23. El patio.

Bloque II: Movimiento

23. El patio

Hoy en día nuestros peques pasan muchas horas al día entre 4 paredes, no sólo en los primeros años, también los siguientes. Además si se vive en una cuidad las calles no son seguras para el juego, hay muchos coches y poca naturaleza, los parques son bastante pequeños para la cantidad de niños que los utilizan, son artificiales con el suelo de cemento o de goma y con pocos elementos que realmente favorezcan el movimiento y el juego. Muchos parques se resumen en un tobogán, y un par de muelles de balancín que unido a la cantidad de niños que los habitan generan juegos muy cerrados, el movimiento libre se limita, el disfrute del tiempo personal…

El ser humano necesita conexión con la naturaleza, con los espacios amplios y desgraciadamente esta posibilidad queda cada vez más reducida a una visita al campo esporádica el domingo, eso si no se sustituye por una visita al centro comercial.

Desde la escuela podemos ofrecer espacios adecuados al aire libre para permanecer, un patio bien diseñado y sobre todo tiempo, que eso si que está en nuestra mano, evitando en la medida de lo posible que los bebés, los niños y las niñas permanezcan los primeros años de su vida encerrados entre 4 paredes.

 

“Estudios realizados en centros educativos, por el ya citado William Bird, demuestran que salir regularmente al campo, o a parques y jardines, reduce los síntomas del déficit de atención, mejora el comportamiento y los resultados académicos, aumenta la motivación del profesorado y, en consecuencia, la calidad de la enseñanza” Heike Freire. Educar el verde.

 

“Investigadores suecos han encontrado que los alumnos de jardines de infancia “verdes”, que juegan todos los días al aire libre, con independencia del clima o la estación, tienen mejor coordinación motora y más habilidad para concentrarse que sus homólogos jardines de infancia convencionales.” Heike Freire. Educar en verde.

 

Debemos de romper con la idea de la media hora del patio, de considerarlo como un desahogo, un lugar de descanso en mitad de la mañana o lugar de esparcimiento, y comenzar a entenderlo como una necesidad y lugar de juego, movimiento y aprendizaje. A explotarlo lo máximo posible, el mayor tiempo posible.

 

En el patio los peques pueden disfrutar de mayor espacio que en el interior, están en contacto con el aire limpio, encuentran elementos naturales como el agua, la tierra, las plantas, el huerto con los que jugar que les proporcionan una experiencia sensorial rica y les permite vivenciar la realidad, descubrir, aprender, adquirir conocimientos de primera mano. En el patio se vivencian las estaciones y los cambios en el tiempo, pero para ello hay que utilizar la ropa adecuada en cada estación y explicárselo a las familias; se vivencia el paso del tiempo, los ciclos.

 

“Muchos niños pasan tantas horas entre 4 paredes que no son conscientes de los cambio  del clima y las estaciones. La primavera, el otoño, el verano y el invierno, son para ellos una imagen abstracta, exclusivamente visual, sobre una ficha escolar.” Heike Freire. Educar en Verde.

 

“Sostenemos que si los niños se exponen al frío van a contraer una enfermedad respiratoria, sin embargo los investigadores aseguran que estas se hallan más relacionadas, por ejemplo, con el aire contaminado de las habitaciones cerradas (…), los ácaros del polvo, o las bacterias que transitan en los circuitos de calefacción.” Heike Freire. Educar en verde

El patio es un lugar privilegiado para descubrir la luz y las sombras, el olor, las texturas, los sonidos…

Las plantas invitan a que se acerquen insectos y otros seres vivos, se pueden colocar comederos de pájaros… situaciones espontáneas que son fuentes de asombro, de preguntas, de ampliación de vocabulario, de respeto a otros seres vivos.

 

El diseño de un patio

El diseño de un patio siempre tiene que partir de las necesidades de los niños y las niñas ¿Cómo es un niño o una niña de la etapa 0-3?, ¿qué necesita?, ¿por qué?

En cuanto al desarrollo motor: Generalmente los patios hacen hincapié en este aspecto y por eso están llenas de motos, correpasillos, bicicletas sin pedales y algún tobogán; este planteamiento no está mal, pero no debería de ser lo único que se oferta; además los peques no sólo deben de “ejercitar sus piernas” que es lo que favorecen estos aparatos, también podemos ofrecer oportunidades para trepar, subir a cierta altura, arrastrase, gatear, correr… asumir pequeños riesgos, gritar…

 

En cuanto al desarrollo cognitivo: El patio debe de ser un lugar que invite al juego, a la exploración y la manipulación. En la etapa de 2 a 3 años deberá de dar respuesta al juego simbólico que irá apareciendo.

 

En cuanto al desarrollo socioafectivo: En el patio se viven situaciones que permiten conectar con uno mismo pero que necesitan de un vínculo seguro con la figura de referencia que deberá de estar disponible y en un lugar localizable, progresivamente se irán encontrando con los otros niños y niñas hasta terminar jugando en relación. En el patio también descubren el respeto por el medio natural, valores y normas de convivencia.

