27. El juego ¡LIBRE!.

Bloque 3: Aprendizaje y juego

27. El juego ¡LIBRE!

En  nuestra sociedad parece que para desarrollar la inteligencia de los bebés, los niños y las niñas haya que realizarles estimulación, enseñar los colores, las formas, las letras, los números, los nombres de los animales, escuchar a Mozart, utilizar las nuevas tecnologías con aplicaciones educativas, comprarles juguetes “educativos”, llevarles a clase de piano o violín… pero si tenemos en cuenta cómo se desarrolla la inteligencia del bebé, el niño o la niña, tal  como hemos visto en las lecciones anteriores, nos damos cuenta de que la verdad es bien distinta.

Los bebés, los niños y las niñas para desarrollarse cognitivamente, para desarrollar su inteligencia necesitan ¡jugar! El juego y su evolución es el que permite a los peques desarrollarse y nosotros tenemos que favorecen oportunidades para que puedan jugar. Además como los bebés, los niños y las niñas son una globalidad, a través del juego no sólo van a desarrollar la inteligencia, la parte cognitiva, sino que van a desarrollar su globalidad, también el ámbito socioafectivo y el motor.

¿Y qué tiene que ver el juego con el desarrollo de la inteligencia?

Si recordáis la lección sobre el desarrollo cognitivo y siguiendo la teoría de Piaget, el bebé hasta los 2 años necesitaba movimiento y experiencias sensoriales ¿existe mejor manera de poder desarrollar estos 2 aspectos que jugando? y a partir de los 2 años aproximadamente, el juego simbólico ponía en relación todas las formas de representación: las imágenes mentales, la imitación diferida, el lenguaje… y la emoción. Además para que este desarrollo cognitivo evolucionara era necesario que el bebé, niño o niña lo realizara de forma activa y partiendo de sus necesidades, deseos, motivaciones…

 

Es cierto que los niños y las niñas juegan en todos los lugares y contextos, pero quizá no todo lo que consideramos juego sea realmente el juego que permite el desarrollo natural  en los primeros años, los adultos solemos utilizar la palabra Juego para muchas cosas, pero no todas lo son, o por lo menos no es el juego que bajo mi punto de vista es realmente importante, el juego que permite adquirir la mayoría de los aprendizajes de los primeros años de forma natural.

Tenemos que diferenciar en primer lugar juego de entretenimiento o diversión, porque aunque a simple vista nos pueda parecer lo mismo, no lo es. El juego es algo que nace de dentro del niño o de la niña, de su interior, de sus necesidades, de su deseo y el peque lo desarrolla para evolucionar; en cambio, la diversión es algo que viene de fuera, como cuando ves una película, una obra de teatro, juegas con una tablet o utilizas un juguete de luces y pilas. Aunque a simple vista pueda parecer lo mismo, no lo es, cambia el origen, la necesidad, la posibilidad de cambio, la implicación emocional y la posibilidad de desarrollo.

El juego por lo tanto que favorece el desarrollo natural, que permite el desarrollo de la inteligencia, que sirve para adquirir los aprendizajes más importantes de los primeros años y al que me voy a referir en este curso, es el juego LIBRE.

Y libre significa que responde a los gustos, necesidades, intereses diferentes de cada peque, en cada momento y de cada etapa, porque si entendemos que cada niño y niña son diferentes a pesar de que tengan la misma edad, no pueden tener las mismas necesidades al mismo tiempo, por lo tanto prácticas tan habituales de muchas aulas como crear rincones donde permanecen un tiempo determinado, rincones por los que deben pasar y se registra, o sacar determinados juguetes en función del día de la semana o de la necesidad del momento del adulto (ahora bajo la caja de construcciones para que jueguen todos y la vuelco en medio de la clase, en  otro momento los animales…) no son prácticas que favorezcan el juego y por lo tanto, el desarrollo de la inteligencia y global de los primeros años, aunque a simple vista, pueda parecer lo mismo.

El juego que permite el desarrollo y la adquisición de los aprendizajes más importantes de los primeros años, es aquel que es:

√ Libre, es decir, elegido por el bebé, el niño o la niña, que puede elegir de entre una gama de materiales.

√ Sin objetivos predefinidos, el juego a simple vista es “inútil”, el bebé, el niño o la niña no planifican de antemano cómo van a jugar, a qué, para qué y cómo terminará el juego. Lo hacen por placer y siguiendo a ese deseo es como consiguen desarrollarse.

√ Sin forma correcta o incorrecta de realizarlo, porque de la misma forma que no hay un objetivo, tampoco hay una forma de jugar “bien” y una de jugar “mal”, el juego es abierto.  En el momento que un “juego” tiene un objetivo (que emparejen todos los colores) o el juguete marca una forma de estar “mal realizado” no estamos hablando de juego y de jugar, sino de actividad, que puede o no entretener al niño o niña, pero no le permite el desarrollo natural que le permitiría simplemente jugar.

√ Causa placer en sí mismo, el hecho de jugar ya satisface su necesidad. Cuando el juego genera frustración, enfado… hay que valorar el tipo de acompañamiento, los modelos y si realmente es un juego o es una actividad.

√ El juego es emoción, durante el juego hay una implicación emocional.

¿Alguien le ha dicho a este niño que debe de hacer un agujero?, ¿sabe cuánto rato va a estar cavando?, ¿para qué lo hace?, ¿cómo debe de hacerlo? la respuesta es no. Nace de su deseo, de su necesidad, se implica en su juego, no se frustra aunque sea una acción que cansa, le resulta placentero, su emoción le acompaña. 

