“Yo lo que quiero es que mi hijo sea feliz” y bla bla bla.

mother, baby, happy

Se oye mucho eso de “yo lo que quiero es que mi hijo sea feliz” y estoy convencida de que todas lo queremos, pero ¿les mostramos realmente el camino para una vida feliz? ¿Sabemos ver y atender las verdaderas necesidades de los niños? ¿Simplemente nos dejamos llevar por la sociedad? ¿Ven en nosotros un verdadero “modelo de felicidad”?¿Tu eres feliz?

Una de las cosas que siempre me sorprende es ver como hoy en día continuamos basando la sociedad en pilares que carecen de sentido, y me sorprende aún más ver cómo de forma inconsciente, se transmite todo eso a los niños a diario. Quizá eso es lo que falta en el mundo, mucha conciencia colectiva que permita subir la humanidad a otro nivel. 

Que sea feliz, si ¿pero como? ¿Cómo tu crees que debe serlo? ¿Cómo está mejor visto socialmente? ¿Con una vida de provecho? Si nos paramos a pensar cuánto proyectamos sobre nuestros hijos y sus futuras vidas sin tenerlos en cuenta! Si queremos lo mejor, pero ¿Qué es lo mejor?

Vivimos el presente sin ser conscientes de que trabajamos a tiempo completo para el futuro y el futuro nunca llega, porque siempre estamos haciendo cosas para llegar a él, y así, se nos pasan los días, las semanas, los meses, los años, LA VIDA. Hablar sobre este tema daría para varios post, así que voy a centrarme solo en una parte de lo que transmitimos a nuestros hijos, mientras decimos “lo más importante es que sea feliz”, que es algo así como “estudia mucho que te servirá para el futuro, sácate la ESO, ve a la universidad, sacrifícate, trabaja muy duro, ya sabes, el trabajo dignifica y cuantas más horas, aunque no compensen, mejor. ¡Ah! y compra, compra, compra, cásate, ten hijos, no importa si quieres o no, en lo que se espera de ti, no importa si todo eso te hace feliz o no, hay que hacerlo, así es la vida, sigue adelante!

¿Y si cambiamos las reglas? ¿Y si paramos a respirar? ¿Y si pensamos que queremos y además elegimos hacerlo? ¿Y si dejamos que los niños decidan sobre sus vidas? ¿Y si dejamos que aprendan sobre aquello que les llena? ¿Y si hacemos que se emocionen?, ¿Y si …?

Hoy está más que demostrado que los aprendizajes tienen una gran parte emocional, sin emoción no hay aprendizaje, al menos aprendizaje duradero y significativo. ¡Hagamos que los niños se emocionen! ¡Hagamos que encuentren sentido a lo que aprenden, que conecten, que sueñen, que proyecten y sobre todo que realicen esos sueños y proyectos sin perder la ilusión!

Algunos docentes – “Ya está la tía esta que si bla, bla, bla. Yo aprendí como toda la vida se ha hecho y no pasa nada. ¡Emoción dice! como si fuera tan fácil enseñar a 25 niños en las condiciones que tenemos” Pues si, emoción! Emoción por tu trabajo, por compartir tu día a día con personas maravillosas que se están formando y que absorberán todo lo que tú les transmitas desde la pasión. Si no hay pasión en una profesión así, quizá hay que replantearse muchas cosas. Si te apasiona lo que haces, se vuelve contagioso. 

Algunas madres/padres – “Yo quiero que mi hijo sea feliz pero quiero que sea alguien en la vida y eso solo se consigue con sacrificio” ¿Y quien dice que luchar por los sueños no sea sacrificado y que no vayan a ser alguien? ¿Sabes? Desde que nacen, es más, desde que se gestan, ya son alguien. Lo más probable es que no sean el alguien que tu habías proyectado, pero alguien que es feliz con lo que hace y busca su camino para vivir de eso, seguro que es infinitamente mejor. 

Naím en plena explosión de descubrimiento y felicidad

¿Cómo podemos hacer que aprendan y sean felices? ¿Cómo podemos transmitir el amor y el gusto por aprender? Por supuesto, antes de mostrar ese camino a los niños debemos observar nuestro propio camino. Creo que es realmente necesario que todo adulto, si no ha alcanzado ya un nivel de auto-realización, como mínimo, esté en esa búsqueda de tomar conciencia de lo que es verdaderamente importante en la vida del ser humano en general y de cada individuo en particular. Solo cuando uno se acerca a eso, es capaz de transmitirlo. Tengo mucha teoría a mis espaldas, pero jamás hablo desde algo que yo no he vivido, y desde mi experiencia personal te aseguro, que todo se puede conseguir.

Hoy te voy a hablar de la pirámide de Maslow y de cómo su teoría puede ayudar enormemente a dar un enfoque completamente distinto a la educación. Además su teoría sobre las necesidades humanas va muy de la mano con la filosofía Montessori, desde la que se tienen muy en cuenta todos los aspectos de los que os voy a hablar a continuación.

Imagen de wikipedipedia

La teoría de Maslow surgió a mediados del siglo XX, en un marco en el que la mayoría de escuelas seguían las teorías del psicoanálisis y el conductismo, centrándose especialmente en las conductas problemáticas de los niños y en el aprendizaje entendiendo al niño como un ser pasivo al que transmitir toda la información. Frente a esta visión de la educación, Maslow, como psicólogo humanista, consideró al individuo como un ser activo sensible al medio que le rodea y como tal, partícipe y responsable de la construcción de su propio conocimiento y su experiencia. Especialmente por estos motivos estaba más preocupado en investigar sobre qué hace a la gente más feliz, que les motiva a aprender y a mejorar, y qué necesidades tiene cada persona para llegar a alcanzar la realización personal. Para él era importante averiguar qué hacía crecer al ser humano.

María Montessori era también defensora del niño como ser activo y constructor de su propio aprendizaje, de hecho basó toda su pedagogía en este principio.

La Pirámide de Maslow o jerarquía de las necesidades humanas, es una teoría psicológica que profundiza acerca de la motivación humana. Según Abraham Maslow, nuestras acciones tienen lugar bajo una motivación que busca cubrir ciertas necesidades. Defiende que existe una jerarquía de las necesidades humanas, y que conforme se satisfacen las necesidades más básicas, los seres humanos desarrollamos necesidades y deseos más elevados. Las personas tienen el deseo innato de auto-realizarse, para llegar a ser lo que quieran ser, pero sabiendo que únicamente podemos atender las necesidades superiores cuando hayamos satisfecho las básicas e inferiores, es decir, que solo nos preocupamos de temas relacionados con la auto-realización si estamos seguros de que tenemos cubierto por ejemplo, comida y techo, un trabajo estable y unas amistades que nos aceptan.

¿No crees que nuestros hijos y alumnos se merecen adultos auto-realizados que al mismo tiempo les muestren el camino de su propia conquista?, ¿No merecen los niños hacer lo que realmente les motiva en sus vidas? Parte de nuestra misión como adultos es transmitir a los niños que pueden conseguir cualquier cosa que se propongan, que deben encontrar su misión de vida y que además debe ser una misión que les haga felices.

Desde la pedagogía Montessori y a través de la educación cósmica es posible que los niños consigan enfocarse hacia su propia auto-realización. En próximas publicaciones os hablaré sobre este tema desde el enfoque Montessori.

Si quieres profundizar sobre este tema, conoces en detalle todo lo que pueden aportarte las teorías de Maslow junto con mi experiencia y mis aportaciones personales puedes hacerlo desde diferentes lugares. 

Aquí puedes acceder a un taller exclusivo sobre este tema que te va a encantar.

 

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