40. Rutinas.

Bloque 4: Escuela infantil

40. Rutinas

Después de haber cuestionado e invitado a la reflexión en la lección anterior sobre rutinas que se llevan a cabo en las aulas y que en ocasiones no se corresponden con necesidades reales de los tres primeros años de vida, os voy a hablar sobre situaciones que ocurren a diario cuando nos encontramos en un entorno escolar, las rutinas.

Algunas de ellas ya las hemos tratado en otras lecciones, sobre todo las referidas a los cuidados cotidianos: la alimentación, el sueño, el cambio de pañal, el control de esfínteres y que aquí no volveré a explicar y si lo hago será brevemente.

 

El agua

No todos tenemos las mismas necesidades, yo por ejemplo, bebo relativamente poco entre comidas en comparación con otras personas. Hay edades en las que no es posible que el agua esté accesible y seremos nosotros los que les ofreceremos la bebida, siempre respetando la individualidad, respetando tanto al que necesita mucha agua como al que apenas bebe; pero sobre todo en el último año, de los 2 a los 3 años, podemos colocar los vasos a su altura y dejar el grifo disponible para que puedan beber agua cada vez que sientan la necesidad. Es cierto que al principio tendremos que estar más presentes en esa zona del ambiente, les tendremos que realizar y explicar los pasos ¡que no son pocos! ¿Recordáis cuando os explique acción por acción lo complicado que era lavarse las manos con lo sencillo que parece?

Al beber agua es importante que se remanguen para evitar que se mojen las mangas, haya que cambiarles la ropa… así como que dejen los vasos boca abajo una vez hayan terminado para que no quede agua estancada en los vasos y que la bandeja que utilicemos pueda evacuar el agua de las últimas gotas que van cayendo por medio de alguna rejilla o similar.

 

Si observáis la imagen, en el suelo podéis ver una alfombra que también facilita que aunque caigan gotas, el suelo no resbale o se mojen los calcetines si van descalzos.

 

Lavarse las manos

Sobre lavarse las manos ya os conté en el primer bloque cómo se hacía desde la pedagogía Pikler, ahora sólo quiero remarcar la importancia de que cada niño y cada niña tenga su propia toalla.

 

Los mocos

Este es otro de los aspectos que os comenté en el primer bloque, simplemente quería recordaros que es interesante ofrecer una caja de pañuelos en alguna zona del ambiente para que ellos mismos vayan adquiriendo una progresiva autonomía. Al lado de la caja de pañuelos, o cerca, deberemos de colocar una papelera.

 

El baño

Debe de estar disponible para los peques una vez controlan esfínteres, no es adecuado “programar” las horas a las que deben de ir al baño, por ejemplo, llevarlos al baño a todos antes de salir al patio.

 

El almuerzo

En el primer bloque al hablar sobre la alimentación os hablé sobre la autorregulación, el ser humano es capaz de regular la cantidad y la frecuencia con la que necesita comer por eso no es posible que todos los niños y niñas tengan hambre al mismo tiempo y además teniendo en cuenta que cada uno se levanta a una hora diferente, desayuna alimentos distintos y cantidades diferentes… Para dar respuesta a esta necesidad, en vez de establecer un momento para el almuerzo podemos colocar este, preferiblemente una variedad de frutas, en una mesa destinada para este fin para que cuando cada peque sienta la necesidad pueda acercarse a comer.

 

Las perchas

Para favorecer la autonomía, para poder colgar y descolgar las chaquetas con facilidad, que no se caigan continuamente… es interesante colocar una cuerda más larga cosida o atada en estas.

 

Pies descalzos

Sabemos que los peques reciben mucha información sensorial por los pies y que los apoyos de los pies son más adecuados cuando los pies están sin zapatos, además de ser más cómodo. Por eso es interesante que los peques puedan descalzarse cuando están en el aula, además de ser más higiénico porque los zapatos que se llevan por la calle y que llevan suciedad, no pisan el suelo del aula.

 

La entrada relajada

La entrada relajada significa que los peques no entran ni salen cuando suena un timbre a una hora determinada sino que hay un margen de tiempo para las entradas y las salidas, en algunos centros es de 10 minutos, en otros de media hora y en otros centros, ilimitado.

La entrada relajada favorece por un lado, la relación con las familias, estas acceden hasta el aula, entran en ella, ven lo que allí se hace, como están sus hijos e hijas, los otros niños, ven a los educadores, se intercambian palabras…

Favorece las entradas y salidas personalizadas porque disponemos de unos minutos para saludar a cada familia a cada niño o niña, para contarles a las familias cómo ha sido su día,  para que la separación sea progresiva y no brusca.

Elimina las filas para salir hasta la puerta del centro o bien para entrar desde la puerta hasta la clase y con ella, conflictos innecesarios.

Por otro lado permite que los peques continúen con sus juegos hasta el momento mismo que los vienen a buscar, evitando esperas innecesarias hasta que suena el timbre, estar preparados con las chaquetas puestas…

 

El orden

Los materiales que hay en cada espacio que encontramos dentro de los ambientes deben de tener un lugar fijo para que los niños y las niñas sepan dónde encontrarlos primero y dónde dejarlos de nuevo más adelante.

Quien recoge principalmente en el ambiente es el adulto, cuando observamos que un material ya no lo está utilizando nadie, de forma calmada (recordar que nuestro ejemplo dice más que nuestras palabras) lo recogemos y volvemos a dejar en su lugar.

Por un lado el ambiente se mantiene ordenado y transmite sensación de calma.

Por otro lado, los materiales vuelven a cobrar atractivo par parte de los niños y niñas.

Progresivamente los niños y las niñas nos irán imitando e irán recogiendo, no siempre, pero nuestro ejemplo dice mucho más que nuestras palabras.

Es difícil ajustar el número de juguetes y materiales necesarios en un aula, debe de haber los suficientes pero no demasiados como para que decaiga el interés.

 

El desarrollo social y los agrupamientos

Durante todas las etapas es importante planificar bien el espacio para que no atraiga la atención de la mayoría de los peques determinadas zonas, sino que encuentren propuestas interesantes por todo el ambiente.

Al principio el juego es en paralelo, de hecho, la cercanía de otros niños y niñas les puede molestar. Progresivamente van encontrándose con los otros y compartiendo espacio y más adelante juegos. De esta forma se crean primero parejas, luego tríos o pequeños grupos en los que se dan verdaderas interacciones sociales.

En esta imagen podemos ver diferentes agrupamientos de peques de 2 a 3 años.

 

 

Imágenes:

Imágenes propias, Laura Estremera

Descárgate aquí el pdf de la lección

 

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