√ El juego para que sea juego no necesita la dirección, ayuda, sugerencia o interferencia adulta, es algo que nace de dentro del niño o de la niña, nuestro rol durante el juego no es jugar con ellos, sino ser su figura de referencia para que se sientan seguros y se sientan libres de jugar, observarlos, acompañarlos, mirarlos y  que se sientan mirados, preparar propuestas a partir de lo observado, recoger información sobre lo que hacen. Ya vimos en el primer bloque que gracias al vínculo que creábamos a través de las situaciones de cuidados, los peques podían desarrollar su actividad autónoma, construir sus aprendizajes, probar, equivocarse, volver a modelos anteriores… Es posible que os preguntéis ¿y si se frustran? cuando “jugamos con” los peques lejos de ayudarles o favorecer su juego, muchas veces lo entorpecemos. Por un lado sienten un juego compartido que no es constante y que cuando el adulto se va, no saben ni pueden continuar, porque estaban siguiendo el discurso del adulto, no el suyo. Por otro, nuestras capacidades lingüísticas, manipulativas, cognitivas, vivencias… son diferentes a las suyas y dirigimos su juego, planteamos un discurso, utilizamos los objetos de determinada forma, construimos objetos… que ellos no son capaces de realizar y que les sirven de modelo, un modelo que intentarán imitar y que no pueden alcanzar, lo que les genera frustración, lloros, enfados, impotencia… porque dejan de seguir su modelo interno y su necesidad para intentar imitar el del adulto, que por sus capacidades es imposible. En cambio cuando un peque es acompañado en su juego, el adulto le aporta seguridad, está a su lado, le mira… pero no interfiere en el juego, no usa los objetos, no le dice lo que tiene que hacer o cómo… el peque no se frustra porque cuando encuentra una dificultad que ve que no puede superar, vuelve a los recursos alcanzados en las etapas anteriores.

Sin necesidad de “enseñar los colores” simplemente jugando, los peques van adquiriendo los aprendizajes.

Simplemente jugando los peques descubren su cuerpo, el funcionamiento y las características de los objetos, leyes de la física, vivencian aprendizajes, ensayan, repiten, se equivocan, se replantean situaciones, desarrollan el pensamiento matemático, aprenden a relacionarse con los demás, desarrollan la creatividad y descubren el mundo ¿hay alguna actividad que pueda igualarlo?

 

Cómo favorecer el juego

Para que los peques puedan jugar necesitan tiempo, espacio, objetos y acompañamiento.

 

Tiempo

¿Cuánto tiempo tienen para jugar libremente al cabo de la jornada?, ¿qué tiempo ocupan otras propuestas y qué tiempo ocupa el juego libre?, ¿qué tiempo ocupan las actividades dirigidas?

El juego debería de ocupar la mayor parte del tiempo de los niños y niñas, pero la realidad suele ser bien distinta, socialmente se considera al juego una “pérdida de tiempo” dando prioridad a otras actividades sin tener en cuenta que lo van a adquirir igualmente simplemente jugando, sin tener en cuenta de que jugando va a ser placentero. No hay asamblea, ficha, juguete, aplicación o actividad dirigida que desarrolle la inteligencia mejor que el juego, que es el instrumento que viene preparado por la naturaleza para hacerlo.

Aunque socialmente todos decimos que los “niños necesitan jugar” a la hora de la verdad, generalmente damos prioridad a otro tipo de actividades que nos parecen más “educativas” que el juego, y lo dejamos para el tiempo que sobra.

 

Espacio

¿Cómo es el espacio?, ¿pueden moverse libremente?, ¿hay diferentes propuestas en la sala para que no vayan todos al mismo lugar?

Para jugar los peques necesitan espacio para el juego, necesitan moverse, no pueden jugar sentados en mesas manipulando unas piezas que les hemos prestado. Para que el juego forme parte de nuestra metodología tenemos que transformar los espacios, principalmente el aula por ser el lugar donde más tiempo pasan, retirar mesas y sillas, dar prioridad al juego al aire libre, utilizar la sala de psicomotricidad…

 

Objetos

¿Qué objetos hay en las aulas?, ¿de qué materiales?, ¿con qué criterio?

Aunque al principio sea el propio cuerpo el principal “juguete”, pronto los objetos comienzan a cobrar interés, estos deben de ser desestructurados, naturales y abiertos.

 

Los otros

El acompañamiento del adulto es fundamental, progresivamente se van encontrando con los iguales, pero al inicio su juego es en paralelo.

Para terminar este capítulo, os dejo un documental que me parece muy interesante sobre el juego y el enlace a tres artículos para completar la lectura y que quizá os sean útiles para compartir con las familias que acompañáis:

 

 ¿Le damos al juego la importancia que merece?  

 ¿Quién es el que juega el niño o el juguete? 

 ¿Se puede jugar sin juguetes? Jugando con los sentidos 

 Documental 

 

 

Imágenes

propias de Laura Estremera

Descárgate aquí el pdf de la lección

CONTENIDO EXTRA

1. Artículo “El juego libre y el tiempo no estructurado potencian la autoestima, las capacidades ejecutivas y las inteligencia social infantil.”

2. Artículo “El juego arriesgado en la infancia fomenta la resilencia, las habilidades sociales y la creatividad.”

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