32. La provocación: Diseño.

Bloque 3: Aprendizaje y juego

32. La provocación: diseño

 

Hasta ahora ya hemos visto lo qué es una provocación y para qué se utiliza, también los tipos que hay y los materiales que se utilizan, por ahora, aspectos bastante teóricos. Pero la provocación no consiste en colocar objetos al azar para que jueguen, sino que hay una justificación, un por qué.

En primer lugar hay que seleccionar un espacio para la provocación y reflexionar por qué vamos a realizarlo allí, como vimos en la lección anterior. 

Después hay que tener muy clara la evolutiva ¿esto qué quiere decir?

Aunque sabemos que cada niño y cada niña es único también sabemos que todos siguen un desarrollo común: emocional, como vimos en el primer bloque; motor, como vimos en el segundo y cognitivo, donde englobaríamos el lenguaje y el juego, que hemos visto a lo largo de este bloque. También tenemos que saber que las edades que se utilizan son orientativas y que el hecho de tener una misma edad cronológica no significa que estén en el mismo momento evolutivo.

Pero conocer la evolutiva general, lo que esperable en cada etapa y lo que todavía no, nos va a facilitar la preparación de las propuestas y poderlas ajustar a sus verdaderas necesidades que confirmamos a través de la observación.

A modo de ejemplo, si sabemos que la pinza fina comienza a aparecer en el último trimestre del primer año, no tendrá sentido ofrecer objetos pequeños y planos antes de ese momento, puesto que con la pinza que realizan entre el pulgar y los 3 últimos dedos no van a poder y se van a frustrar. Por la misma época, comienzan a diferenciar entre continente y contenido (poder sacar cosas que están dentro de otras) por lo que sería interesante ofrecer cuencos u objetos que contengan otros dentro.

De ahí la importancia de que construyamos y nos aprendamos una evolutiva ¿cómo? Se puede recurrir a material existente, es importante saber discriminar entre los hitos que aparecen de forma natural y los que se deben a un aprendizaje, así como contrastarlo con lo que vemos en el aula ¿a qué me refiero con esto? En muchas escalas observareis hitos como “se mantiene sentado”, “sabe ponerse los calcetines”, “dice adiós con la mano”, para mí esto no son hitos reales, el primero porque sabemos que no hay que colocarlos en posturas que no llegan por sí mismos ¿de qué nos sirve saber si se mantiene sentado?, los dos últimos por ser una enseñanza cultural, no es algo innato del niño que aparezca en su desarrollo, sino porque se lo enseñamos. En cambio: ser capaz de cruzar la línea media con la mano, disociar las manos, sentarse, llevarse cosas a la boca, poner 2 objetos en relación, realizar reacciones circulares terciarias, utilizar palabras para comunicarse, andar, dar un uso simbólico a los objetos… son hitos que aparecen de forma natural en todos los peques.

Por otro lado, conocer una evolutiva no significa que sea una evaluación, ni que la vayamos a utilizar para comparar o ver qué niño ya hace esto o no hace lo otro. Sino que nos va a servir para tener unos rasgos generales en nuestra cabeza, una evolución (de ahí la palabra evolutiva) de cómo es el desarrollo para que sepamos lo que va antes y lo que ocurre después, como un continuo y de esa forma podamos ofrecer propuestas dentro de ese abanico, teniendo en cuenta que los hitos previos siempre van a estar presentes, que van a ser la base de los siguientes y que continuamente habrá idas y venidas por la evolutiva. 

Una vez tenemos clara la evolutiva del desarrollo, tenemos que mirar a nuestros peques ¿qué necesidades observamos?, ¿qué intereses? Las provocaciones se retroalimentan unas con otras, es decir, una nos da datos para elaborar la siguiente y esa para la siguiente…

A continuación os muestro 4 provocaciones realizadas en el aula de 2 a 3 años, una es la continuación de la otra y nacen de una necesidad observada con otros materiales del aula  de enhebrar cuerdas por agujeros pequeños.

Progresivamente el interés ya no está en introducir sino en enroscar, por lo que se ofrecen materiales que se puedan enroscar y desenroscar con las cuerdas y lanas.

Pero se mantiene la opción de poder insertar objetos por los agujeros para los niños y niñas que todavía muestran esa necesidad; las cuerdas se alargan para los peques que persisten tiempo enroscando y desenroscando.

En esta se mantiene el enroscar y desenroscar alrededor de un palo, un corcho… y como se mantiene la necesidad de enhebrar, se colocan conchas con un pequeño agujero que permiten pasar el hilo. 

Ya os comenté que en las provocaciones no hay objetivos pero sí que hay hipótesis. Una hipótesis a diferencia de un objetivo no es algo que tenga que cumplirse sí o sí, sino un medio a través del cual creemos que podemos favorecer algo, pero puede cumplirse, o no. Las hipótesis se pueden confirmar o pueden desecharse y de estas generar nuevas hipótesis.

Estas se formulan de la siguiente forma:

“Sí ofrezco… quizá”

Las hipótesis son muy concretas, teniendo en cuenta lo observado en las fotos anteriores:

“Si ofrezco cuerdas más largas quizá puedan permanecer más tiempo en la acción”

“Si ofrezco conchas con agujero quizá puedan enhebrarlas”

Cuando diseñamos una provocación no es necesario que haya muchas hipótesis porque si no nos perdemos entre tanta información y no somos capaces de observar el uso y las necesidades reales.

 

El último paso, muy unido al anterior, sería el de seleccionar los materiales ¿qué materiales pueden favorecer las necesidades encontradas y que vamos a concretar en las hipótesis?

Es importante no colocar muchos materiales ni de muchos tipos diferentes ya que no habrá opción de confirmar o rechazar las hipótesis y formular nuevas. No es adecuado incluir muchos materiales que favorezcan diferentes destrezas, tipos de juego…

Al pensar sobre qué materiales utilizar tendremos que preguntarnos:

¿Por qué elijo este material?,

¿Qué ofrece?, ¿qué favorece?

¿De qué material es?, ¿se transforma?

¿Se puede combinar?, ¿cómo y con qué lo combino?, ¿qué favorece esta combinación?

¿Cómo lo coloco? Tumbado, en vertical, apilado, dentro de otro…

 

Y por último tendríamos que diseñar cómo colocar todos los materiales sobre la superficie donde vamos a colocar la provocación puesto que en función de cómo se coloquen invitarán a una u otra acción.

Por ejemplo la construcción en vertical invita a la derribar; colocar unos dentro de otros, a sacarlos; los caminos, a seguirlos…

 

Como podéis observar, diseñar una provocación es bastante más complejo que seleccionar unos materiales y colocarlos de una forma estética, detrás hay una reflexión profunda para favorecer la evolución de los niños y las niñas.

 

Imágenes

Propias, Laura Estremera

Descárgate aquí el pdf de la lección

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