 

Los materiales

Se elegirán principalmente materiales naturales y se evitará el asfalto, la goma, el caucho…

De la misma forma, con los objetos o los materiales que favorecen el movimiento, se elegirán materiales naturales antes que el plástico chillón que además de no ofrecer una experiencia sensorial rica se acaba descoloriendo y dando un aspecto descuidado. Los troncos de los árboles cortados son un buen recurso que permite a los niños y las niñas subir sobre ellos, sentarse, saltar… También son interesantes los suelos con pendientes o cuestas. 

Para el juego se elegirán principalmente elementos naturales, las plantas, las hojas, las flores… elementos que llaman su curiosidad.

Botes y recipientes para llenar, vaciar, verter… carros y cubos para transportar, empujar de ellos…

No será hasta pasados los 2 años cuando este juego sea realmente simbólico, al principio será pura exploración, por lo que “la cocinita” a pesar de ser un recurso interesante, no es imprescindible, cualquier otro elemento sirve para apoyar los objetos y jugar.

La expresión es importante en todas las etapas, no sólo la verbal, sino a través de diferentes materiales, al inicio los peques utilizan materiales maleables para hacerlo, como la arena, el agua o el barro.

Es preferible que haya 2 areneros a uno muy grande para evitar la aglomeración en un mismo punto, por otro lado, es más sencillo taparlos si son más pequeños.

 

En el patio también debe de haber espacios que favorezcan el recogimiento y el descanso, permanecer solos o  apartados del movimiento. Las plantas pueden servir para crear pequeños refugios.

“Pero la cultura de la productividad en la que vivimos, considera que “no hacer nada”, o simplemente estarse quieta, en actitud de contemplación, es sinónimo de holgazanería, ociosidad y pereza (…) Cuando somos capaces de aceptar este sentimiento de desorientación y les damos el tiempo necesario para mirar hacia adentro y encontrar su propios recursos, nuestros hijos pueden atravesar esta sensación de una manera constructiva” Heike Freire. Educar en verde.

El patio también es un lugar de desarrollo social, primero de los niños y las niñas con la figura de referencia por lo que deberemos de estar accesibles, más delante de encuentro con los otros, los túneles, los arcos de plantas, las casitas… crean espacios reducidos que favorecen este encuentro.

El patio debe de ser un lugar de observación de lo que ocurre en el exterior, de las plantas, el cielo, la tierra, el huerto… pero a su vez no puede ser un lugar de prohibiciones por parte del adulto, por lo que hay que diseñar el espacio de forma adecuada para que sea habitable por toda la escuela, seguro, que se pueda acceder desde las aulas y si es posible, que permita entrar y salir, que la propia aula pueda abrir sus paredes y quedar conectada a un espacio exterior, aunque sea pequeño.

Debemos de cuidar que el patio sea un lugar limpio, ordenado, atractivo, lo que requiere un mantenimiento.

 

Y para terminar, un poco de reflexión ¿cómo vivimos nosotros el momento del patio?, ¿nos gusta o nos resulta aburrido?, ¿salimos con la ropa adecuada o pronto sentimos frío y queremos volver al aula?, ¿Observamos a los peques teniendo en cuenta que es un lugar de aprendizaje o también lo sentimos como un momento de descanso?, ¿somos vigilantes o acompañantes?

Es importante que nosotros disfrutemos en el patio, que cambiamos el rol de vigilantes mientas descansan a que nos veamos como acompañantes del desarrollo en un lugar privilegiado para el juego y el movimiento.

 

 

Imágenes

  1. Patio 
  2. Cambio de estación, foto propia Laura Estremera
  3. Insecto, foto propia Laura Estremera
  4. Cocinitas bobinas
  5. Sopa de plantas
  6. Cocinita sola
  7. Arenero, foto propia de Laura Estremera
  8. Areneros
  9. Pared de de agua 
  10. Huerto, foto propia de Laura Estremera
  11. Atención casita detrás
  12. Bebés exterior
  13. Patio casita

Descárgate aquí el pdf de la lección

CONTENIDO EXTRA

1. El artículo, como la gran mayoría de documentación sobre este tema está enfocado a la escuela primaria, pero nos sirve para reflexionar.

2. Este mapa conceptual es de Inma Tena Porta, profesora de la Universidad de Zaragoza y una de las personas involucradas en el proyecto del patio del colegio de Almudevar (Huesca).

3. Riesgo de NO jugar al aire libre en invierno

ACTIVIDADES

1. volvemos a la auto observación del primer bloque; daros un tiempo, conectar con vuestro cuerpo y emociones y contestar a estas preguntas 
¿cómo vives el momento del patio, te gusta o es aburrido?, ¿sales con la ropa adecuada?, ¿observas a 
los peques teniendo en cuenta que es un lugar de aprendizaje o lo vives como un momento de descanso?, ¿eres vigilante o acompañante?, si salen otras compañeras ¿hablas con ellas?.

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