con los materiales, el niño y la niña descubren las características de su cuerpo, sus posibilidades y limitaciones.

 

Desarrollo cognitivo: a través del juego y de los materiales pueden vivenciar conceptos: descubrir lo que es arriba, abajo, dentro, fuera… con todo su cuerpo; pueden construir sus propios mecanismos de aprendizaje a través de pruebas, ensayos, descubrimientos, errores…; pueden utilizar la voz, el grito, que es el precursor del lenguaje.

La psicomotricidad relacional no parcela la educación y permite acceder a los aprendizajes escolares en su momento.

 

Desarrollo socioafectivo: Permite conectar con el deseo y respetarlo, expresar y vivir todas las emociones, expresar los miedos, las inseguridades y las preocupaciones a través del movimiento y el juego y poderlas elaborar; abrirse a la relación y a la comunicación con los iguales y adultos, así como solucionar conflictos en el momento que surgen desde el respeto.

 

 

La figura del psicomotricista

La sala de psicomotricidad no es sólo un lugar donde jugar, divertirse y que no se hagan daño; sino sería un parque de bolas y no es así. Un punto clave para que sea psicomotricidad es el acompañamiento y la mirada del psicomotricista ya que es la persona que comprende lo que el niño o la niña comunica a través del movimiento; que respeta a cada uno y lo acepta libre de juicios; que ofrece seguridad; que crea condiciones para que emerja la expresividad motriz; que utiliza el lenguaje a nivel de la realidad para que los niños y las niñas puedan tomar conciencia de ella; que está a la escucha de las necesidades individuales; que observa los parámetros psicomotores, tiene en cuenta los discursos y los organizadores del desarrollo para que los niños y las niñas puedan evolucionar sin imponer; que observa los discursos de cada uno los analiza y les da respuesta; que  transcribe la sesión y plantea hipótesis para la siguiente.

 

 

Os adjunto un documento que habla sobre los parámetros psicomotores, sobre qué observar en cada peque en una sesión de psicomotricidad.

Estos parámetros se complementarían con la información de la evolutiva, con los discursos y los organizadores del desarrollo.

 

“Vivir en la escuela el propio cuerpo mediante la práctica psicomotriz garantiza que la escuela no se convierte en un entorno donde prima exclusivamente la transmisión de conocimientos sino que sea un lugar de comunicación y creación para el niño.”

 

Imágenes de producción propia de Laura Estremera.

DESCÁRGATE AQUÍ EL PDF DE ESTA LECCIÓN

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *